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Ecoexistencias

 Los cambiantes paisajes de La Playa y sus árboles centenarios que aun sobreviven

La Playa. El Propio Centro. Ilustración e investigación Laura Sofia Montoya. 2016-2017.

Este informe gráfico recorre en el espacio y el tiempo las transformaciones del corredor de la Avenida La Playa, el eje y paseo urbano más importante de Medellín desde su fundación. Su compilación empezó en el año 2000, combinando fotografías del Archivo Fotográfico de la Biblioteca Pública Piloto, referencias bibliográficas y más de cincuenta años de caminatas personales de Mauricio Jaramillo y amigos por este paseo, hasta junio de 2016.

A lo largo de la historia, cada intervención sobre este corredor reflejó la identidad de su época, pero también borró la de la anterior. Lo nuevo ha tendido a menospreciar lo establecido, y con ello se ha perdido parte importante de la memoria cultural y del arbolado patrimonial de la ciudad. De todo ese pasado, lo único que pervive con fidelidad es la traza sinuosa de la Quebrada de Aná, legible hoy solo en las curvas de la vía que la sepultó. A pesar de todo, aún quedan dos palmas y tres árboles que han sido testigos del tiempo. Entre ellos, una Ceiba sembrada hacia 1860 por don Gabriel Echeverri Escobar, considerada el árbol más antiguo de Medellín.

Mauricio Jaramillo, el autor, hace un llamado al Alcalde, al Concejo, a las Empresas Públicas de Medellín y a las autoridades ambientales para que se tome la decisión de descubrir la Quebrada de Aná, construir colectores de aguas residuales e intervenir por tramos hasta llegar al río, devolviendo así a la ciudad su parque lineal más valioso en términos ambientales, paisajísticos, culturales y recreativos. Todo ello con sensibilidad hacia el entorno, evitando que el resultado final sea otro corredor de movilidad que sacrifique lo natural en favor del concreto.

Otra publicación interesante es Avenida La Playa: Valoración paisajística de un paseo urbano en el centro de Medellín, ver en  https://www.redalyc.org/journal/3768/376872155006/html/

Ecoexistencias

Expedición botánica por la obra del maestro Francisco Antonio Cano

Paisaje en la Playa. 1892. Francisco Antonio Cano. Pintura / Tela. 43 x 33 cm. Colección SURA. Tomada de https://www.sura.com/arteycultura/obra/paisaje-en-la-playa/

Esta investigación nace del interés por interpretar e identificar los elementos vegetales presentes en la obra del Maestro Cano, proponiendo una mirada que cruza arte, botánica y cultura visual. El trabajo se sitúa en un campo interpretativo donde la observación sensible y el conocimiento del entorno dialogan para acercarse a las especies representadas.

En el caso de los árboles, la identificación no siempre es directa. Las obras no ofrecen todos los rasgos botánicos necesarios, por lo que el análisis se apoya en aspectos como formas, texturas y colores, así como en el reconocimiento de la vegetación característica de las zonas ecológicas asociadas a los paisajes sugeridos en los títulos. De este modo, la lectura de la imagen se complementa con el conocimiento del territorio.

Paisaje, 1892. Francisco Antonio Cano. Óleo / Tela. 43 x 33 cm. Colección SURA. Tomada de https://www.sura.com/arteycultura/obra/paisaje-francisco-antonio-cano-2

El estudio también propone, en algunos casos, una aproximación a los lugares representados en las pinturas. A partir de elementos como el relieve, la orografía y ciertos rasgos del paisaje, se plantean posibles correspondencias con espacios frecuentados por el Maestro, ampliando así la comprensión del contexto en el que se inscriben las obras.

Adicionalmente, la investigación incorpora una dimensión simbólica al explorar los significados culturales y bíblicos de algunas especies vegetales. Aunque el artista se definiera como areligioso, se evidencia un tratamiento cuidadoso y coherente de los elementos presentes en obras de temática cristiana, lo que permite abrir lecturas sobre el valor simbólico de la vegetación en su trabajo.

Paisaje, 1892. Francisco Antonio Cano. Óleo / Tela. 30 x 66.5 cm. Colección SURA. Tomada de https://www.sura.com/arteycultura/obra/paisaje-francisco-antonio-cano/
En conjunto, este estudio del maestro Mauricio Jaramillo, ofrece una aproximación concreta y accesible a la obra del Maestro Cano, destacando la importancia de las expediciones reales, actuales, y virtuales como componentes clave en la construcción visual y simbólica de sus paisajes.

Ecoexistencias

Mira hacía abajo lo que nadie ve: un catálogo de arvenses y ruderales

Caminamos todos los días por parques, andenes, zonas verdes y antejardines sin detenernos a mirar lo que crece justo a nuestros pies. Esas plantas que brotan entre las grietas del pavimento, que tapizan los bordes de los caminos o que se instalan sin permiso en cualquier lote vacío tienen un nombre, una historia y, muchas veces, una utilidad que la mayoría desconoce. Se llaman arvenses y ruderales, y son protagonistas silenciosas del paisaje urbano de Medellín y todo el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

¿Qué son las arvenses y las ruderales?

Las arvenses son plantas que crecen de forma espontánea en espacios cultivados o intervenidos, sin que nadie las haya sembrado. Las ruderales, por su parte, son aquellas que colonizan terrenos alterados por la actividad humana: bordes de vías, lotes abandonados, muros, cunetas y cualquier espacio donde el suelo ha sido removido o perturbado.

Ambos grupos son frecuentemente tildados de "malezas", una etiqueta que las reduce a simples estorbos que hay que eliminar. Sin embargo, estas plantas son en realidad indicadoras ecológicas, refugios de biodiversidad y, en muchos casos, aliadas de los suelos que habitan. Su capacidad de prosperar donde otras especies no pueden hablar de una resiliencia extraordinaria.

Un catálogo que cabe en el bolsillo

Con el propósito de acercar a la ciudadanía a este universo botánico tan cotidiano como ignorado, el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo V. elaboró un pequeño fanzine de bolsillo que reúne las arvenses y ruderales que con mayor frecuencia aparecen en las zonas verdes y espacios públicos y privados de la región.

El documento nació de una intención simple y generosa: despertar la curiosidad. No se trata de un tratado científico ni de un manual técnico, sino de una invitación a mirar diferente el entorno de siempre. A preguntarse, la próxima vez que se cruce con una planta desconocida en la acera: ¿cómo se llama esta? ¿de dónde viene? ¿para qué sirve?

Imprimible, plegable y compartible

Una de las características más ingeniosas del catálogo es su formato fanzine: está diseñado para imprimirse y plegarse, de modo que quepa fácilmente en un bolsillo o una maleta. Así, puede acompañar cualquier caminata, recorrido en bici o salida cotidiana por la ciudad.

La idea es precisamente esa: tenerlo a mano en el momento en que aparezca esa planta desconocida y poder identificarla de inmediato, sin necesidad de internet ni de aplicaciones. Un recurso análogo, accesible y completamente gratuito.

Mauricio invita además a compartirlo libremente entre amigos, vecinos, estudiantes, jardineros, maestros o cualquier persona que tenga curiosidad por la naturaleza que nos rodea. El catálogo no tiene costo ni condiciones: es un regalo, igual que las plantas que documenta.

La iniciativa promueve la circulación libre del conocimiento. El autor invita a compartir el documento con otras personas interesadas, fortaleciendo así una red informal de aprendizaje en torno a la naturaleza urbana. En este gesto, el fanzine se acerca a prácticas colaborativas y pedagógicas que buscan reconectar a los habitantes con su entorno inmediato.

Una mirada nueva sobre el paisaje de todos los días

Las arvenses y ruderales no eligieron los espacios que habitan, simplemente los encontraron y los aprovecharon. En cierta medida, hacen lo mismo que los habitantes de una ciudad: adaptarse, persistir y encontrar la manera de florecer en condiciones que no siempre son las ideales.

Reconocerlas no requiere ser biólogo ni botánico. Solo hace falta un poco de atención. La próxima vez que salgas a caminar por Medellín o por cualquier municipio del Valle de Aburrá, mira hacia abajo. Es muy probable que haya algo interesante creciendo ahí, esperando ser visto.