De Barranquilla a Santa Rosa de Osos
Negro y mudo como sombra Harlinton Arrieta es un artista de la inmovilidad. A su lado, la ciudad convulsiona en un frenesí de persistencia por la vida; por el contrario silencioso y estático, Harrison o el minero estatua de la Avenida La Playa, espera inalterable que las monedas caigan a sus pies, como un premio por no hacer parte del desorden habitual de la urbe.
“Alguna vez me dijeron drogadicto, otro me llamo negro marihuanero; alguien más deposito unos pesos y me dijo que no me los gastara en vicios; por un momento pensé en contestarle algo, pero decidí que no era correcto y seguí inmutable en mi oficio de estatua”
En su oficio de estatua viviente, Harlinton ha aprendido a pensar la ciudad. El es un filósofo sin titulo y sin palabras, que cavila para si los acontecimientos diarios de un lugar tan transitado de Medellín como lo es el paseo La Playa en su cruce con la Avenida Oriental. Esta joven estatua humana ha participado en algunos eventos culturales de la ciudad, en los cuales, ha sido contratado para mostrar a otros su imperturbable inmovilidad.
Ha llegado el momento de tomar un descanso. La sombra representada en este minero estatua, se baja de su cajón que hace las veces de pedestal. Retoca su maquillaje mientras se observa en un pequeño espejo; los pies descalzos y extendidos dejan al descubierto la blanca planta de estos.
Juan Fernando Hernández.
juferh@yahoo.com