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Cultura Punk en Medellín

Sentir Pensar Punk (Webdoc)

Productor: Víctor Hugo Jiménez Durango.

Investigador: Ricardo Gómez Echeverri

Realizador: Juan Fernando Subero.

Sinopsis: Sentir Pensar Punk es un seriado web documental que explora el espíritu del punk en Medellín como forma de vida, pensamiento crítico, música, resistencia cultural y práctica creativa. Cada capítulo se adentra en las experiencias de personas claves de Medellín y Valle de Aburrá: bandas, colectivos, creadoras y creadores que han construido territorios de libertad desde la autogestión, el ruido, la disidencia y la comunidad.

El seriado hace parte del proyecto Hazlo Tú Mismo. Economía Punk Medellín, una investigación–creación que sistematiza 40 años del punk, que como cultura ha generado redes de economía alternativa y gestión cultural independiente en la ciudad: producción musical, circulación de fanzines, espacios autogestionados, edición, gráfica, vestuario, festivales y opciones de vida que sostienen una escena viva, diversa y desafiante.
A través de testimonios, archivos y memorias, el seriado audiovisual muestra el punk como una fuerza que transforma, une, cuestiona y crea futuro. Es un recorrido por las luchas, alegrías, contradicciones y potencias de una cultura que no se detiene y que sigue creando mundo desde abajo, entre todxs.
Año: 2025
Narrativas transmedia (Episodio 0) Sinopsis: Historias punk sin punto final. En este capítulo, la presentación de las narrativas transmedia y la periodización en la que se basa el seriado. Construyamos memorias en diálogo. Volverse punk (Episodio 1) Sinopsis: En esta cápsula audiovisual rendimos homenaje a Faber López y Joaquín Vasco, dos representantes de la escena, quienes nos cuentan cómo llegaron al punk, que significa el Hazlo Tu Mismx y anécdotas que les sucedieron entre 1985-1989, cuando el punk era de galladas, notas y barrios. Medellín ciudad punk (Episodio 2) Sinopsis: En esta cápsula audiovisual, Piedad Castro y Fabio Garrido, dos referentes de la escena, nos hablan de comienzos de los noventa (1990-1994), el Hazlo Tu Mismx y las migraciones nómadas punk que ocupan otros territorios de la ciudad.
Radios punk (Episodio 3) Sinopsis: En esta cápsula audiovisual Mónica Moreno de I.R.A. y Jorge Valencia de Suburbia, comparten su visión del punk, como viven el Hazlo Tú Mismx y el contexto de una generación dividida en diversas frecuencias con nuevos altavoces. Horizontes punk (Episodio 4) Sinopsis: En esta capsula audiovisual Carolina Montoya y Juan David Villegas (Winny), reflexionan sobre el punk en sus vidas, el Hazlo Tú Mismx y acontecimientos que les marcaron en medio de la rotunda escisión de la escena en el cambio de siglo. Puentes punk (Episodio 5) Sinopsis: En esta capsula audiovisual Analú La Feral y Camilo Gaviria “PUGA”, narran su llegada a la escena, cómo experimentan el Hazlo Tú Mismx y algunas de sus vivencias alrededor del punk como actitud ante un gusto musical (estética) profesional. 33 1/3 (micro) revoluciones punk (Episodio 6) Sinopsis: En esta capsula audiovisual Yuliana Rodríguez y Angela Torres nos cuentan sus relaciones con el punk, los significados que le dan al Hazlo Tú Mismx e historias que mezclan cultura libre e industria musical.

La historia siempre empieza por el final

El ciclo cierra en Medellín y el Valle de Aburrá, avanzando hacía el futuro. Sentir Pensar Punk, el seriado web del archivo Hazlo Tú Mismx, reúne siete cápsulas: una que presenta las narrativas transmedia del propio proyecto, y seis dedicadas a seis períodos en los que se ha historizado la escena, construidos con testimonios directos de quienes la protagonizaron y material de archivo. Es la misma posición que ya había ensayado México y Argentina en sus documentales —ni la mirada externa del periodista ni el simple testimonio suelto, sino un dispositivo intermedial que se explica a sí mismo—, solo que aquí ese dispositivo no pertenece a un director, sino a la plataforma entera.

El material con el que están hechas esas cápsulas es, otra vez, el que Botinada enseñó a tomar en serio desde la primera sesión: fotografías, publicaciones no periódicas —fanzines, volantes, todo lo que nunca fue disco pero sostuvo la escena tanto como los discos—, registros de video de eventos, actores y escenarios propios de cada momento, más imágenes de archivo de videos crudos de canales amateur para el contexto histórico general. Nada de esto es música. Todo esto es lo que queda cuando la música va a sonar o ya sonó.

Hay un gesto más interesante de las cápsulas, que tiene que ver con los archivos conexos en siete listas de reproducción que las acompañan. Las primeras seis reúnen registros hechos durante cada período, en su propio tiempo. La séptima, la que cubre 2019 a 2025, no cierra la serie: la abre. Aquí se usa como primera. Es una inversión pequeña pero decisiva, porque es exactamente lo contrario del gesto que veníamos notando en los documentales de Brasil, Perú y Chile —esa manera de hablar del punk como de algo ya terminado, mirado desde después de su declive—. Empezar por lo más reciente es negarse a contar esta historia desde el final. Es decir, antes de cualquier otra cosa: esto sigue pasando ahora, y solo después vamos a ver de dónde viene.

Cada uno de esos registros, periodo por periodo, deja ver algo que ninguna síntesis puede reemplazar: las prácticas predominantes de la escena, el estilo que se impuso en cada momento, la materialidad concreta de los espacios donde todo esto ocurrió. No es repositorio pensado solo para mirar hacia atrás —está hecho, dice el propio proyecto, tanto para quienes hacen parte de la escena hoy como para quienes la van a investigar mañana—. Presente y futuro, en la misma frase, sin pasado que los separe.

Después de recorrer São Paulo, Lima, Santiago, Buenos Aires y Ciudad de México —mapas prestados de escenas que tuvieron que pelear, cruzar fronteras o esperar a que el mercado las alcanzara— el ciclo no termina resumiendo lo que se vio. Termina devolviendo esa misma mirada sobre la ciudad que ha estado mirando todo este tiempo. Sur-terráneo prometía, desde su nombre, una cartografía que corría por debajo, conectando sur con sur. Sentir Pensar Punk es el punto exacto donde ese túnel sale a la superficie en casa, y sale empezando por la tierra que todavía se está removiendo.

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Cultura Punk en Medellín

México Capital Punk, la historia NO definitiva del punk mexicano 


Director: Lalo Cráneo
Sinópsis: Documental que ofrece un panorama general de la historia del punk en México. Explora los orígenes y evolución del movimiento punk a través de las voces y experiencias de sus protagonistas. El documental aborda temáticas como la aparición de las primeras bandas, la evolución del estilo y la vestimenta, la relación de la escena punk con movimientos sociales y políticos, y la represión policial que ha enfrentado.
Año: 2016


La frontera se cruza dos veces

México Capital Punk nació como tesis de grado —se filmó entre 2015 y 2016, se estrenó en 2017— y terminó siendo otra cosa: un documental dirigido por Eduardo Gómez, "Lalo Cráneo", que no habla desde la academia ni desde la pura militancia de escena, sino desde un lugar intermedial, interticial. No es la mirada externa de un periodista ni el testimonio puro de quien solo vivió la escena: es la mirada de un punk que además hizo el camino académico, y que usa esas herramientas para analizar sistemáticamente un mundo al que pertenece de origen. Si en la sesión anterior la clave era que el relato viniera de adentro, aquí el relato viene de adentro y además sabe nombrarse a sí mismo. Es una frontera que este documental cruza antes de que empiece siquiera a hablar de fronteras.

Y habla, sobre todo, de una frontera literal. Hasta ahora, en Brasil, Perú y Chile, el patrón se repetía: quienes tenían acceso temprano al punk eran las clases media y alta, las que podían viajar. México rompe ese guion porque comparte límite con Estados Unidos, y fueron jóvenes de sectores populares —los que cruzaban como mojados, trabajaban del otro lado y volvían cada diciembre— quienes trajeron la música de primera mano, no las élites. Conocían la movida subterránea gringa desde adentro, por ser también clase trabajadora allá, y la repartieron entre los suyos al volver. La ironía es que las primeras bandas mexicanas de los 70 siguieron siendo de clase media y alta, porque seguían siendo los únicos con acceso a instrumentos y formación técnica: la frontera cambió quién traía la música, pero no de inmediato quién podía tocarla.

El resto de la cronología confirma esa cercanía geográfica como motor: la escena subterránea se consolida a comienzos de los 80, y Tijuana —con bandas como Solución Mortal— tiene acceso directo a la cultura punk de California y se vuelve, además, puerta de entrada para los fanzines. La frontera vuelve a aparecer, esta vez adentro del propio país. Después viene el terremoto de 1985, que en lugar de dispersar la escena la consolida: se arman redes, colectivos y pandillas grandes a partir de la misma precariedad que el desastre dejó al descubierto. Es el mismo patrón que ya vimos en Brasil y aquí en Medellín: donde a falta infraestructura, la escena construye la suya.

También construyó su propia estética a partir de lo que sobraba: ropa de basurero y de segunda mano, personalizada con pintura de tela y accesorios propios, en un ejercicio de bricolaje que reinventó el punk del primer mundo con material residual del propio barrio (Algunos adoptaron también prácticas autolesivas asociadas al punk británico, parte de un paquete estético que llegó junto con la música). La represión policial y la estigmatización del rock —agravada, en el caso del punk, por las políticas de control de pandillas y la consideración como la basura de la sociedad— empujaron a estas primeras generaciones hacia la organización y la politización, el mismo camino de los punks en otras latitudes. El Museo del Chopo, junto al tianguis que todavía funciona en Ciudad de México, les dio un espacio institucional sin quitarles su carácter alternativo, y ayudó a consolidar procesos organizativos que ya venían de las auto publicaciones, periódicos y fanzines.

Ahí está, quizás, lo más interesante de esta sesión: los fanzines circulaban información y tejieron una red continental. La revista Amor y Rabia articuló escenas punk de toda América Latina; la campaña de boicot a los 500 años del mal llamado "descubrimiento" fortaleció esos lazos; colectivos como Cambio Radical Fuerza Positiva conectaron las escenas locales dentro de México. Y en esa misma conversación sobre fanzines, el documental se detiene en la cultura del Hazlo Tú Mismx y su peso histórico en la escena. Lo que describe esta película es la historia de una escena que ya estaba tejiendo, con sus propias manos y sin esperar a nadie, la misma cartografía continental que este ciclo intenta trazar hoy desde una pantalla.

México cruzó la frontera dos veces: primero para traer el punk hasta acá, después para poder contarlo con las herramientas de las comunicaciones y las humanidades sin dejar de hablar desde adentro. Las dos veces, cruzar fue un gesto artístico, estético y político.

Cultura Punk en Medellín

El Parakultural (1986-1990)

 
Dirección: Natalia Villegas y Rucu Zárate
Sinópsis: Documental sobre El Parakultural, el mítico lugar de la escena under post-dictadura de Buenos Aires, Argentina. Este teatro era un lugar que nunca tuvo requisitos para ingresar, estaba abierto para todo el público. Cobijó a freaks y marginales, y alentó una producción cultural que nunca hubiera tenido otro lugar más que ahí. Se convirtió en uno de los principales epicentros del punk porteño en la segunda mitad de los 80, con el regreso de la democracia. 
Año: 2021


Lo subterráneo que no cerró

Todas las sesiones anteriores de este ciclo recorrieron una ciudad para explicar cómo nació una escena: muchos espacios, muchas bandas, muchos actores cruzándose en un mismo mapa. Esta sesión hace justo lo contrario. En 1986, Omar Viola y Horacio Gabin alquilaron un sótano en la calle Venezuela 336 para que actores como Batato Barea, Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese o Las Gambas al Ajillo tuvieran dónde probar de noche. La escena llegó después, casi por accidente, cuando decidieron invitar público a esos ensayos. Es la misma lección que ya había dejado Botinada en la primera sesión: alguien tiene que abrir la puerta antes de que exista una escena que la cruce. Lo que en Brasil hicieron los organizadores de conciertos y los dueños de estudio, en Buenos Aires lo hicieron dos personas que solo querían un lugar para ensayar teatro.

Ese sótano se volvió, en plena resaca de la dictadura y estreno de la democracia, el paradigma de la cultura underground porteña: teatro, rock, artes plásticas no convencionales y bandas de punk conviviendo bajo el mismo techo húmedo. El punk tenía su propio horario, heredado del Café Einstein: los domingos, bajo el nombre de "Domingos Paramusicales", tocaban Los Violadores, Todos Tus Muertos, Comando Suicida, Flema, Los Corrosivos, mientras Sumo rondaba el lugar con Luca Prodan como habitué y el propio Gabin salía a tocar con su banda improvisada de punk. El metal, en cambio, apenas tuvo un lugar: una sola noche, en diciembre de ese año, tocó V8, y quedó en la memoria como uno de los shows más intensos que se recuerdan (al punto de que el público arrancó las rejas de las ventanas para poder entrar).

El Parakultural no se pensó para el punk. Nació como espacio para excluidos y fue el punk el que lo tomó como propio, sumándose a una diversidad musical que convivía sin demasiada jerarquía entre géneros. Ahí aparece, de hecho, el parentesco más inesperado con Medellín: el circo callejero y el clown, prácticas que rara vez se nombran junto al punk pero que comparten con él el mismo territorio de precariedad, cuerpo expuesto y confrontación directa con un público que puede aplaudir o irse. Un parentesco que en Medellín también existe, aunque casi nunca se lo señale.

Hay algo que este sótano tiene y que las escenas de Lima o Santiago, según lo que vimos, no tenían en la misma medida: cuerpos que se ponían en juego más allá de la música. Las Gambas al Ajillo eran cuatro mujeres al frente de un espacio donde la presencia femenina, lejos de ser mínima, fue protagónica; y el trío que formaban Barea, Urdapilleta y Tortonese hacía de la puesta en escena de géneros no binarios y sexualidades disidentes el centro mismo de su propuesta. Si en Lima el puente fue entre estratos, en el Parakultural el puente fue entre el cuerpo que actúa y el cuerpo que mira: terminada la función, artistas y público se abrazaban en el mismo sótano.

A diferencia de los documentales anteriores, el punk es algo vivo, cambiando, latiendo. El local de Venezuela cerró en 1990 cuando el sindicato de porteros compró el edificio; el Parakultural, en cambio, no cerró: mutó. Pasó por el Galpón del Sur y por un "New Border" en Chacabuco, sobrevivió a la muerte de Batato Barea en 1991, y en algún momento sus fundadores descubrieron el tango. Hoy, casi cuarenta años después de aquel sótano, la Milonga del Parakultural sigue funcionando en Salón Canning y su pista es considerada una de las mejores de Buenos Aires para bailar. "Me hago mierda, pero llego", gritaba Omar Viola arriba de ese escenario: la frase podría ser el lema de una escena que nunca terminó de cerrar, solo cambió de ritmo.

Esa es, quizás, la diferencia de fondo con Brasil, Perú y Chile. Aquellos documentales narraban escenas que la propia historia había clausurado —el declive comercial, el cambio de siglo, la pérdida de interés—, y por eso hablaban desde la nostalgia. Este, en cambio, está armado con el testimonio directo de quienes todavía pueden contarlo: Omar Viola, Horacio Gabin, Fernando Noy, Leo de Cecco de Attaque 77, Félix Gutiérrez de Todos Tus Muertos, entre otros, hablando en primera persona frente a cámara. Es, sin proponérselo, la historia oral presente. Y es también, sin proponérselo, la prueba de que lo subterráneo —lo sur-terráneo— no necesita morir para seguir existiendo: le basta con cambiar de nombre. En suma, lo que distingue a este documental es ese el relato construido por la propia gente que hizo la escena: sus valores, sus conflictos, sus dudas.

Esa mirada interna es la que permite ver algo que ningún documental del ciclo había puesto en el centro: la cultura under como un asunto entre amigos antes que entre cliente y proveedor. Ahí no había contratos, había comunidad; y esa lógica se extendía incluso a quienes, en la práctica, terminaban actuando como empresarios de la cultura, sostenida por una ética horizontal con las bandas que llegó a organizarse formalmente, como en la cooperativa de clowns que el propio grupo fundador construyó. Es un rasgo que se reconoce de cerca: lo cooperativo y lo colectivo, tan interiorizado en el trabajo cultural subterráneo de Buenos Aires, sigue visible años después en 2005, por ejemplo, en una cooperativa de bandas armándose con la misma lógica en la capital de Argentina.

Al final, el documental no necesita contextualizar, sino aprovechar todos esos vestigios de video que se hicieron sin pretender que serian las piezas para contar una historia completa: le basta con quedarse en los archivos para ver pasar a la gente, las bandas, los conflictos, los géneros que se cruzan y a veces se pelean. Este documental se queda en un solo sótano porteño y deja que sea el tiempo y la palabra, los que haga el recorrido.

Cultura Punk en Medellín

Cassete (Chile) y Sucedió en Perú 


Casette: Historia de la música chilena - Pank 
Director: Juan Guillermo Prado.
Sinopsis: Historia de la música chilena fue una serie televisiva emitida en 2016 por la televisión nacional chilena. Buscaba indagar por la historia reciente de la música en Chile, mediante testimonios de sus protagonistas. El capítulo 1 está dedicado al surgimiento de la escena punk en Santiago. Las circunstancias históricas en las que se da el fenómeno, en medio de la dictadura. Las limitaciones que lo determinaron y los matices que desarrolló la escena a partir de este contexto.
Año: 2016

 
Sucedió en Perú: Movida subterránea
Director: Gonzalo Torres.
Sinopsis: Sucedió en el Perú es una serie dedicada a la historia del Perú producida por la televisión pública peruena. El capítulo 1 de la temporada de 2024 está dedicado a la escena del Rock Subterráneo, que es la forma como se conoció la movida limeña inspirada por el punk en la segunda mitad de la década de 1980. El programa analiza el carácter contracultural de la escena, sus principales bandas y algunas de las banderas que agitaban.
Año: 2024


Lima y Santiago: los puentes que Medellín no tuvo

En Lima, el rock subterráneo cumplió una función que ninguna institución cumplía: tender un puente entre el estrato 5 y el estrato 2, para usar la nomenclatura que también nos sirve en Medellín, en una ciudad sin muchos espacios donde esas dos vidas pudieran cruzarse. En Santiago, el puente fue de otro tipo, pero igual de literal: en un lugar como El Trole convivían la música, el teatro, el performance, la pintura y la literatura, unidos no por un género sino por la militancia antidictadura. En los dos casos la escena fue, antes que nada, infraestructura: se construyó donde el estado no había construido nada. Es el mismo argumento que dejó Botinada en la primera sesión —hacer la escena como acto tan importante como tocar en ella— confirmado ahora desde dos ciudades distintas.

El caso peruano tiene además una genealogía que resulta familiar: Leuzemia como primera banda de una escena y Anarquía como banda de covers pionera en la difusión del género, en dos tiempos que recuerdan, salvando las distancias, la diferencia medellinense entre Complot y Mutantex. La diferencia es que en Lima esa genealogía tenía detrás una movida rockera más sólida y continua, mientras que en Medellín el rock de los 70 se había apagado casi del todo. En lo demás, el parecido es casi exacto al de Colombia antes de la globalización: poco acceso a la información, el casete como formato dominante, discos hechos por las mismas bandas y no por sellos, cassettes que llegaban por correo de a uno o dos y que sus destinatarios convertían en una especie de militancia cultural. Y detrás de todo eso, un conflicto armado —Sendero Luminoso, el MRTA— que le daba a la escena limeña una urgencia que también conocemos.

Pero ahí donde las condiciones se parecen, el destino institucional se separa. Lima es una ciudad más grande que Bogotá, con una actividad cultural que alcanzó a los grupos subterráneos desde los años 80: salían en radio, salían en prensa, y hasta hubo marcas y sellos privados dispuestos a apostarle al fenómeno. Nunca hubo un equivalente colombiano de Vans. El puente limeño, con el tiempo, terminó conectando el sótano con el mercado. En Medellín esa conexión con radio y prensa solo llegó en los 90, y nunca de la mano de una marca.

Santiago ofrece una variación distinta del mismo problema. Ahí la escena nació también bajo dictadura, lo que le dio una identidad que se definió menos por el sonido —circulaban ska, post punk, punk, hardcore, new wave, todo junto, todo Hazlo Tú Mismo— y más por la postura. Es notable que cuando el punk chileno intentó acercarse a la izquierda, esta lo rechazó por considerarlo una "expresión imperialista", como si todo el rock fuera, por definición, de Estados Unidos: la escena más beligerante contra el régimen fue leída, por sus aliados naturales, como enemiga extranjera. Ese rechazo tuvo su espejo generacional en la ruptura con la tradición musical de los padres —la nueva canción y la música latinoamericana en Chile, la música tropical en Colombia—, la misma pelea repetida con distintos nombres. Con la caída de la dictadura en los 90, el hardcore se volvió dominante, los espacios diversos de la segunda mitad de los 80 se especializaron, y llegó cierto éxito comercial: contratos, medios masivos, y con ellos un giro estético en el que algunos músicos llegaron a decir que su música no tenía nada que ver con los Ramones. Si en Lima el puente conectó el sótano con el mercado, en Santiago hubo que renunciar al nombre para cruzarlo.

Los dos documentales comparten, además, el mismo gesto de cierre que ya se notaba en Botinada: hablan del punk como de un fenómeno terminado, con un tono nostálgico que pierde todo interés apenas llega el declive comercial, como si estuvieran narrando algo muerto. El de Lima añade otra ausencia, más silenciosa: una presencia femenina mínima, aunque las pocas mujeres que participaron dejaron una huella importante que el propio relato apenas se detiene a nombrar. Hay entonces dos tipos de cierre operando a la vez —el temporal y el de género— y los dos dejan afuera exactamente lo que un ciclo como este querría recuperar.

Que las dos escenas se reivindiquen explícitamente como hijas del Hazlo Tú Mismo no es un detalle menor para el colectivo que programa esta sesión desde una plataforma que lleva ese nombre. Proyectar estos documentales es mirarnos al espejo para discutir finales y desde ir abriendo los ojos punk del futuro.

Cultura Punk en Medellín

Botinada: la historia del punk de Brasil

Director: Gastão Moreira
Sinopsis: "Botinada" es un documental dirigido por Gastão Moreira, un ex-VJ de MTV. La película muestra el surgimiento de la escena punk en Brasil durante las décadas de 1970 y 1980, por medio de testimonios del movimiento en Sao Paulo, la llegada de los primeros vinilos y casetes, la realización de los primeros conciertos, y las bandas que dieron inicio a la escena musical del país carioca.
Año: 2006

Geografías de un desfase

Botinada cuenta la historia del punk brasileño a través de los que montaban los conciertos, los que prestaban el estudio casero, los coleccionistas, las agrupaciones musicales y los que armaban las redes que sostenían una escena antes de que existiera una industria que la sostuviera. Es una decisión metodológica para un argumento historiográfico: hacer la escena importa tanto como tocar en ella. Y es exactamente el punto donde el documental empieza a hablarle a Medellín, cuarenta años después.

La primera coincidencia es territorial. El filme insiste en la diferencia entre São Paulo y el ABC —el cinturón industrial y obrero alrededor de la capital, con su propia tradición sindical—, una distinción que cualquiera que conozca el área metropolitana de Medellín reconoce de inmediato en la diferencia entre la ciudad y sectores como Envigado, Itagüí o Bello. El punk, antes de ser un fenómeno político, fue un fenómeno de geografía de clase: nació en los barrios obreros y populares, cerca a las fábricas, no donde estaba el teatro.

Sobre esa base territorial se montan las coincidencias materiales: la dificultad para conseguir información, el costo prohibitivo de los instrumentos, grabaciones hechas con equipos precarios por músicos sin formación, discos financiados "con una vaca" antes de que existieran sellos dispuestos a arriesgarse. Incluso la identidad pandillera y territorial de los primeros punks —tan marcada en ambos contextos— tiene un origen curiosamente cinematográfico: la influencia desproporcionada de Los Guerreros (The Warriors) sobre unos adolescentes que, sin mucho más referente, tomaron de una película sobre pandillas neoyorquinas su primer modelo de pertenencia. Y en los dos países esa pertenencia temprana se topó pronto con la policía.

Pero ahí donde las condiciones materiales se parecen, los tiempos se separan. Brasil tuvo contacto directo y temprano con la cultura europea, una tradición de rock que nunca dejó de tener mercado, mejor infraestructura de estudios y salas diseñadas para tocar en vivo, radio que programaba lo propio. Medellín, en cambio, permaneció aislada de los circuitos internacionales de intercambio —casetes, fanzines— hasta entrados los años noventa, cuando la globalización terminó por abrir lo que la radio local nunca abrió, ocupada como estaba con las listas de popularidad de Estados Unidos e Inglaterra. De esa desconexión salió una infraestructura propia: el concierto de cancha, todavía vigente en la ciudad, como respuesta a la ausencia de escenarios pensados para la música en vivo.

Ese desfase no es un detalle cronológico: es lo que explica la forma que tomó cada escena. En Brasil el punk fue una explosión breve —a mediados de los 80 ya estaba en crisis, y la llegada del hardcore, que empujó a varios grupos hacia el metal, se sintió como una ruptura real con lo que había antes. En Medellín, donde el punk se instaló despacio, el hardcore no rompió nada: muchos de sus primeros exponentes venían del metal, y la transición se vivió como continuidad, no como corte. La tensión entre continuidad y ruptura que atraviesa la historia del punk en cualquier latitud —esa pelea interna entre quienes defendían la tradición y quienes buscaban romperla, tan visible en Inglaterra y Estados Unidos— se resuelve distinto cuando la escena misma llegó fuera de tiempo: no hay ortodoxia que traicionar cuando apenas se está entrando.

Hay un último hilo que el documental no persigue, pero que la conversación alrededor suyo sí abrió: la manera en que la historiografía del punk sigue autorizándose desde el centro incluso cuando el hecho musical ocurrió en la periferia. Los Saicos grabaron en Lima a mediados de los años sesenta, más de una década antes de que Londres y Nueva York fijaran la fecha oficial del género, y aun así, buena parte de su reconocimiento como "los primeros punks del mundo" llegó después, filtrado y legitimado por una prensa anglosajona que los redescubrió, los tradujo y, en cierto sentido, los volvió a inventar. El punk evidenció ahí lo complejo de las relaciones centro-periferia: incluso cuando el sur llegó primero, necesitó que el norte lo certificara.

Cultura Punk en Medellín

Sur-terráneo

Seis historias del punk en América Latina

En 2026 se cumplen 40 años del punk en Medellín. Para conmemorar este proceso cultural, el proyecto HTM - Hazlo Tú Mismx propone el cine como dispositivo de encuentro y cuestionamiento. Sur-terráneo —palabra que funde el sur geográfico con lo subterráneo, la coordenada continental con la ética del underground— es un ciclo de cine que traza una cartografía alterna de América Latina: no la de las capitales culturales oficiales, sino la de los sótanos, los garajes, las radios pirata y los casetes que circularon de mano en mano cuando ningún archivo institucional se ocupaba de guardar esas memorias.

A través de documentales y registros audiovisuales, se hace un recorrido por distintas ciudades y contextos donde el punk se desarrolló como una forma de expresión cultural, política y estética. Desde Brasil hasta México, pasando por Perú, Chile y Argentina, cada sesión permitirá conocer las condiciones sociales, los espacios culturales y las redes de actores que hicieron posible el surgimiento de estas escenas.

El ciclo culmina con una maratón audiovisual dedicada al punk en Medellín, compuesta por las cápsulas de la serie web del archivo HTM – Hazlo Tú Mismx, como una forma de conectar estas historias latinoamericanas con la memoria local de la ciudad.

Cada sesión incluirá material audiovisual del archivo HTM, como una manera de compartir los contenidos de la plataforma sobre la escena local.

Programación

Sesión 1 – Brasil Botinada: A origem do punk no Brasil. El documental reconstruye el estallido paulista de los años 80, cuando el punk brasileño encontró en la periferia de São Paulo su primer territorio.

Sesión 2 – Perú / Chile Sucedió en el Perú: Movida Subterránea + Cassette: Historia de la música chilena – Pank. Dos registros televisivos, dos memorias nacionales que documentan cómo el punk se abrió paso en Lima y Santiago, muchas veces a contracorriente de las propias cámaras que los grababan.

Sesión 3 – Argentina El Parakultural. El mítico espacio porteño que, tras la dictadura, se convirtió en refugio y detonante de múltiples escenas artísticas y musicales —el punk entre ellas— protagoniza este documental sobre la reconstrucción cultural de una ciudad que necesitaba, literalmente, un lugar para gritar.

Sesión 4 – México México Capital Punk. La historia y expansión de la escena punk en Ciudad de México, contada desde adentro.

Sesión 5 – Medellín Maratón HTM. El ciclo cierra donde empezó: en casa. Las cápsulas audiovisuales de la serie web Hazlo Tú Mismx —el archivo propio, hecho con las mismas manos que hicieron la escena— conectan las cuatro historias latinoamericanas anteriores con la memoria local del punk en Medellín.

Sur-terráneo insiste en una idea que atraviesa buena parte de las prácticas de archivo autogestionado en América Latina: lo subterráneo no es lo que falta, es lo que se construyó aparte, con otras herramientas, para que no dependiera de nadie más. Cuarenta años después, Latinoamérica y Medellín tienen su propio rastro, su propia huella.

Cultura Punk en Medellín

La bibliopunk de Medellín

Durante mucho tiempo se dijo que el punk solo dejaba canciones, conciertos y ruido. Sin embargo, basta recorrer los estantes de las bibliotecas personales, los catálogos de editoriales independientes y las mesas de los festivales para descubrir otra historia: el punk de Medellín también ha escrito sus propios libros.

En  los último 26 años del siglo XXI ha surgido una producción editorial que documenta, interpreta y narra la historia de una de las escenas culturales más importantes de la ciudad. Narrativas biográficas, memorias, investigaciones, poesía, ensayos, manifiestos, novelas, fotolibros y fanzines conforman hoy un archivo colectivo construido, en buena medida, por quienes hacen parte de esta historia.

Quizás ese sea uno de los mayores logros de estos cuarenta años: que la memoria del punk ya no dependa únicamente del relato oral. Ahora también habita en libros escritos por músicos, poetas, investigadores, fotógrafos y artistas que decidieron convertir sus experiencias en documentos para las generaciones futuras.

Entre estas publicaciones sobresalen los libros de David Viola, vocalista de I.R.A., quien ha llevado la historia del punk medellinense a la escritura con títulos como La Antileyenda, Punk Medallo, Aguante I.R.A. 30 años PUNK D.I.Y. Hazlo Tú Mismo, convirtiéndose en uno de los principales cronistas del movimiento.

También resulta fundamental el trabajo de Carlos "Caliche" David Bravo, baterista de Desadaptadoz, cuyo libro Mala Hierba: el surgimiento del punk en el barrio Castilla, Medellín reconstruye desde la memoria de sus protagonistas los orígenes del movimiento en uno de sus territorios más emblemáticos. Además su trabajo A paso punk, el cual documenta la estrategia pedagógica y territorial del flaneur y el caminar por los barrios de la comuna 5 Castilla.

En esta misma tradición se inscriben investigaciones como Kaos en el sótano, Pogo y El cancionero Rebelde lideradas por Ricardo Gómez "Don Vito", las cuales buscan comprender el punk desde la historia social, la economía popular y la cultura Hazlo Tú Mismx, así como por medio de proyectos de investigación creación que traducen estos conocimientos a mapeos, plataformas digitales, pódcast, documentales, publicaciones y archivos abiertos.

La poesía y el ensayo ocupan igualmente un lugar esencial. La obra de Giovanni Oquendo demuestra que el punk también encontró en la literatura otra forma de gritar, cuestionar y habitar la ciudad, convirtiéndose en una de las voces más singulares de la cultura subterránea de Medellín. A este universo se suman publicaciones como Medellín City Punk, de Jacobo Cardona, que explora la ciudad desde una poética atravesada por las estéticas punkeras.

Un capítulo especial lo merecen todos los fanzines, pero vamos a nombrar a Eberhar Cano, quien ha demostrado con El Sótano fanzine, que este medio sigue siendo un formato vigente para investigar, documentar y narrar la historia del punk en Medellín. Recientemente ha publicado un libro dedicado al bar New Order, consolidando una línea editorial que combina investigación, diseño, archivo y autopublicación. 

Esta entrada con estos dieciocho materiales quiere ser una invitación. Más que una lista cerrada, propone comenzar a construir un inventario colectivo de los libros y publicaciones que han documentado el punk y las culturas subterráneas de Medellín. Seguramente faltan títulos, autores, editoriales, todas las tesis universitarias, y publicaciones independientes que merecen hacer parte de este mapa. 

El punk de Medellín transformó la manera de hacer música y creó una forma propia de investigar, narrar, editar, ser y conservar su legado. Este mapeo continuará creciendo y puede que algunos de los datos usados sean errados. Si conoces alguna publicación que deba hacer parte de esta biblioteca del punk medellinense, la invitación es a compartirla. Al fin y al cabo, las memorias se construyen entre muchas manos, muchas voces y muchas páginas.

2007 · I.R.A. La Antileyenda

Primer libro autobiográfico publicado por una banda de rock en Colombia. A través de relatos en primera persona, David Viola reconstruye los primeros veinte años de I.R.A., desmontando mitos y compartiendo las dificultades, aprendizajes y convicciones que han sostenido una de las bandas más representativas del punk latinoamericano.

2008 · Punk Medallo

Considerado el primer libro dedicado exclusivamente al punk en Colombia, reúne testimonios, anécdotas y reflexiones sobre el surgimiento y consolidación de la escena punk en Medellín. Es un relato sobre la resistencia cultural, la autogestión y la construcción de una identidad colectiva.


2011 · Medallo Punkero. Miradas sobre el movimiento punk en Medellín

Uno de los primeros libros hecho por colectivos de personas de Francia acompañados por personas de Medellín, interesados en documentar la escena punk de la ciudad desde las voces de sus propios protagonistas. El proyecto fue desarrollado por la Asociación CAP Nómade y el Kolektivo Voz Libre con el apoyo de Rocío Rojas, articulando entrevistas, testimonios, fotografías y reflexiones que permiten comprender el punk como un movimiento cultural, social y político construido desde los barrios de Medellín. La publicación tiene un CD.

2014 · Aguante I.R.A. 30 años de punk

Publicado con motivo de las tres décadas de I.R.A., este libro amplía la historia de la banda con nuevas crónicas, fotografías y reflexiones sobre la persistencia, la independencia y el significado de mantener un proyecto musical durante treinta años. Es también un testimonio sobre la consolidación del Hazlo Tú Mismx como una forma de vida.


2015 · El 9. Albeiro Lopera

Este libro reconstruye la vida y la obra de Albeiro Lopera, "El 9", uno de los fotógrafos más importantes y singulares de Medellín. Punkero de vieja guardia, actor, reportero gráfico y testigo de la violencia que marcó a la ciudad y al país, El 9 encontró en la fotografía una forma de transformar la rabia, la marginalidad y la experiencia de la guerra en memoria visual. La publicación combina un perfil biográfico escrito por Alfonso Buitrago con una cuidada selección de imágenes realizadas por el propio fotógrafo.


2016 · Manifiesto Punk Tercermundista y otras blasfemias

Publicado once años después de la muerte de Giovanni Oquendo, esta obra reúne por primera vez sus poemas, ensayos, manifiestos, ilustraciones y escritos dispersos, rescatados gracias al trabajo de su hermano Regner Oquendo, de Carlos "Caliche" Bravo y del equipo editorial de La Valija de Fuego. El libro recupera la voz de quien fuera bajista de Pichurrias y Desadaptadoz, además de uno de los pensadores más singulares de la escena punk de Medellín.


Este libro, que cuenta con segunda edición, constituye un documento esencial para comprender el punk como una práctica cultural, política y estética nacida desde los márgenes urbanos. Sus textos reflexionan sobre Castilla, Medellín, la violencia, la poesía y la autogestión, convirtiéndose en una de las publicaciones más importantes para entender el pensamiento y la filosofía punk colombiano contemporáneo.


2016 · Mala hierba: El surgimiento del punk en el barrio Castilla (1985-1995)

Primera edición de una investigación construida desde la experiencia de uno de sus protagonistas. El libro reconstruye el nacimiento del punk en Castilla a partir de entrevistas, archivos, fotografías y memorias de quienes hicieron posible la escena durante la década de 1980 y comienzos de los noventa.

2017 · Restos de Tragedia. Hardcore consciente en una ciudad violenta (Medellín / Colombia)

Publicado con motivo de los treinta años de la banda Restos de Tragedia - RDT, este proyecto reúne un libro de memoria y un disco tributo interpretado por diversas bandas de la escena punk de Medellín. La publicación recupera fotografías, documentos y relatos que reconstruyen la trayectoria de una de las agrupaciones más representativas del punk local, al tiempo que reivindica su legado musical y cultural. El álbum doble Restos de Tragedia: 30 años. No violencia, resolvamos nuestras diferencias tiene este libro y adentro hay un mapa de la movida del rock y el punk en la Zona Nororiental muy valiosa e ilustrativa.

2018 · Medellín City Punk

Publicado dentro de la colección Becas a la Creación de la Secretaría de Cultura Ciudadana y editado por Tragaluz, este libro de poesía de Jacobo Cardona convierte al punk en una forma de mirar y escribir la ciudad. Sus poemas retratan la periferia, la violencia, la amistad y la música como experiencias que han marcado varias generaciones de jóvenes en Medellín, haciendo del punk una sensibilidad estética y una manera de habitar el territorio.

2018 · Tribulaciones de un PUNK

Novela que traslada el universo del punkero Pólvora y la cancha "el Polvorin" entre Castilla y el Doce de Octubre al terreno de la ficción, explorando las tensiones entre la cultura barrial, el arte y la vida cotidiana en Medellín. A través de un narrador, familiar de un punkero, se cuentan las experiencias de la amistad, el amor y la tradición. La obra recorre escenarios donde el parlache convive con un lenguaje literario cuidado, cuestionando las formas de habitar la ciudad y el sentido mismo de la existencia.

2019 · Mala hierba: El surgimiento del punk en el barrio Castilla, Medellín (edición ampliada)

Esta nueva edición amplía el trabajo original, el periodo documentado y las referencias al territorio, lo que fortalece el aparato documental e incorpora una cuidada edición editorial con el equipo de La valija de fuego. Considerada una obra fundamental para comprender la historia social del punk en Medellín, constituye uno de los ejercicios de memoria más completos realizados desde la propia escena.

2020 · Manrique Subterráneo: 40 años de rock en la Nororiental

Aunque aun no está impreso, sino en versión digital, este trabajo Rafael González Toro, es el resultado de un ejercicio de memoria y comunicación, reconstruyendo cuatro décadas de rock, metal y punk en la zona nororiental de Medellín. A partir de entrevistas, archivos, fotografías y cartografías, la investigación recupera la historia de bandas, fanzines, conciertos, personajes y lugares que hicieron de Manrique uno de los territorios fundamentales de la cultura subterránea de la ciudad. Su aporte incluye, además, una cartografía del territorio que convierte al libro en un valioso documento para comprender la relación entre música, identidades y territorios.

2021 · POGO. Vidas, identidades y ruido punk en Medellín y el Valle de Aburrá

Publicación realizada por Víctor Hugo Jiménez Durango y Ricardo Gómez Echeverri "Don vito", resultado de un proceso de investigación sobre las marcas de la ciudad, apoyada por los estímulos de Arte y Cultura de la Alcaldía de Medellín. A partir de una mirada histórica, etnográfica y visual, el libro produce mapeos, construye relatos desde entrevistas para darle fuerza a la oralidad como testimonio en las cuatro décadas que lleva incidiendo esta escena en la ciudad.


2022 · PUNK D.I.Y. Hazlo Tú Mismo

La publicación más reciente de Viola profundiza en la filosofía Do It Yourself (DIY) como eje de la trayectoria de I.R.A. y de la cultura punk. A partir de casi cuatro décadas de experiencias, el libro reivindica la autogestión como una manera de hacer música, y una ética de creación, independencia y transformación cultural.

2023 · A paso PUNK. Recuperando la memoria subterránea del barrio Castilla. Recorridos guiados

Publicación que nace como una extensión del proyecto Caminatas Punk. A través de recorridos, mapas, fotografías y relatos, propone caminar la Castilla punk, donde las calles, esquinas, terrazas y antiguos lugares de concierto se convierten en escenarios para reconstruir la memorias de las juventudes y el rock desde el territorio y la experiencia colectiva. Este proceso también cuenta con un podcast realizado en el 2025, que puedes consultar dando clic aquí


2024 · Cancionero Rebelde. Cuaderno de bitácora de un mal cantante

A medio camino entre la autobiografía, la crónica de viaje, el cancionero y la memoria cultural, Cancionero Rebelde reúne más de tres décadas de experiencias de Ricardo Gómez —conocido como Don Vito— en la escena musical subterránea de Medellín. El libro recorre su paso por agrupaciones como Humano X, Bellavista Social Club, Don Vito y Los Corleone y Niquitown, integrando crónicas, poemas, letras de canciones y reflexiones construidas desde la experiencia de un músico que entiende la memoria como un ejercicio colectivo. En el libro reconstruye las dinámicas de la música independiente en Medellín: los conciertos, las giras, los afectos, las redes de autogestión y los aprendizajes compartidos. 

2025 · Medellín City Punk (segunda edición, Colección Palabras Rodantes No. 166)

Esta segunda edición del trabajo de Jacobo Cardona pone nuevamente en circulación uno de los poemarios más representativos de la literatura punk de la ciudad, acercándolo a miles de lectores a través de una edición de bolsillo de distribución gratuita. La nueva edición incorpora una coda editorial y fotografías del archivo personal de Carlos "Caliche" David Bravo, ampliando el diálogo entre poesía, memoria y archivo. La inclusión en la colección Palabras Rodantes representa, además, un importante reconocimiento a la literatura surgida de las culturas subterráneas y a su lugar dentro del patrimonio cultural contemporáneo de Medellín.


2025 · Viejo Desorden. Cuando el punk irrumpió en el bar New Order

Este libro recupera la memoria del bar New Order, uno de los espacios más emblemáticos de la cultura subterránea de Medellín en los años 90 del siglo XX. A partir de archivos fotográficos, testimonios y documentos de la época, reconstruye la historia de un lugar donde confluyeron el punk, el post-punk, el hardcore, el metal y otras escenas musicales en el centro occidente de Medellín. La publicación reafirma el trabajo de Eberhar Cano Naranjo y el Sótano Fanzine como uno de los proyectos editoriales más importantes dedicados a la investigación, auto publicación y preservación de la memorias subterráneas del punk en la ciudad.

2025 · Melancolía punk. El 9, el fotógrafo rebelde de Medellín

El 9, un exfotógrafo de guerra, enfrenta sus últimos días en septiembre de 2014. En el apartamento de su madre observa con picardía una cámara digital, mientras evoca su pasado rebelde. Su cuerpo deteriorado por la cirrosis, la pérdida de visión y memoria, y su mente agotada, encarnan los estragos del conflicto armado. La trenza rasta y su joroba distintiva son testigos de su vida punk y su batalla constante. Albeiro Lopera, el 9, se enfrenta a una enfermedad terminal, a sus recuerdos y a las consecuencias de su pasión por la fotografía, en una lucha que abarca cuerpo, mente y corazón.

Cultura Punk en Medellín

Historia punk transmedia

La plataforma web Hazlo Tú Mismx

¿Cómo se cuenta una historia que nació en canciones, garajes, sótanos, calles, conciertos, fanzines y casetes? ¿Cómo hacer que una tesis de cientos de páginas pueda recorrerse, escucharse, jugarse y discutirse sin perder la fuerza de quienes la hicieron posible?

Hazlo Tú Mismx: Autogestión, cultura y re-existencia responde a estas preguntas transformando la investigación Kaos en el sótano: Génesis y estructura de la escena Punk Medallo (1985-2018) en una experiencia transmedia. Desde la investigación creación se transformó la tesis en una plataforma abierta donde las memorias del punk pueden explorarse desde múltiples caminos, modos y medios.

La web explica desde adentro hacía afuera, por ello reúne voces, archivos y testimonios para mostrar cómo, durante más de cuarenta años, la escena de Medellín y el Valle de Aburrá construyó sus propias formas de producir cultura, aprender, organizar conciertos, editar publicaciones, grabar discos, crear redes de apoyo y sostener una economía basada en la autogestión y la solidaridad.


Una historia para recorrer a tu manera

La plataforma propone un viaje por seis momentos de la historia del punk local, desde 1985 hasta 2019, ampliando hasta el 2025 en varias de sus facetas. Cada período reúne relatos, imágenes y documentos que ayudan a comprender cómo cambiaron las formas de crear, circular y vivir el Hazlo Tú Mismx a lo largo de cuatro décadas.


La Casa Punk, que es el micrositio central esta organizado en seis períodos históricos, que recorren la evolución de la escena entre 1985 y 2019:
  • No te desanimes, mátate (1985-1989): De notas y galladas.
  • La ciudad morgue (1990-1994): Fanzines y vinilos.
  • Ideas encontradas (1995-1998): Del casete a la radio.
  • La Flema Innata (1998-2004): De bandas a colectivos.
  • Nada nuevo bajo el sol (2005-2009): Piratea y difunde.
  • Estamos en la Sima (2010-2019): El regreso del vinilo.

Cada período reúne documentos, relatos y archivos que muestran cómo la escena transformó la escasez en creatividad y la autogestión en una forma de producir cultura.


Pero no existe un único recorrido y si los cronológicos no te van hay otras opciones por los lenguajes o formatos comunicacionales. Puedes comenzar por donde quieras: leyendo un artículo, escuchando un pódcast, viendo un microdocumental, explorando fotografías, descargando auto publicaciones  o dejándote llevar por una lista de canciones y videos. La historia se despliega según tus intereses, porque cada formato cuenta una parte diferente de la misma experiencia.

Cada micrositio reúne distintos materiales construidos a partir del archivo de la investigación y del trabajo de campo realizado con protagonistas de la escena:
  • Artículos que contextualizan cada período histórico.
  • Galerías fotográficas con imágenes y documentos comentados.
  • Fanzines y publicaciones disponibles para consulta y descarga.
  • Pódcast que recuperan testimonios, canciones y relatos de época.
  • Microdocumentales construidos con archivos audiovisuales y entrevistas.
  • Listas de reproducción para escuchar las bandas que marcaron cada momento.
  • Registros audiovisuales que amplían la memoria de conciertos, espacios y procesos.

Cada uno de estos contenidos funciona como una puerta de entrada distinta para comprender cómo el punk construyó una economía propia desde la independencia, la creatividad y el trabajo colectivo.

Un espacio sentipensado para interactuar

Puedes poner a prueba tus ideas en Trivia Punk, un juego que invita a reflexionar sobre las prácticas del Hazlo Tú Mismx; aportar nuevas palabras al Diccionario colaborativo punk; descargar materiales; compartir contenidos y recorrer los archivos desde diferentes formatos.

No se trata de conservar únicamente guardando documentos y armando colecciones personales, para nosotros se trata de hacerles preguntas a los materiales y darles uso, disponiéndolos en estos repositorios, avivando la conversa, el compartir y las preguntas.


La acción investigación creación continúa

El espíritu del Hazlo Tú Mismx siempre ha demostrado que la cultura no depende exclusivamente de grandes industrias o instituciones. También nace cuando una comunidad decide crear sus propios medios, construir sus propias redes y contar sus propias historias.  

Esta plataforma demuestra que una investigación puede convertirse en un espacio de encuentro. Los archivos dejan de permanecer guardados para circular; las entrevistas se transforman en narrativas; las fotografías dialogan con la música; los documentos vuelven a ser consultados; y las personas dejan de ser espectadoras para convertirse en participantes. Al final, Hazlo Tú Mismx no es solamente el nombre del proyecto. Es una invitación a recorrer la historia del punk desde adentro, a descubrir cómo se construyeron otras economías posibles desde los márgenes, y, sobre todo, a seguir haciendo memorias de la misma manera en que esta escena hizo cultura durante cuarenta años: entre todxs.

Cultura Punk en Medellín

Trivia punk: Cómo vives el Hazlo Tú Mismx

¿Qué significa realmente vivir el Hazlo Tú Mismx (HTM)? ¿Se expresa únicamente en la música o también en la forma de aprender, crear, compartir y organizarse? Estas son algunas de las preguntas que inspira Trivia Punk, un micrositio interactivo diseñado para explorar, de manera lúdica, los principios de la autogestión que han caracterizado la historia y economía del punk en Medellín y el Valle de Aburrá.

El juego propone una experiencia de reflexión. A través de una serie de preguntas de selección múltiple, las personas participantes responden situaciones relacionadas con la creación, la colaboración, el consumo cultural, la producción independiente y la participación comunitaria. Al finalizar el recorrido, el juego ofrece un resultado que identifica las prácticas del Hazlo Tú Mismx presentes en sus respuestas y en su forma de relacionarse con la cultura.

Esta propuesta parte de la idea de que el Hazlo Tú Mismx es una manera de afrontar la vida desde la autonomía, la creatividad y la construcción colectiva. Editar un fanzine, organizar un concierto, aprender de manera autodidacta, compartir conocimientos, sembrar una huerta, organizar un parche, recuperar espacios o generar redes de apoyo son algunas de las múltiples formas en las que este principio se manifiesta, incluso más allá de la escena punk.

El juego hace parte del proyecto de la investigación creación Hazlo Tú Mismx: Autogestión, cultura y re-existencia, ampliando las estrategias de apropiación social del conocimiento mediante herramientas digitales que invitan a aprender jugando. De esta manera, conceptos que hacen parte de la investigación se transforman en experiencias participativas que acercan nuevos públicos a la historia y los valores de las culturas musicales y urbanas. Es una invitación a pensar y conversar. Cada pregunta abre la posibilidad de compartir experiencias, debatir ideas y reconocer las distintas maneras en que el Hazlo Tú Mismx se expresa.

No hay respuestas correctas o incorrectas, Trivia Punk invita a reconocer que la autogestión puede expresarse de muchas maneras. Cada decisión tomada durante el recorrido abre la posibilidad de pensar cómo construimos nuestras propias formas de crear, colaborar y resistir, manteniendo vivo un principio alusivo a la autonomía y el hacer con otras y otros.

Como parte de la apuesta por ampliar las formas de circulación del conocimiento, el juego también cuenta con una versión de mesa. Desde el micrositio puedes descargar gratuitamente el archivo en formato PDF, imprimirlo y llevar el juego a cualquier espacio: tu casa, el colegio, la universidad, una biblioteca, un concierto o un encuentro con amistades y familiares. De esta manera, la experiencia trasciende la pantalla y se convierte en una herramienta para conversar, aprender y compartir alrededor de la historia, los valores y las prácticas del punk.

¿Te animas a descubrir qué tipo de prácticas Hazlo Tú Mismx hacen parte de tu manera de vivir y crear? La invitación es a jugar, reflexionar y compartir el resultado, demostrando que la cultura Hazlo Tú Mismo, Hazlo con otros, es la herramienta para imaginar otras formas de hacer las cosas.