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Ecologías y naturalezas urbanas

Árboles y palmas en la Plazuela San Ignacio

Plazuela San Ignacio. Fotografía tomada de la galería de Universo Centro. 
https://www.universocentro.com/Ellibrodelosparques/GaleriaPlazueladeSanIgnacio.aspx

En el corazón de Medellín, entre el tráfico, el comercio y el ir y venir de miles de personas, existe un espacio que guarda algo más que sombra y belleza: la Plazuela San Ignacio alberga una colección de árboles y palmas que cuenta, para quien sepa escucharla, la historia de una ciudad y su relación con la naturaleza.

Una investigación situada realizada por el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo V. documentó detalladamente la vegetación arbórea de este espacio público y otros del Distrito, poniendo especial atención en su árbol patrimonial y en lo que su presencia nos dice sobre el valor de una ciudad biodiversa.

Antes de adentrarnos en los árboles, vale la pena detenerse en el método. Una investigación situada no se hace desde un laboratorio ni desde una pantalla: se hace en el lugar, con los pies en el suelo y los ojos abiertos. Implica recorrer, observar, medir, identificar y escuchar el territorio con atención sostenida.

La Plazuela San Ignacio y la escultura de Francisco de Paula Santander. Vista desde el Claustro. Fotografía: Víctor Jiménez. 2018.
En una ciudad como Medellín, donde la presión urbana sobre los espacios verdes es constante, cada plazuela, cada parque, cada árbol de andén cuenta. Y documentarlos es el primer paso para protegerlos.

Uno de los hallazgos más significativos del estudio es la presencia de arboles y palmas patrimoniales en la plazuela. En Medellín, un árbol recibe esta categoría cuando su edad, tamaño, rareza, valor histórico, ambiental o cultural lo convierten en un bien que merece protección especial, más allá de su función ecológica.

Un árbol patrimonial es, en el sentido más literal, un testigo del tiempo. Ha visto pasar generaciones, ha sobrevivido transformaciones urbanas, ha resistido sequías, podas mal hechas y el avance del concreto. Estuvo ahí cuando la plazuela se llamaba San Francisco, y sigue estando cuando se llama San Ignacio. Su sola permanencia es un argumento poderoso a favor de las memorias urbanas.

Identificarlo, nombrarlo y divulgarlo es un acto político y cultural tanto como científico. Es decirle a la ciudad: este árbol importa, este árbol es de todos, este árbol no se toca.

Árboles y arquitectura patrimonial. Plazuela de San Ignacio. Fotografía: Víctor Jiménez. 2023.

Medellín ha ganado reconocimiento internacional por su transformación urbana, pero una ciudad verdaderamente innovadora no solo se mide por sus edificios o su movilidad: también se mide por su capacidad de integrar la naturaleza en la vida cotidiana de sus habitantes.

Una ciudad biodiversa es más resiliente frente al cambio climático. Es más fresca, más habitable, más saludable. Las ciudades con alta diversidad de especies arbóreas sufren menos el efecto de isla de calor, manejan mejor el agua lluvia, tienen suelos más vivos y ofrecen a sus habitantes un contacto con la naturaleza que tiene efectos demostrados sobre la salud mental y el bienestar.

Pero la biodiversidad urbana no surge sola. Requiere planificación, conocimiento y voluntad. Requiere saber qué especies hay, dónde están, en qué estado se encuentran y cuáles necesitan protección. Requiere, en definitiva, el tipo de trabajo que hace Mauricio Jaramillo cuando sale a recorrer una plazuela con libreta en mano y mirada atenta, para luego entregarnos este manual.

La próxima vez que pases por la Plazuela San Ignacio, detente un momento. Levanta la vista hacia las copas. Busca el Piñón de Oreja, las ceibas y las palmas, trata de identificar el árbol más grande, el más viejo, el que tiene el tronco más ancho. Es probable que ese árbol lleve más de 100 años, mucho antes de que cualquiera de nosotros naciera, y que haya conocido esta plazuela con otro nombre.

Para conocer más de estos árboles e importante parque cívico como equipamiento público para el encuentro, puedes descargar la investigación sobre los parques de Medellín, de Universo Centro y la Alcaldía de Medellín. https://www.universocentro.com/Portals/0/LibroParques/PDF/Plazuela_San_Ignacio.pdf

Ecologías y naturalezas urbanas

Mira hacía abajo lo que nadie ve: un catálogo de arvenses y ruderales

Caminamos todos los días por parques, andenes, zonas verdes y antejardines sin detenernos a mirar lo que crece justo a nuestros pies. Esas plantas que brotan entre las grietas del pavimento, que tapizan los bordes de los caminos o que se instalan sin permiso en cualquier lote vacío tienen un nombre, una historia y, muchas veces, una utilidad que la mayoría desconoce. Se llaman arvenses y ruderales, y son protagonistas silenciosas del paisaje urbano de Medellín y todo el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

¿Qué son las arvenses y las ruderales?

Las arvenses son plantas que crecen de forma espontánea en espacios cultivados o intervenidos, sin que nadie las haya sembrado. Las ruderales, por su parte, son aquellas que colonizan terrenos alterados por la actividad humana: bordes de vías, lotes abandonados, muros, cunetas y cualquier espacio donde el suelo ha sido removido o perturbado.

Ambos grupos son frecuentemente tildados de "malezas", una etiqueta que las reduce a simples estorbos que hay que eliminar. Sin embargo, estas plantas son en realidad indicadoras ecológicas, refugios de biodiversidad y, en muchos casos, aliadas de los suelos que habitan. Su capacidad de prosperar donde otras especies no pueden hablar de una resiliencia extraordinaria.

Un catálogo que cabe en el bolsillo

Con el propósito de acercar a la ciudadanía a este universo botánico tan cotidiano como ignorado, el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo V. elaboró un pequeño fanzine de bolsillo que reúne las arvenses y ruderales que con mayor frecuencia aparecen en las zonas verdes y espacios públicos y privados de la región.

El documento nació de una intención simple y generosa: despertar la curiosidad. No se trata de un tratado científico ni de un manual técnico, sino de una invitación a mirar diferente el entorno de siempre. A preguntarse, la próxima vez que se cruce con una planta desconocida en la acera: ¿cómo se llama esta? ¿de dónde viene? ¿para qué sirve?

Imprimible, plegable y compartible

Una de las características más ingeniosas del catálogo es su formato fanzine: está diseñado para imprimirse y plegarse, de modo que quepa fácilmente en un bolsillo o una maleta. Así, puede acompañar cualquier caminata, recorrido en bici o salida cotidiana por la ciudad.

La idea es precisamente esa: tenerlo a mano en el momento en que aparezca esa planta desconocida y poder identificarla de inmediato, sin necesidad de internet ni de aplicaciones. Un recurso análogo, accesible y completamente gratuito.

Mauricio invita además a compartirlo libremente entre amigos, vecinos, estudiantes, jardineros, maestros o cualquier persona que tenga curiosidad por la naturaleza que nos rodea. El catálogo no tiene costo ni condiciones: es un regalo, igual que las plantas que documenta.

La iniciativa promueve la circulación libre del conocimiento. El autor invita a compartir el documento con otras personas interesadas, fortaleciendo así una red informal de aprendizaje en torno a la naturaleza urbana. En este gesto, el fanzine se acerca a prácticas colaborativas y pedagógicas que buscan reconectar a los habitantes con su entorno inmediato.

Una mirada nueva sobre el paisaje de todos los días

Las arvenses y ruderales no eligieron los espacios que habitan, simplemente los encontraron y los aprovecharon. En cierta medida, hacen lo mismo que los habitantes de una ciudad: adaptarse, persistir y encontrar la manera de florecer en condiciones que no siempre son las ideales.

Reconocerlas no requiere ser biólogo ni botánico. Solo hace falta un poco de atención. La próxima vez que salgas a caminar por Medellín o por cualquier municipio del Valle de Aburrá, mira hacia abajo. Es muy probable que haya algo interesante creciendo ahí, esperando ser visto.