Nuestro Urbanismo no existe

LA TRAGEDIA DE GRAMALOTE*
Darío Ruiz Gómez
Culminó la evacuación de Gramalote

El nuevo pueblo de Gramalote sigue sin construirse y sus habitantes lanzados a la diáspora continúan padeciendo el abandono del Estado, el desinterés de las instituciones encargadas directamente de resolver lo que pasó a ser hoy una tragedia. Gramalote fue en el tiempo y en el espacio la concreción material y espiritual del proceso de una comunidad: un espacio público, una morfología, una estructura espacial, o sea unos significados construidos alrededor de una vida en común, un concepto de casa, de edificio, de ornato que propiciaron una serie determinada de actividades comerciales, cívicas, religiosas, lúdicas. La presencia silenciosa pero firme de la huella de un urbanismo colonial y posteriormente del lenguaje característico de la vida republicana y de su entrada en la modernidad. 


Atractivos turistícos de Gramalote
De manera que la falla geológica destruyó no sólo una arquitectura, una estructura urbana ya definida en sus usos y funciones sino ante todo algo de un valor incalculable: la vida cotidiana de sus ciudadanos, que constituye el verdadero patrimonio de una comunidad y sin la cual esos espacios, esas arquitecturas llegaron a alcanzar un significado. Recorridos de vecinos, de colegiales, uso de edificios cívicos, de bancos y cafeterías, ritos religiosos como procesiones, fiestas cívicas que convocan a la relación ciudadana, al intercambio, músicas. Construcción de una noción necesaria de lugar como referencia vital propiciadora de unas sentimentalidades específicas. O sea el territorio imaginario, la única patria posible para quienes han mirado su presente desde los rostros del pasado y la afirmación de un futuro.

Una historia común de búsquedas o fracasos, una noción de la muerte, del nacimiento que devinieron en un acento propio del lenguaje, en una tonalidad de la música, o sea el espacio soberano que se constituye en el verdadero hogar de quien se localiza a través de sus costumbres. Por lo tanto lo que el sismo destruyó en Gramalote fue esta sedimentación de relaciones, de creación de cotidianidad, de temporalidades que conforman la verdadera memoria personal de un ciudadano. Y es esta carga de imágenes la que cada niño o anciano, cada ser humano de Gramalote siente que se ha pulverizado mientras se prolongan los días del destierro de la comunidad por causa de la desidia de los funcionarios y el regreso ya es un imposible. Ahora bien esta tragedia plantea algunas preguntas decisivas: ¿Estaba preparada la arquitectura colombiana para hacer frente al reto que este tipo de desastres plantea? ¿Lo podía estar una burocracia inoperante a la cual debe la Justicia hacer rendir cuentas por este delito?



Nuestro urbanismo no existe ya que fue borrado del pensum académico y ahora nadie sabe diseñar una calle. La arquitectura se ha dedicado a hacer malas copias de proyectos de revistas internacionales, referirse al hábitat, al territorio no ha pasado de ser un retoricismo más. Enfrentar situaciones como ésta ha conducido a verdaderos logros en el urbanismo moderno, nuevas ciudades, nuevos poblados proyectados desde la perspectiva de la democracia. Dos años han transcurrido y algunas poblaciones del Atlántico permanecen aún bajo el agua, sus habitantes consumidos por las necesidades y la desesperación abocados a la droga y la prostitución.

Habitante que retorno murió tras desplome

Muchos poblados de Atlántico continúan dos años después bajo el agua, en medio de lo que supone la dispersión de una comunidad abocada al hambre, de una tragedia silenciada por el gobierno.

*Situado a 57 kilómetros de Cúcuta, el municipio de Gramalote fue fundado dos veces: en 1857 y en 1883. Sin embargo, sólo hasta 1888 adoptó su nombre. En diciembre de 2010 la dura ola invernal, acrecentada por el fenómeno de ‘La Niña’ comenzó a causar desastres en el pueblo. El 17 de diciembre tuvo que ser evacuado para evitar una tragedia de grandes proporciones.Al momento de su evacuación, Gramalote contaba con 5.928 habitantes, 2.871 de ellos vivían en área rural.