Muestra expográfica El Fermento de la Imagen. Foto: Silvana Vanegas. 23 de abril de 2026.
El fermento de la imagen. Iteracciones en remolacha tuvo el 23 de abril, día de la palabra, una presencia increíble e impresionante. Participamos en el seminario de grafiti y arte urbano Superficies, y todo el trabajo que estamos desarrollando en clave de comunicaciones, memorias y narrativas resonó con mucha fuerza, pues el tema central —las superficies— estaba muy a tono con nuestra propuesta. Fue un momento valioso en dos movimientos: por un lado, presentamos el proyecto de investigación y sus alcances; por otro, mostramos el ejercicio construido durante este primer año dentro del sistema experimental que hemos denominado El fermento de la imagen: tres paneles, una mesa de exhibición con materiales y un televisor que proyecta un video experimental en el que confluyen imágenes de las tres acciones de las campañas Nos están matando / El arte no se calla, generando un marco para mostrar los diferentes procesos.
La exposición estuvo montada durante todo el primer momento del seminario, denominado La palabra. Estuvimos en el Palacio de Bellas Artes, primer piso, desde las 8 de la mañana. Muchas personas se acercaron con curiosidad. Conversamos sobre los detalles, los elementos, el sentido de interrogarse por lo residual de la imagen —de ir más allá con estas acciones, de analizarlas como acontecimientos y rematerializarlas en sistemas formales experimentales— y sobre la importancia de darle un lugar al graffiti mural como forma de encuentro entre mundos políticos,. estéticos y sociales que parecen transitar por caminos paralelos pero que presentan muchas sinergias, muchas cosas que podemos hacer juntos, también desde las diferencias y las distintas maneras de habitar el espacio.
Mediación y compartir con asistentes al seminario. Foto: Silvana Vanegas. 23 de abril de 2026.
En cada descanso hubo personas acercándose, mirando, preguntando y tocando. Hubo un gesto muy bello: en la sala de la jornada de la mañana hay un gran ventanal cubierto por parasoles que deja entrar una luz solar cálida. Al incidir sobre los paneles —expuestos por delante y por detrás—, esa luz genera en cada lienzo algo parecido a pequeñas cámaras que los encienden aún más. Me pareció hermoso, porque revela que cada espacio en el que se hace la itinerancia le aporta algo nuevo y trascendental al proceso. La exposición no es la misma en ningún lugar: el lugar también expone y perlabora.
Deconstruyendo el sistema experimental. Foto: José Monroy. 23 de abril de 2026.
A la hora del almuerzo seguimos conversando. Muchas personas —artistas, estudiantes de arte, gestión cultural, diseño y arquitectura, investigadores, profesores— se sorprendían al ver cómo el grafiti mural estaba siendo llevado a otros formatos y espacios. Y en esa sorpresa se revelaba algo importante: estos materiales documentan las acciones y los remedian. Las sacan de su contexto original —el muro, la calle, el momento de crisis— y las reinscriben en otros circuitos, generando nuevas capas de sentido. El circuito del grafiti se conecta con el del muralismo, el de la protesta política y estética con el activismo archivístico y académico, y todos conversan con el de una Medellín que le apuesta a lo creativo, la justicia social y la reparación simbólica. No se trata de que el arte urbano "suba" a la academia o se "legitime" institucionalmente —ese no es el movimiento—, sino de que al circular por distintos espacios, el trabajo disputa qué es lo público, qué memoria cuenta y quién tiene derecho a construirla.
Adentrándose en la mesa y las bitácoras de las variaciones. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Eso quedó muy claro en la conversación más interesante del día: una investigadora y artista bogotana me preguntó por qué no consideraba el mural ¿Quién dio la orden? como el antecedente inicial de este fenómeno social. Es una pregunta justa y necesaria. Mi respuesta tiene que ver con una distinción que estoy elaborando entre dos tipos de acción visual: la que parte de un movimiento de víctimas y artistas aliados para construir un mensaje político de denuncia —que es lo que hace ¿Quién dio la orden?, con toda su potencia—, y la que protagonizan los grafiteros, bombarderos, muralistas y agitadores visuales como sector específico, con sus propias lógicas de ocupación del espacio, sus propios códigos y sus propias formas de construir movimiento. Eso segundo es lo que ocurre en 2020 y en las tres acciones que estudio, y luego en las acciones de Las cuchas tienen razón: ese gremio —presente en varias ciudades colombianas pero con una fuerza particular en Medellín— entra en escena y muestra que el graffiti es estética y también protesta, una forma propia de resistencia visual, con gramáticas, territorios y temporalidades que le son propias. La remediación que propone El fermento de la imagen busca hacer visible precisamente esa especificidad: no borrarla en el nombre de un relato general sobre el arte y la memoria, sino mostrar sus trazos, sus materiales y su lógica interna.
Efecto luz sobre los lienzos del panel: Variación 2. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Muchas personas también se detuvieron en los detalles de la formalización. Los pines fabricados con válvulas recicladas de "latas", las cuales que acompañan cada liencillo funcionando como ojos centinelas de cada imagen, para desde la repetición y la serialidad crean una saturación que es también un mensaje, un paisaje de conjunto que, cuando uno se acerca, revela la parte y el todo. Fue la gente quien me ayudó a afirmar esto, que es uno de los gestos más valiosos de una exposición itinerante: el público completa el trabajo. También me sorprendió que varias personas encontraron el bordado en uno de los liencillos — de la variación 1— y preguntaron con mucho interés por esa relación. Es una deriva que casi no aparece en la muestra: una cuarta variación que quedó rezagada junto a otra propuesta basada en el puntillismo, los huecos y la luz. Caminos abiertos del recorrido.
Mediación de la exposición para les asistentes. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Cuando pude presentar la ponencia y mostrar el proyecto, y el público pudo bajar a la sala y conectar lo que había escuchado con lo que tenía enfrente, algo se integró. Creo que eso es lo que la investigación creación puede hacer cuando funciona bien: no ilustrar una tesis con objetos, sino crear un campo donde la teoría y la práctica se necesitan mutuamente para volverse legibles, relevantes. La mesa, los paneles, el video, los pines: no son documentación de un proceso, son el proceso mismo en otra fase. Y lo que las personas vieron ahí —el graffiti-mural como forma de reparación simbólica, como disputa de la memoria, como manera de decir que el arte no se calla ante la injusticia— no necesitó ser explicado. Estaba ahí, en los materiales, a la vista y el tacto.
Eso, al final, es lo que más me llevo del día: la confirmación de que este trabajo tiene algo para decirle a públicos muy distintos, y que cuando esos públicos se encuentran en torno a una superficie —literal o simbólica—, la comprensión compartida se hace posible.
Celebrando la palabra, la escritura y el encuentro. Artistas, graffiteros, muralistas, funcionarios y parceros. Pasaje Cervantes. Comuna 10 La Candelaria. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Hay eventos que se hacen para cumplir un Acuerdo Municipal. Y hay eventos que terminan siendo más que eso. El Seminario Superficies 2026, enmarcado en el Acuerdo 010 de 2020 para el fortalecimiento del arte urbano en Medellín, tuvo las dos cosas: la formalidad del encuentro institucional (el segundo que se hace) y la energía de quienes llevan años marcando la ciudad desde el arte, la escritura, el activismo, la investigación y el gobierno. Durante toda una jornada, en el Palacio de Bellas Artes, en la comuna 10 La Candelaria del centro de Medellín, la academia, la política cultural y la calle compartieron escenario.
Jornada de la mañana
Política cultural y gobernanza: construir confianza desde abajo Secretaría de Cultura Ciudadana, Agencia APP y Comunigraff
La jornada arrancó con un diagnóstico compartido entre funcionarios y líderes del gremio Comunigraff: el arte urbano en Medellín ha ganado reconocimiento institucional, pero aún necesita estructuras sólidas que lo sostengan. Se presentaron avances concretos: la creación de la Bienal de Arte Urbano y la meta de intervenir treinta mil de metros cuadrados en la ciudad según la meta del Plan de Desarrollo Distrital actual. El debate principal giró en torno a cómo construir gobernanza cultural desde los propios creadores —no desde arriba— para movilizar becas, recursos e incidencia real en el espacio público, los recursos públicos ordinarios, la cultura y el espacio urbano.
Conferencia de Claudia Silva sobre las patologías de las Superficies. Foto: Víctor Jiménez. 2026.
Claudia Silva: el muro también se siente, hay que prepararseDocente · Universidad de Antioquia
La ponencia técnica ilustrativa de la relación con las superficies del seminario llegó de la mano de Claudia Silva, quien ofreció una clase sobre materialidad, conservación y mantenimiento de murales frente al clima de Medellín. Su argumento central: antes de pintar una pared hay que entenderla. Propuso el mapa de daños como herramienta indispensable, insistió en la necesidad de diagnosticar los soportes antes de intervenir y planteó protocolos de limpieza y protección que garanticen la durabilidad de las obras. Una invitación a pensar el soporte no solo como gesto estético sino como obra que debe sobrevivir al tiempo y a la lluvia.
Leodos, Chos y Fick: la conquista del espacio público desde adentroEscritores de grafiti, Grafiti espontáneo y vida en la calle
Para cerrar la mañana, tres escritores de grafiti tomaron la palabra desde su experiencia directa en la calle. Leodos, Chos y Fick hablaron del espacio habitado, del gesto latinoamericano del graffiti, de los spots —esos puntos de alto impacto visual donde una pieza resuena con fuerza—, de los códigos internos que rigen el mundo del grafiti como práctica situada legitima, de cómo se superan los estereotipos y de por qué esta práctica es, ante todo, un lenguaje de identidad, amistad y resistencia territorial. Un contrapunto necesario a los discursos institucionales de la mañana: el grafiti como acto y estética del desborde, construyendo desde este lugar su forma de acción política.
Jornada de la tarde
Surreal, Extramural y Graffiti Jam: tres formas de activar la ciudad desde los festivales de Arte UrbanoKozte · Surreal Street Art Festival; Esquivel · Festival Extramural; y Wesoner · Graffiti Jam
El primer diálogo de la tarde reunió a los líderes de tres de los festivales de arte urbano más relevantes de Medellín. Kozte presentó el Surreal Street Art Festival, explorando cómo un evento puede redefinir el imaginario visual de un la ciudad y conectar la escena local con referentes internacionales. Esquivel, muralista y sociólogo, habló del Festival Extramural y defendió el muralismo como "la piel de la calle": una herramienta para denunciar, cuestionar y hacer que cualquier transeúnte sea espectador de arte sin saberlo. Su lema lo resumió todo: "Construyamos un mundo de murales y no de muros". Por su parte, Wesoner compartió la experiencia del Graffiti Jam, ese formato de encuentro donde la práctica colectiva reactiva la escena, genera comunidad entre escritores y permite que la ciudad se convierta en soporte. Los tres coincidieron en la importancia de la autogestión, la gestón con entidades públicas, el uso estratégico de redes sociales y la profesionalización como caminos para sostener estos espacios en el tiempo.
Carmen Teresa Álvarez (Tea): el aula como laboratorio de arte urbanoDocente · Tecnológico de Artes Débora Arango
Tea mostró que el muralismo también puede transformar un salón de clase, un espacio familiar intimo y por su puesto los espacios urbanos. Presentó su experiencia llevando técnicas como el mosaico, el trencadís y el esgrafiado a espacios educativos y comunitarios, con resultados que van más allá de lo estético, en pro del tejido y la transformación social de las comunidades. La práctica colectiva de intervenir una superficie juntos empodera a los participantes, fomenta la alfabetización visual y construye sentido de pertenencia. Una ponencia que recordó que el arte urbano es pedagogía, y que la comunidad pasa de ser espectadora a aliada y productora de sentidos.
Conferencia de Víctor Jiménez sobre Nos están matando / El arte no se calla. Foto: Silvana Vanegas. 2026.
Víctor Hugo Jiménez: el grafiti como narrativa y documento, la imagen como fermentoDoctorando en Comunicaciones y Narrativas · Universidad de Antioquia
La conferencia de cierre fue la más reflexiva del día. Víctor Hugo Jiménez Durango analizó el grafiti como narrativa histórico-cultural que documenta conflictos, resistencias y momentos que la historia oficial y los políticos de turno tiende a ignorar o impedir. Tomó como caso de estudio las piezas vinculadas a las acciones directas y campañas "Nos están matando" y "El arte no se calla", mostrando cómo una imagen en una pared es un archivo afectivo y político. Planteó el papel de las plataformas digitales en la activación, remediación y preservación de estas prácticas de re-existencia, exponiendo su proyecto de investigación creación, a la vez que, presentando su trabajo El fermento de la imagen, un sistema de experimentación visual a partir de los acontecimientos que se producen en los territorios.
Dibujo del escritor de graffiti Chetes, alusivo a la conferencia de Víctor Jiménez. 2026.
El Seminario Superficies 2026 cerró con una invitación a recorrer el Distrito Creativo de Medellín en tres recorridos que mezclan arquitectura, escultura y arte urbano y visitar la exposición "El Fermento de la imagen" en el primer piso, donde Víctor Jiménez realizó la mediación.
La tarea de fondo es mus grande: articular institucionalidad, academia, creadores, escritores, gestores, entre otros, en un proyecto de ciudad, desde la innovación y el desarrollo, que activen la identidad desde la cultura y dignifique el arte urbano sin domesticarlo. La ciudad sigue siendo el muro. Lo que se hace con él, eso es lo que está en juego.
Del 7 de marzo al 7 de abril de 2026, la Biblioteca Carlos Gaviria Díaz abre sus puertas a Otras grafías, una exposición que reúne dos procesos de investigación–creación de Víctor Hugo Jiménez Durango: Dibujando pensamiento y El Fermento de la imagen.
La muestra propone un acercamiento al dibujo, la imagen y el graffiti desde la experimentación. A través de huellas, manchas, capas y desplazamientos, se presentan obras donde acciones como pintar, borrar y repintar se convierten en formas de narrar y producir conocimiento. Más que piezas terminadas, lo que se expone son procesos en curso, donde la materialidad, el error, la repetición, la transformación y el azar hacen parte central del trabajo.
En Dibujando pensamiento, el dibujo aparece como una herramienta reflexiva. Las obras funcionan como cartografías en movimiento que registran el devenir del pensamiento a través del trazo, la escritura y el uso del lapicero. Por su parte, El Fermento de la imagen presenta una instalación que interviene imágenes de graffiti mediante tinciones vegetales, generando transformaciones visuales donde la mancha, el borrado y el residuo adquieren un papel protagónico.
Como parte de la programación, el martes 17 de marzo a las 4:30 p. m. se realizará un espacio de inauguración y mediación. Este encuentro permitirá recorrer la exposición y abrir un diálogo en torno a los procesos de investigación–creación, las grafías y las formas de experimentar con la imagen.
Otras grafías se configura así como un espacio para acercarse a prácticas comunicativas, narrativas y artísticas que exploran la relación entre imagen, pensamiento y territorio, invitando al público a reconocer el muro, el papel y la materia como superficies donde también se investiga y se crea.
Este 2 de diciembre de 2026 a las 6:00 p. m., se llevará a cabo un espacio de presentación de avances de investigación–creación en la Universidad de Antioquia, en el marco del Doctorado en Comunicaciones y Narrativas de la Facultad de Comunicaciones y Filología.
El encuentro hace parte de las actividades del Laboratorio 1, donde estudiantes del programa compartirán sus procesos investigativos en curso, abordando diversas perspectivas sobre comunicaciones y narrativas desde las artes, el sonido, el deporte, el cine, el cuerpo, el reciclaje, y las inscripciones gráficas. Entre las presentaciones, se destaca el avance del proyecto que indaga por las disputas en el espacio público a partir de acciones directas de graffiti político denominado Bloques de poder / El fermento de la imagen.
La investigación se centra en dos consignas de acciones directas creativas de resistencia visual que han marcado el paisaje urbano reciente: “Nos están matando” y “El arte no se calla”. Estas expresiones, inscritas en muros de la ciudad entre 2020 y 2025, son abordadas como prácticas de intervención y luchas estéticas y disputas comunicativas que tensionan el orden visual, político y simbólico del territorio y lo público. Desde esta perspectiva, el graffiti se entiende como una forma de enunciación que produce sentido, memoria y posicionamiento frente a contextos de conflictividad social.
El espacio busca generar un diálogo abierto en torno a estas prácticas, permitiendo a los asistentes conocer de cerca los procesos de investigación–creación y las preguntas que los atraviesan. Más que una presentación cerrada, se plantea como un momento de intercambio donde el pensamiento se construye colectivamente.
La invitación está abierta a quienes estén interesados en el cruce entre investigación creación, arte urbano, investigación y narrativas contemporáneas, en un contexto donde las imágenes y las palabras continúan disputando el significado de la ciudad.