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La Ciudad Graffiti

 Acuerdo 010 de 2020 para fortalecer el Arte Urbano Gráfico 

Infografía general del Acuerdo 010 de 2020. Elaborada con Notebook. 2026.

Hay personas que empujan sin parar aunque nadie les esté mirando. Que llevan el argumento preparado, la propuesta redactada y la convicción intacta, incluso cuando el proceso se demora, cuando las puertas no abren al primer toque. En nuestro gremio tenemos varias de esas personas, una de ellas es el Josty, que organizó este resumen y podcast con ayuda del modelo de IA Notebook. Esta entrada es, antes que cualquier otra cosa, un reconocimiento a su ánimo incansable, a su convicción de que lo que hacemos en las calles merece existir con dignidad y legitimidad. Aquí van unas ideas y estos materiales que nos sirven para profundizar más nuestra ciudadanía cultural. 

Durante décadas, el arte en las calles de las grandes metrópolis navegó en una ambigüedad incómoda: estigma de vandalismo para unos, piel de la resistencia cultural para otros. Medellín, una ciudad que ha hecho de la resiliencia su marca personal, decidió romper ese binarismo. No se limitó a tolerar las inscripciones gráficas en las calles; las transformó en objeto de política pública, elevando la expresión callejera a instrumento de ciudad con el Acuerdo Municipal 10 de 2020.

Este Acuerdo es un documento que reconoce, define, protege y proyecta el arte urbano como parte constitutiva del Distrito, quizás de alguna manera ya lo eleva como patrimonio cultural inmaterial. Y para todos los que hacemos parte de Comunigraff, entenderlo, apropiárnoslo y usarlo es una tarea urgente, de diario.

Conoce el Acuerdo 010 de 2020 

Uno de los grandes aportes del Acuerdo es proponer una definición sombrilla, abrigadora. En su Artículo 2, la ciudad acuña el término Arte Urbano Gráfico, una definición técnica que abraza la complejidad de la calle. Trasciende el muralismo tradicional y valida un ecosistema que incluye el grafiti, el esténcil, los pósters y hasta los stickers.

El acuerdo lo dice con claridad:

"Para efectos del presente Acuerdo, se definirá el arte urbano gráfico como toda inscripción o pintura efímera que se realiza en el espacio público o en el espacio público de propiedad privada y que tiene fines estéticos y/o comunicativos y no contiene mensajes comerciales, ni alusivos a las marcas, logos, productos o servicios."

El Acuerdo 010 de 2020 da un paso que pocas legislaciones se atreven a dar: aceptar que el arte urbano es, por esencia, transitorio. El Artículo 14 reconoce que las obras no buscan la eternidad, sino la pulsión del intenso ahora. 

Para muchos, esto que parece obvio se ha convertido en todo un debate de códigos, reglas y apropiación del espacio público. Siendo conscientes de que el grafiti no pide permiso para quedarse para siempre, y que como el mural vive mientras necesita vivir, y luego dará paso a lo que viene. 

ABC (Resumen) del Acuerdo 010 de 2020               

Ahora, seamos honestos: un acuerdo municipal es un peldaño, no la cima. La regulación definitiva, la política pública robusta, la ciudadanía cultural plena para quienes vivimos del arte urbano en Medellín, todavía está en construcción, ya son seis años, con Bienal a bordo y aun nada. Pero este peldaño importa. Es el reconocimiento de que existimos, de que producimos valor, de que el espacio público nos pertenece tanto como a cualquier otra expresión de las prácticas y artes plásticas, visuales y urbanas.

Por eso el gremio Comunigraff tiene una misión concreta en este momento:

  1. Conocer el Acuerdo. No basta con saber que existe. Hay que leerlo, entenderlo y saber qué dice cada artículo.
  2. Apropiárselo. Hacer que este lenguaje sea nuestro, usarlo en las conversaciones con las instituciones, en los proyectos, en los procesos comunitarios. Hay que hablar de esto y volverlo cuerpo.
  3. Empujarlo hacia su regulación. El acuerdo abre la puerta; la regulación la consolida. Cada vez que participamos en espacios de incidencia, cada vez que presentamos propuestas, cada vez que documentamos nuestro trabajo, solicitemos su reglamentación y expansión.
Escucha el Podcast del Acuerdo 010 de 2020

Medellín ha entendido algo que otras ciudades todavía debaten: el arte urbano no es un problema de orden público, es una forma creativa de ciudadanía cultural y una marca que le genera una identidad y derrama económica. Es la evidencia de que esa comprensión puede volverse norma. Y cuando una ciudad decide codificar en ley lo que sus artistas ya sabían y les mueve, algo cambia. No todo, no de inmediato. Pero cambia.

Para descargar estos y otros insumos del acuerdo, da clic aquí

Otras grafías

El fermento de la imagen

Muestra expográfica El Fermento de la Imagen. Foto: Silvana Vanegas. 23 de abril de 2026.

El fermento de la imagen. Iteracciones en remolacha tuvo el 23 de abril, día de la palabra, una presencia increíble e impresionante. Participamos en el seminario de grafiti y arte urbano Superficies, y todo el trabajo que estamos desarrollando en clave de comunicaciones, memorias y narrativas resonó con mucha fuerza, pues el tema central —las superficies— estaba muy a tono con nuestra propuesta. Fue un momento valioso en dos movimientos: por un lado, presentamos el proyecto de investigación y sus alcances; por otro, mostramos el ejercicio construido durante este primer año dentro del sistema experimental que hemos denominado El fermento de la imagen: tres paneles, una mesa de exhibición con materiales y un televisor que proyecta un video experimental en el que confluyen imágenes de las tres acciones de las campañas Nos están matando / El arte no se calla, generando un marco para mostrar los diferentes procesos.

La exposición estuvo montada durante todo el primer momento del seminario, denominado La palabra. Estuvimos en el Palacio de Bellas Artes, primer piso, desde las 8 de la mañana. Muchas personas se acercaron con curiosidad. Conversamos sobre los detalles, los elementos, el sentido de interrogarse por lo residual de la imagen —de ir más allá con estas acciones, de analizarlas como acontecimientos y rematerializarlas en sistemas formales experimentales— y sobre la importancia de darle un lugar al graffiti mural como forma de encuentro entre mundos políticos,. estéticos y sociales que parecen transitar por caminos paralelos pero que presentan muchas sinergias, muchas cosas que podemos hacer juntos, también desde las diferencias y las distintas maneras de habitar el espacio.

Mediación y compartir con asistentes al seminario. Foto: Silvana Vanegas. 23 de abril de 2026.
En cada descanso hubo personas acercándose, mirando, preguntando y tocando. Hubo un gesto muy bello: en la sala de la jornada de la mañana hay un gran ventanal cubierto por parasoles que deja entrar una luz solar cálida. Al incidir sobre los paneles —expuestos por delante y por detrás—, esa luz genera en cada lienzo algo parecido a pequeñas cámaras que los encienden aún más. Me pareció hermoso, porque revela que cada espacio en el que se hace la itinerancia le aporta algo nuevo y trascendental al proceso. La exposición no es la misma en ningún lugar: el lugar también expone y perlabora.

Deconstruyendo el sistema experimental. Foto: José Monroy. 23 de abril de 2026.
A la hora del almuerzo seguimos conversando. Muchas personas —artistas, estudiantes de arte, gestión cultural, diseño y arquitectura, investigadores, profesores— se sorprendían al ver cómo el grafiti mural estaba siendo llevado a otros formatos y espacios. Y en esa sorpresa se revelaba algo importante: estos materiales documentan las acciones y los remedian. Las sacan de su contexto original —el muro, la calle, el momento de crisis— y las reinscriben en otros circuitos, generando nuevas capas de sentido. El circuito del grafiti se conecta con el del muralismo, el de la protesta política y estética con el activismo archivístico y académico, y todos conversan con el de una Medellín que le apuesta a lo creativo, la justicia social y la reparación simbólica. No se trata de que el arte urbano "suba" a la academia o se "legitime" institucionalmente —ese no es el movimiento—, sino de que al circular por distintos espacios, el trabajo disputa qué es lo público, qué memoria cuenta y quién tiene derecho a construirla.

Adentrándose en la mesa y las bitácoras de las variaciones. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Eso quedó muy claro en la conversación más interesante del día: una investigadora y artista bogotana me preguntó por qué no consideraba el mural ¿Quién dio la orden? como el antecedente inicial de este fenómeno social. Es una pregunta justa y necesaria. Mi respuesta tiene que ver con una distinción que estoy elaborando entre dos tipos de acción visual: la que parte de un movimiento de víctimas y artistas aliados para construir un mensaje político de denuncia —que es lo que hace ¿Quién dio la orden?, con toda su potencia—, y la que protagonizan los grafiteros, bombarderos, muralistas y agitadores visuales como sector específico, con sus propias lógicas de ocupación del espacio, sus propios códigos y sus propias formas de construir movimiento. Eso segundo es lo que ocurre en 2020 y en las tres acciones que estudio, y luego en las acciones de Las cuchas tienen razón: ese gremio —presente en varias ciudades colombianas pero con una fuerza particular en Medellín— entra en escena y muestra que el graffiti es estética y también protesta, una forma propia de resistencia visual, con gramáticas, territorios y temporalidades que le son propias. La remediación que propone El fermento de la imagen busca hacer visible precisamente esa especificidad: no borrarla en el nombre de un relato general sobre el arte y la memoria, sino mostrar sus trazos, sus materiales y su lógica interna.

Efecto luz sobre los lienzos del panel: Variación 2. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Muchas personas también se detuvieron en los detalles de la formalización. Los pines fabricados con válvulas recicladas de "latas", las cuales que acompañan cada liencillo funcionando como ojos centinelas de cada imagen, para desde la repetición y la serialidad crean una saturación que es también un mensaje, un paisaje de conjunto que, cuando uno se acerca, revela la parte y el todo. Fue la gente quien me ayudó a afirmar esto, que es uno de los gestos más valiosos de una exposición itinerante: el público completa el trabajo. También me sorprendió que varias personas encontraron el bordado en uno de los liencillos — de la variación 1— y preguntaron con mucho interés por esa relación. Es una deriva que casi no aparece en la muestra: una cuarta variación que quedó rezagada junto a otra propuesta basada en el puntillismo, los huecos y la luz. Caminos abiertos del recorrido.

Mediación de la exposición para les asistentes. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Cuando pude presentar la ponencia y mostrar el proyecto, y el público pudo bajar a la sala y conectar lo que había escuchado con lo que tenía enfrente, algo se integró. Creo que eso es lo que la investigación creación puede hacer cuando funciona bien: no ilustrar una tesis con objetos, sino crear un campo donde la teoría y la práctica se necesitan mutuamente para volverse legibles, relevantes. La mesa, los paneles, el video, los pines: no son documentación de un proceso, son el proceso mismo en otra fase. Y lo que las personas vieron ahí —el graffiti-mural como forma de reparación simbólica, como disputa de la memoria, como manera de decir que el arte no se calla ante la injusticia— no necesitó ser explicado. Estaba ahí, en los materiales, a la vista y el tacto. 

Eso, al final, es lo que más me llevo del día: la confirmación de que este trabajo tiene algo para decirle a públicos muy distintos, y que cuando esos públicos se encuentran en torno a una superficie —literal o simbólica—, la comprensión compartida se hace posible.

Celebrando la palabra, la escritura y el encuentro. Artistas, graffiteros, muralistas, funcionarios y parceros. Pasaje Cervantes. Comuna 10 La Candelaria. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.

Latidos - Superficies

La Palabra - En vivo

Hay eventos que se hacen para cumplir un Acuerdo Municipal. Y hay eventos que terminan siendo más que eso. El Seminario Superficies 2026, enmarcado en el Acuerdo 010 de 2020 para el fortalecimiento del arte urbano en Medellín, tuvo las dos cosas: la formalidad del encuentro institucional (el segundo que se hace) y la energía de quienes llevan años marcando la ciudad desde el arte, la escritura, el activismo, la investigación y el gobierno. Durante toda una jornada, en el Palacio de Bellas Artes, en la comuna 10 La Candelaria del centro de Medellín, la academia, la política cultural y la calle compartieron escenario.

Jornada de la mañana


 
Política cultural y gobernanza: construir confianza desde abajo Secretaría de Cultura Ciudadana, Agencia APP y Comunigraff

La jornada arrancó con un diagnóstico compartido entre funcionarios y líderes del gremio Comunigraff: el arte urbano en Medellín ha ganado reconocimiento institucional, pero aún necesita estructuras sólidas que lo sostengan. Se presentaron avances concretos: la creación de la Bienal de Arte Urbano y la meta de intervenir treinta mil de metros cuadrados en la ciudad según la meta del Plan de Desarrollo Distrital actual. El debate principal giró en torno a cómo construir gobernanza cultural desde los propios creadores —no desde arriba— para movilizar becas, recursos e incidencia real en el espacio público, los recursos públicos ordinarios, la cultura y el espacio urbano. 

Conferencia de Claudia Silva sobre las patologías de las Superficies. Foto: Víctor Jiménez. 2026.

Claudia Silva: el muro también se siente, hay que prepararse Docente · Universidad de Antioquia

La ponencia técnica ilustrativa de la relación con las superficies del seminario llegó de la mano de Claudia Silva, quien ofreció una clase sobre materialidad, conservación y mantenimiento de murales frente al clima de Medellín. Su argumento central: antes de pintar una pared hay que entenderla. Propuso el mapa de daños como herramienta indispensable, insistió en la necesidad de diagnosticar los soportes antes de intervenir y planteó protocolos de limpieza y protección que garanticen la durabilidad de las obras. Una invitación a pensar el soporte no solo como gesto estético sino como obra que debe sobrevivir al tiempo y a la lluvia.

Leodos, Chos y Fick: la conquista del espacio público desde adentro Escritores de grafiti, Grafiti espontáneo y vida en la calle

Para cerrar la mañana, tres escritores de grafiti tomaron la palabra desde su experiencia directa en la calle. Leodos, Chos y Fick hablaron del espacio habitado, del gesto latinoamericano del graffiti, de los spots —esos puntos de alto impacto visual donde una pieza resuena con fuerza—, de los códigos internos que rigen el mundo del grafiti como práctica situada legitima, de cómo se superan los estereotipos y de por qué esta práctica es, ante todo, un lenguaje de identidad, amistad y resistencia territorial. Un contrapunto necesario a los discursos institucionales de la mañana: el grafiti como acto y estética del desborde, construyendo desde este lugar su forma de acción política.

Jornada de la tarde 


 
Surreal, Extramural y Graffiti Jam: tres formas de activar la ciudad desde los festivales de Arte Urbano Kozte · Surreal Street Art Festival; Esquivel · Festival Extramural; y Wesoner · Graffiti Jam

El primer diálogo de la tarde reunió a los líderes de tres de los festivales de arte urbano más relevantes de Medellín. Kozte presentó el Surreal Street Art Festival, explorando cómo un evento puede redefinir el imaginario visual de un la ciudad y conectar la escena local con referentes internacionales. Esquivel, muralista y sociólogo, habló del Festival Extramural y defendió el muralismo como "la piel de la calle": una herramienta para denunciar, cuestionar y hacer que cualquier transeúnte sea espectador de arte sin saberlo. Su lema lo resumió todo: "Construyamos un mundo de murales y no de muros". Por su parte, Wesoner compartió la experiencia del Graffiti Jam, ese formato de encuentro donde la práctica colectiva reactiva la escena, genera comunidad entre escritores y permite que la ciudad se convierta en soporte. Los tres coincidieron en la importancia de la autogestión, la gestón con entidades públicas, el uso estratégico de redes sociales y la profesionalización como caminos para sostener estos espacios en el tiempo.

Carmen Teresa Álvarez (Tea): el aula como laboratorio de arte urbano Docente · Tecnológico de Artes Débora Arango

Tea mostró que el muralismo también puede transformar un salón de clase, un espacio familiar intimo y por su puesto los espacios urbanos. Presentó su experiencia llevando técnicas como el mosaico, el trencadís y el esgrafiado a espacios educativos y comunitarios, con resultados que van más allá de lo estético, en pro del tejido y la transformación social de las comunidades. La práctica colectiva de intervenir una superficie juntos empodera a los participantes, fomenta la alfabetización visual y construye sentido de pertenencia. Una ponencia que recordó que el arte urbano es pedagogía, y que la comunidad pasa de ser espectadora a aliada y productora de sentidos.

Conferencia de Víctor Jiménez sobre Nos están matando / El arte no se calla. Foto: Silvana Vanegas. 2026.

Víctor Hugo Jiménez: el grafiti como narrativa y documento, la imagen como fermento Doctorando en Comunicaciones y Narrativas · Universidad de Antioquia

La conferencia de cierre fue la más reflexiva del día. Víctor Hugo Jiménez Durango analizó el grafiti como narrativa histórico-cultural que documenta conflictos, resistencias y momentos que la historia oficial y los políticos de turno tiende a ignorar o impedir. Tomó como caso de estudio las piezas vinculadas a las acciones directas y campañas "Nos están matando" y "El arte no se calla", mostrando cómo una imagen en una pared es un archivo afectivo y político. Planteó el papel de las plataformas digitales en la activación, remediación y preservación de estas prácticas de re-existencia, exponiendo su proyecto de investigación creación, a la vez que, presentando su trabajo El fermento de la imagen, un sistema de experimentación visual a partir de los acontecimientos que se producen en los territorios.

Dibujo del escritor de graffiti Chetes, alusivo a la conferencia de Víctor Jiménez. 2026.

El Seminario Superficies 2026 cerró con una invitación a recorrer el Distrito Creativo de Medellín en tres recorridos que mezclan arquitectura, escultura y arte urbano y visitar la exposición "El Fermento de la imagen" en el primer piso, donde Víctor Jiménez realizó la mediación. 

La tarea de fondo es mus grande: articular institucionalidad, academia, creadores, escritores, gestores, entre otros, en un proyecto de ciudad, desde la innovación y el desarrollo, que activen la identidad desde la cultura y dignifique el arte urbano sin domesticarlo. La ciudad sigue siendo el muro. Lo que se hace con él, eso es lo que está en juego.

Latidos - Superficies

El arte no se calle: Nos están matando. El graffiti-mural como inscripción y disputa


Del 23 al 25 de abril de 2026, Medellín se convierte en el epicentro de la reflexión sobre la piel de la ciudad. El Seminario de Graffiti y Arte Urbano SUPERFICIES, es un encuentro de investigación-creación que llega a su segunda versión, y que busca analizar críticamente cómo las materialidades urbanas dialogan con las dinámicas sociales y políticas de las urbes.


Bajo la premisa de que "las superficies no son neutras", este encuentro anual, organizado por la Agencia APP, Comunigraff y la Alcaldía de Medellín, es el escenario perfecto para conocer desde "La Palabra" avances y visiones de académicos, artistas, graffiteros, líderes, funcionarios y demás personas interesadas en estos campos artísticos, sociales, visuales y memoriales.


Mi intervención se titula: "El fermento de la imagen. El graffiti como narrativa y documento. El caso Nos están matando / El arte no se calla".

En este espacio, expondré un proceso de investigación-creación centrado en las prácticas gráficas y visuales de Medellín desde el 2020. Mi enfoque analiza el graffiti como un acto estético-político, una narrativa visual, una memoria conectiva y un documento sociocultural que trasciende lo individual al integrar la movilización creativa, la protesta social y las convergencias culturales ante el asesinato de líderes sociales, generando protestas y re-existencias en medio de las tensiones sociopolíticas locales y la negación de la muerte y los conflictos.

A través de la línea Memorias de ciudad del seminario analizo cómo el graffiti de letras (lettering) se resignifica al circular en internet, convirtiéndose en una poderosa herramienta de denuncia y construcción de memorias, que como inscripción estético política disputa lo público, el espacio y el derecho a la reparación simbólica de las víctimas.


Voces expertas y el saber del muro

Para construir un panorama expandido, comparto con destacadas investigadoras, artistas, graffiteros y demás personas que propiciarán espacios de debate colectivo que enriquecen la mirada sobre el muralismo y la calle:

  • Claudia Silva (Universidad de Antioquia): Aportará una perspectiva técnica fundamental con su conferencia sobre los materiales y conocimientos técnicos asociados al trabajo mural.
  • Carmen Teresa Álvarez (Tecnológico Universitario Débora Arango): Compartirá su experiencia en torno al muralismo y el trabajo educativo, explorando la dimensión pedagógica del arte público.

Además, el seminario contará con "Diálogos de saberes", espacios donde la teoría se encuentra con la experiencia directa de los protagonistas:

  • Graffiti y conquista del espacio: Un conversatorio sobre procesos creativos y experiencias gráficas espontáneas con artistas como Leodos, Chos y Fick.
  • Festivales de Graffiti y Arte Urbano: Un panel sobre gestión cultural, memoria y transformación social en los barrios, con líderes de eventos como el Festival Extramural, Surreal Street Art Festival y Graffiti Jam.
El viernes 24 de abril el seminario se traslada a la sede Ayacucho (Pasaje Cervantes) para dar paso a un espacio de experimentación directa a través de tres talleres especializados que se llevarán a cabo de 8:00 a. m. a 12:00 m.. En esta jornada de "El Compartir", contaremos con la maestría de Señor O.K., quien dirigirá el taller sobre Lo político en la historia del muralismo Latinoamericano; La Plaga Invade, con una propuesta sobre Graffiti en el Vestuario - Arte, Identidad y Expansión Comercial; y AMBS, explorando Lo invisible del arte urbano: el muro como campo de acción. Estos espacios formativos, realizados en asocio con la corporación Manguala, están diseñados para que artistas, estudiantes y gestores culturales conecten el pensamiento situado con la acción técnica y la identidad en el territorio.

Finalmente, la reflexión teórica se materializará en el espacio público durante la etapa de "La Práctica", que se llevará a cabo del 25 de abril al 9 de mayo de 2026 en los muros de la sede Guayabal de Bellas Artes. En esta fase de intervención técnica, 12 artistas y colectivos plasmarán una propuesta que integra un 60% de graffiti y un 40% de muralismo. El despliegue visual contará con el talento de la comunidad de Bellas Artes, representada por el Colectivo Süürala, Fluffy, Lis Ríos y Natalia Carvajal Carrascal , junto a artistas de mediana trayectoria del banco de la Agencia APP como Morfe, José Monrroy, Wesoner y Daniel Urrego. Además, el evento reconoce la importancia de quienes habitan el muro cotidianamente, sumando a los "bombarderos" invitados Sako, Cereso Monkey, Shifo y Fato. Esta acción colectiva servirá para cerrar el seminario, convirtiendo el pensamiento situado en una nueva capa de memoria de Medellín.

Latidos

La escucha, la razón. Memoria acústica de un mural


Hay algo más sutil en juego: un momento en el que distintas formas de narrar la ciudad se encuentran resonando. La pintura mural, el cine, la palabra compartida. Todo dispuesto como una invitación a detener el ritmo cotidiano para observar con los oídos, para escuchar con la mirada.

Hoy nos convoca una experiencia que entrelaza la pintura mural y el cine, así como las oralidades, las memorias y las escuchas. Todo en plural. Potente y valioso encuentro que nos sitúa. Nos ubica en una disposición distinta frente a la obra mural de Eskibel, el cine de corte artístico de Juan David Bolívar y frente a los otros. Porque la escucha de la que aquí se habla trasciende la íntima o silenciosa en el sentido habitual; es una escucha que ocurre entre cuerpos, entre voces, entre memorias que se cruzan y se afectan, desde el ruido que somos solos y en conjunto.

La escucha, la razón aparece entonces como un tejido en movimiento. El mural no se agota en su presencia material, ni el cortometraje en su proyección. Ambos funcionan como superficies sensibles donde se depositan experiencias, resonancias, fragmentos de vida, llamados y encuentros improbables: metáforas visuales que resuenan e invitan a cerrar los ojos, vaya paradoja. Lo que vemos y lo que oímos no está dado de una vez; se activa en quien se permite entrar por medio de esa frecuencia en su caja sonora de su cosmoaudición como los Tojolabales.

En hora buena, el cortometraje se despliega como una extensión que escucha el mural, su entorno y los colores de los sonidos que plasmaron los artistas. En ese cruce, las piezas pictórica y cinematográfica se convierte en una memoria acústica de voces, ecos y resonancias que habitan tanto el territorio como quienes lo transitan. El audiovisual se detiene a escuchar palabras dichas, silencios compartidos, sonidos que persisten y las entreteje en una experiencia que invita a percibir el mural con el cuerpo. Así, la razón emerge nuevamente en las memorias que siguen narrando-sonando.

La razón, en este caso, no aspira a la certeza o entenderse como un argumento cerrado. Es una razón que viene después, o mejor, que emerge en la perseverancia y se activa desde la escucha. Una razón que implica suspender por un momento la voz propia para dejar que otras formas de pensamiento —otras maneras de nombrar el mundo y luchas por los seres queridos que no podemos oír— encuentren lugar en nuestros susurros, rememoraciones y miradas. 

En otras palabra, se trata del arte relacional y una ética del encuentro: “dejar que nos hablen los otros diferentes a mí”, suspender el ruido interno para permitir que otras voces —otras memorias, otros cuerpos— ingresen en nuestra experiencia del mundo.


En ese tránsito, las imágenes y los sonidos se entrelazan con recuerdos personales y colectivos. Las caracolas, presentes como símbolo y como eco, como seres con quienes cohabitamos, sugieren esa capacidad de guardar y devolver el sonido, de amplificar lo que a veces parece lejano, la ausencia y lo perdido, en la vorágine de la selva que se representa y el sector de Guayaquil. Cada espectador, en ese gesto, también se vuelve contenedor de memorias: propias, ajenas, compartidas.

El título de la obra no es ajeno a las voces que han atravesado la ciudad. La escucha, la razón dialoga con ese momento en que la palabra en los muros se volvió lucha gráfica y comunicación afectiva de verdades que el poder estatal impedida frente a la búsqueda de personas desaparecidas: “Las cuchas tienen razón”. Allí, la razón dejó de ser abstracta para anclarse en la experiencia, en el dolor, en la solidaridad con la la persistencia de quienes han sostenido la vida en medio de la adversidad buscando a sus seres queridos. No como consigna aislada, sino como parte de un entramado de encrucijadas que cohabitan.

Lo que se abre aquí, es una continuidad y por tanto gestos de actualización. Las víctimas y las obras siguen ocurriendo en las conversaciones que se desprenden, en los silencios que se resignifican, en las formas en que cada quien decide habitar la ciudad, en los ritmos de los territorios y los susurros de sueños.

Escuchar, en ese sentido, es también una práctica de cuidado, de humildad y amor por la humanidad. Y tal vez ahí radica su potencia: en que, al escucharnos, no solo comprendemos mejor lo que somos, sino que empezamos a imaginar —entre muchos— otras maneras posibles de estar juntos. 

La escucha, la razón no termina; continúa en las conversaciones que podamos seguir tejiendo; en las mujeres, los afrodescendientes, los indígenas, los jóvenes, artistas, personas comunes, edificios, cosas, animales e insectos...; en las memorias que decidimos forjar y cuidar; y en las formas comprometidas y prácticas de paz en que habitamos los barrios, plazas y muros. 


En homenaje, solidaridad y construcción con las víctimas y familiares del conflicto social y armado.

Para ver el cortometraje y la conversación entre Eskibel, Amparo, Daniel, Víctor y las personas asistentes https://www.youtube.com/live/J6aEozqjHXQ 

Para conocer más de Eskibel y su obra

Para saber más de Juan David Bolívar y su obra

Para conocer murales y graffitis de gran formato de la Bienal LATIDOS

Latidos - Superficies

Pensar, compartir y habitar el muro

El graffiti, el muralismo, la agitación visual y otras expresiones del arte urbano en Medellín siguen consolidándose como escenarios de encuentro, reflexión y creación colectiva. En este contexto, se realiza la segunda versión del Seminario de Graffiti y Arte Urbano, este año exaltando las Superficies, una propuesta que invita a mirar el espacio público como agente activo en la construcción de sentido y el territorio.

Del 23 al 25 de abril —con una extensión práctica hasta el 9 de mayo—, este espacio propone un recorrido estructurado en tres momentos que articulan pensamiento, intercambio y acción. Como apuesta académica disruptiva Superficies se plantea como una experiencia expandida donde el conocimiento circula entre voces diversas y formas de indagar heterogéneas desde el giro práctico y la investigación creación.


El primer momento, La Palabra, tendrá lugar el 23 de abril en el Palacio de Bellas Artes. Allí, paneles, ponencias y diálogos de saberes abrirán preguntas fundamentales: ¿Qué nos dice el espacio y cómo actuamos en relación con él? ¿Cómo el espacio condiciona la obra? ¿De qué manera la intervención artística redefine la ciudad? La jornada cerrará con un recorridos por la Comuna 10, dirigidos por Distrito Candelaria, por activando la reflexión directamente en el contexto urbano.

El segundo momento, El Compartir (24 de abril), se enfoca en talleres formativos donde el saber técnico y conceptual se intercambia de manera horizontal. Este espacio reconoce que el conocimiento en el muralismo y graffiti no es lineal ni jerárquico, sino que se construye colectivamente desde la experiencia. Tres artistas de alta trayectoria como AMBS, Señor O.K. y La Plaga son los encargados de inspirar a colegas, estudiantes, investigadores e interesados.

Finalmente, La Práctica (del 25 de abril al 9 de mayo) lleva todo este proceso al muro, en la sede Guayabal de Bellas Artes. Aquí, la teoría se encarna en la acción, y el espacio se convierte en un campo de experimentación donde las ideas toman forma y dialogan con la ciudad.

Superficies propone activar preguntas sobre el lugar que habitamos y las formas en que lo transformamos, abrir espacios formativos a través de talleres entre pares y realizar intervenciones pictóricas de impacto y recordación. En ese sentido, el seminario insiste en una idea clave: el espacio no es un fondo neutro; es un territorio que condiciona, pero que también puede ser resignificado desde la práctica artística.

Con entrada libre y cupos limitados, esta segunda versión abre sus inscripciones e invita a no dejar que el espacio se quede en blanco. Más que un llamado a participar, es una invitación a ser parte de una conversación más amplia sobre arte, ciudad y comunidad.

Este encuentro es posible gracias a la articulación entre Comunigraff, la Agencia APP y la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín, operado por la Fundación Universitaria Bellas Artes y la Corporación Manguala, y apoyados por académicos, docentes, investigadores y líderes de instituciones de educación del Distrito, consolidando una red de trabajo que apuesta por el arte urbano como forma de pensamiento y construcción colectiva.

Enlace para la inscripción (cupos limitados) https://forms.gle/43PxJ4AZscoVTXxn7

Agenda https://drive.google.com/file/d/1Y8NhEgBtFMCYTvsu0WXtKaXbj362Sw7Z/view?usp=sharing 

+ Info https://www.instagram.com/bienal.latidos.med/p/DWzg2VIFY5M/ 

Otras grafías

Imágenes, narrativas y memorias

Del 7 de marzo al 7 de abril de 2026, la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz abre sus puertas a Otras grafías, una exposición que reúne dos procesos de investigación–creación de Víctor Hugo Jiménez DurangoDibujando pensamiento y El Fermento de la imagen.

La muestra propone un acercamiento al dibujo, la imagen y el graffiti desde la experimentación. A través de huellas, manchas, capas y desplazamientos, se presentan obras donde acciones como pintar, borrar y repintar se convierten en formas de narrar y producir conocimiento. Más que piezas terminadas, lo que se expone son procesos en curso, donde la materialidad, el error, la repetición, la transformación y el azar hacen parte central del trabajo.

En Dibujando pensamiento, el dibujo aparece como una herramienta reflexiva. Las obras funcionan como cartografías en movimiento que registran el devenir del pensamiento a través del trazo, la escritura y el uso del lapicero. Por su parte, El Fermento de la imagen presenta una instalación que interviene imágenes de graffiti mediante tinciones vegetales, generando transformaciones visuales donde la mancha, el borrado y el residuo adquieren un papel protagónico.


Como parte de la programación, el martes 17 de marzo a las 4:30 p. m. se realizará un espacio de inauguración y mediación. Este encuentro permitirá recorrer la exposición y abrir un diálogo en torno a los procesos de investigación–creación, las grafías y las formas de experimentar con la imagen.

Otras grafías se configura así como un espacio para acercarse a prácticas comunicativas, narrativas y artísticas que exploran la relación entre imagen, pensamiento y territorio, invitando al público a reconocer el muro, el papel y la materia como superficies donde también se investiga y se crea.

Ecoexistencias

 Los cambiantes paisajes de La Playa y sus árboles centenarios que aun sobreviven

La Playa. El Propio Centro. Ilustración e investigación Laura Sofia Montoya. 2016-2017.

Este informe gráfico recorre en el espacio y el tiempo las transformaciones del corredor de la Avenida La Playa, el eje y paseo urbano más importante de Medellín desde su fundación. Su compilación empezó en el año 2000, combinando fotografías del Archivo Fotográfico de la Biblioteca Pública Piloto, referencias bibliográficas y más de cincuenta años de caminatas personales de Mauricio Jaramillo y amigos por este paseo, hasta junio de 2016.

A lo largo de la historia, cada intervención sobre este corredor reflejó la identidad de su época, pero también borró la de la anterior. Lo nuevo ha tendido a menospreciar lo establecido, y con ello se ha perdido parte importante de la memoria cultural y del arbolado patrimonial de la ciudad. De todo ese pasado, lo único que pervive con fidelidad es la traza sinuosa de la Quebrada de Aná, legible hoy solo en las curvas de la vía que la sepultó. A pesar de todo, aún quedan dos palmas y tres árboles que han sido testigos del tiempo. Entre ellos, una Ceiba sembrada hacia 1860 por don Gabriel Echeverri Escobar, considerada el árbol más antiguo de Medellín.

Mauricio Jaramillo, el autor, hace un llamado al Alcalde, al Concejo, a las Empresas Públicas de Medellín y a las autoridades ambientales para que se tome la decisión de descubrir la Quebrada de Aná, construir colectores de aguas residuales e intervenir por tramos hasta llegar al río, devolviendo así a la ciudad su parque lineal más valioso en términos ambientales, paisajísticos, culturales y recreativos. Todo ello con sensibilidad hacia el entorno, evitando que el resultado final sea otro corredor de movilidad que sacrifique lo natural en favor del concreto.

Otra publicación interesante es Avenida La Playa: Valoración paisajística de un paseo urbano en el centro de Medellín, ver en  https://www.redalyc.org/journal/3768/376872155006/html/

Ecoexistencias

Expedición botánica por la obra del maestro Francisco Antonio Cano

Paisaje en la Playa. 1892. Francisco Antonio Cano. Pintura / Tela. 43 x 33 cm. Colección SURA. Tomada de https://www.sura.com/arteycultura/obra/paisaje-en-la-playa/

Esta investigación nace del interés por interpretar e identificar los elementos vegetales presentes en la obra del Maestro Cano, proponiendo una mirada que cruza arte, botánica y cultura visual. El trabajo se sitúa en un campo interpretativo donde la observación sensible y el conocimiento del entorno dialogan para acercarse a las especies representadas.

En el caso de los árboles, la identificación no siempre es directa. Las obras no ofrecen todos los rasgos botánicos necesarios, por lo que el análisis se apoya en aspectos como formas, texturas y colores, así como en el reconocimiento de la vegetación característica de las zonas ecológicas asociadas a los paisajes sugeridos en los títulos. De este modo, la lectura de la imagen se complementa con el conocimiento del territorio.

Paisaje, 1892. Francisco Antonio Cano. Óleo / Tela. 43 x 33 cm. Colección SURA. Tomada de https://www.sura.com/arteycultura/obra/paisaje-francisco-antonio-cano-2

El estudio también propone, en algunos casos, una aproximación a los lugares representados en las pinturas. A partir de elementos como el relieve, la orografía y ciertos rasgos del paisaje, se plantean posibles correspondencias con espacios frecuentados por el Maestro, ampliando así la comprensión del contexto en el que se inscriben las obras.

Adicionalmente, la investigación incorpora una dimensión simbólica al explorar los significados culturales y bíblicos de algunas especies vegetales. Aunque el artista se definiera como areligioso, se evidencia un tratamiento cuidadoso y coherente de los elementos presentes en obras de temática cristiana, lo que permite abrir lecturas sobre el valor simbólico de la vegetación en su trabajo.

Paisaje, 1892. Francisco Antonio Cano. Óleo / Tela. 30 x 66.5 cm. Colección SURA. Tomada de https://www.sura.com/arteycultura/obra/paisaje-francisco-antonio-cano/
En conjunto, este estudio del maestro Mauricio Jaramillo, ofrece una aproximación concreta y accesible a la obra del Maestro Cano, destacando la importancia de las expediciones reales, actuales, y virtuales como componentes clave en la construcción visual y simbólica de sus paisajes.

Ecoexistencias

Árboles y palmas en la Plazuela San Ignacio

Plazuela San Ignacio. Fotografía tomada de la galería de Universo Centro. 
https://www.universocentro.com/Ellibrodelosparques/GaleriaPlazueladeSanIgnacio.aspx

En el corazón de Medellín, entre el tráfico, el comercio y el ir y venir de miles de personas, existe un espacio que guarda algo más que sombra y belleza: la Plazuela San Ignacio alberga una colección de árboles y palmas que cuenta, para quien sepa escucharla, la historia de una ciudad y su relación con la naturaleza.

Una investigación situada realizada por el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo V. documentó detalladamente la vegetación arbórea de este espacio público y otros del Distrito, poniendo especial atención en su árbol patrimonial y en lo que su presencia nos dice sobre el valor de una ciudad biodiversa.

Antes de adentrarnos en los árboles, vale la pena detenerse en el método. Una investigación situada no se hace desde un laboratorio ni desde una pantalla: se hace en el lugar, con los pies en el suelo y los ojos abiertos. Implica recorrer, observar, medir, identificar y escuchar el territorio con atención sostenida.

La Plazuela San Ignacio y la escultura de Francisco de Paula Santander. Vista desde el Claustro. Fotografía: Víctor Jiménez. 2018.
En una ciudad como Medellín, donde la presión urbana sobre los espacios verdes es constante, cada plazuela, cada parque, cada árbol de andén cuenta. Y documentarlos es el primer paso para protegerlos.

Uno de los hallazgos más significativos del estudio es la presencia de arboles y palmas patrimoniales en la plazuela. En Medellín, un árbol recibe esta categoría cuando su edad, tamaño, rareza, valor histórico, ambiental o cultural lo convierten en un bien que merece protección especial, más allá de su función ecológica.

Un árbol patrimonial es, en el sentido más literal, un testigo del tiempo. Ha visto pasar generaciones, ha sobrevivido transformaciones urbanas, ha resistido sequías, podas mal hechas y el avance del concreto. Estuvo ahí cuando la plazuela se llamaba San Francisco, y sigue estando cuando se llama San Ignacio. Su sola permanencia es un argumento poderoso a favor de las memorias urbanas.

Identificarlo, nombrarlo y divulgarlo es un acto político y cultural tanto como científico. Es decirle a la ciudad: este árbol importa, este árbol es de todos, este árbol no se toca.

Árboles y arquitectura patrimonial. Plazuela de San Ignacio. Fotografía: Víctor Jiménez. 2023.

Medellín ha ganado reconocimiento internacional por su transformación urbana, pero una ciudad verdaderamente innovadora no solo se mide por sus edificios o su movilidad: también se mide por su capacidad de integrar la naturaleza en la vida cotidiana de sus habitantes.

Una ciudad biodiversa es más resiliente frente al cambio climático. Es más fresca, más habitable, más saludable. Las ciudades con alta diversidad de especies arbóreas sufren menos el efecto de isla de calor, manejan mejor el agua lluvia, tienen suelos más vivos y ofrecen a sus habitantes un contacto con la naturaleza que tiene efectos demostrados sobre la salud mental y el bienestar.

Pero la biodiversidad urbana no surge sola. Requiere planificación, conocimiento y voluntad. Requiere saber qué especies hay, dónde están, en qué estado se encuentran y cuáles necesitan protección. Requiere, en definitiva, el tipo de trabajo que hace Mauricio Jaramillo cuando sale a recorrer una plazuela con libreta en mano y mirada atenta, para luego entregarnos este manual.

La próxima vez que pases por la Plazuela San Ignacio, detente un momento. Levanta la vista hacia las copas. Busca el Piñón de Oreja, las ceibas y las palmas, trata de identificar el árbol más grande, el más viejo, el que tiene el tronco más ancho. Es probable que ese árbol lleve más de 100 años, mucho antes de que cualquiera de nosotros naciera, y que haya conocido esta plazuela con otro nombre.

Para conocer más de estos árboles e importante parque cívico como equipamiento público para el encuentro, puedes descargar la investigación sobre los parques de Medellín, de Universo Centro y la Alcaldía de Medellín. https://www.universocentro.com/Portals/0/LibroParques/PDF/Plazuela_San_Ignacio.pdf

Ecoexistencias

Mira hacía abajo lo que nadie ve: un catálogo de arvenses y ruderales

Caminamos todos los días por parques, andenes, zonas verdes y antejardines sin detenernos a mirar lo que crece justo a nuestros pies. Esas plantas que brotan entre las grietas del pavimento, que tapizan los bordes de los caminos o que se instalan sin permiso en cualquier lote vacío tienen un nombre, una historia y, muchas veces, una utilidad que la mayoría desconoce. Se llaman arvenses y ruderales, y son protagonistas silenciosas del paisaje urbano de Medellín y todo el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

¿Qué son las arvenses y las ruderales?

Las arvenses son plantas que crecen de forma espontánea en espacios cultivados o intervenidos, sin que nadie las haya sembrado. Las ruderales, por su parte, son aquellas que colonizan terrenos alterados por la actividad humana: bordes de vías, lotes abandonados, muros, cunetas y cualquier espacio donde el suelo ha sido removido o perturbado.

Ambos grupos son frecuentemente tildados de "malezas", una etiqueta que las reduce a simples estorbos que hay que eliminar. Sin embargo, estas plantas son en realidad indicadoras ecológicas, refugios de biodiversidad y, en muchos casos, aliadas de los suelos que habitan. Su capacidad de prosperar donde otras especies no pueden hablar de una resiliencia extraordinaria.

Un catálogo que cabe en el bolsillo

Con el propósito de acercar a la ciudadanía a este universo botánico tan cotidiano como ignorado, el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo V. elaboró un pequeño fanzine de bolsillo que reúne las arvenses y ruderales que con mayor frecuencia aparecen en las zonas verdes y espacios públicos y privados de la región.

El documento nació de una intención simple y generosa: despertar la curiosidad. No se trata de un tratado científico ni de un manual técnico, sino de una invitación a mirar diferente el entorno de siempre. A preguntarse, la próxima vez que se cruce con una planta desconocida en la acera: ¿cómo se llama esta? ¿de dónde viene? ¿para qué sirve?

Imprimible, plegable y compartible

Una de las características más ingeniosas del catálogo es su formato fanzine: está diseñado para imprimirse y plegarse, de modo que quepa fácilmente en un bolsillo o una maleta. Así, puede acompañar cualquier caminata, recorrido en bici o salida cotidiana por la ciudad.

La idea es precisamente esa: tenerlo a mano en el momento en que aparezca esa planta desconocida y poder identificarla de inmediato, sin necesidad de internet ni de aplicaciones. Un recurso análogo, accesible y completamente gratuito.

Mauricio invita además a compartirlo libremente entre amigos, vecinos, estudiantes, jardineros, maestros o cualquier persona que tenga curiosidad por la naturaleza que nos rodea. El catálogo no tiene costo ni condiciones: es un regalo, igual que las plantas que documenta.

La iniciativa promueve la circulación libre del conocimiento. El autor invita a compartir el documento con otras personas interesadas, fortaleciendo así una red informal de aprendizaje en torno a la naturaleza urbana. En este gesto, el fanzine se acerca a prácticas colaborativas y pedagógicas que buscan reconectar a los habitantes con su entorno inmediato.

Una mirada nueva sobre el paisaje de todos los días

Las arvenses y ruderales no eligieron los espacios que habitan, simplemente los encontraron y los aprovecharon. En cierta medida, hacen lo mismo que los habitantes de una ciudad: adaptarse, persistir y encontrar la manera de florecer en condiciones que no siempre son las ideales.

Reconocerlas no requiere ser biólogo ni botánico. Solo hace falta un poco de atención. La próxima vez que salgas a caminar por Medellín o por cualquier municipio del Valle de Aburrá, mira hacia abajo. Es muy probable que haya algo interesante creciendo ahí, esperando ser visto.