Cultura Punk en Medellín

Una noche para activar el archivo

Conversación, collage y memorias en 3652 Días de Ruido



Las exposiciones abren conversaciones, derivas y nuevas propuestas. Con esa idea se realizó, el jueves 11 de diciembre de 2025, una jornada de activación de la exposición 3652 Días de Ruido en la Casa Taller Des-Tiempo, ubicada en el barrio Boston de Medellín.


El encuentro fue concebido como un espacio de mediación y creación colectiva, donde las imágenes del archivo fotográfico de Luis Herrera y los materiales de la plataforma Hazlo Tú Mismx se convirtieron en el punto de partida para dialogar sobre el punk, la autogestión y las culturas subterráneas de la ciudad.

La programación reunió distintas experiencias que permitieron recorrer el proyecto desde varios lenguajes. La jornada comenzó con una mediación de la exposición, invitando a las personas asistentes a conocer el proceso de investigación creación que dio origen a 3652 Días de Ruido, el trabajo colectivo y a reflexionar sobre el valor del archivo como herramienta para preservar la memoria de la escena entre 2014 y 2025.


Posteriormente se realizó la proyección del episodio cinco del seriado documental Sentir Pensar Punk: Puentes Punk ampliando la conversación sobre las prácticas de autogestión, los espacios independientes y las formas de resistencia cultural que atraviesan la historia reciente del punk en Medellín.


El cierre de la jornada estuvo dedicado a la creación colectiva. A partir de recortes, imágenes, textos y materiales gráficos, las personas participantes construyeron un collage sobre LP reciclados, recuperando una de las prácticas editoriales más representativas del Hazlo Tú Mismx. La actividad que tomó casi dos horas, permitió compartir experiencias, intercambiar memorias y demostrar que la creación colectiva sigue siendo una herramienta para producir conocimiento y fortalecer los vínculos.















Cultura Punk en Medellín

Palabra punk

Las escenas culturales producen, imágenes o formas de organización además de música; también crean sus propios lenguajes. Cada palabra, expresión o término que circula entre conciertos, ensayos, fanzines y encuentros da cuenta de una manera particular de comprender el mundo. Con esa premisa nace el Diccionario colaborativo punk, un micrositio que invita a construir, de forma colectiva, un glosario del lenguaje de la escena punk en Medellín y el Valle de Aburrá.

Este espacio funciona como un paredón digital o una base de datos abierta, donde cualquier persona puede registrar conceptos, definiciones, expresiones, modismos y testimonios relacionados con la cultura punk, redefinir términos que ya estén allí y reflexionar del lenguaje como creador de universos. Lejos de ofrecer definiciones únicas o cerradas, el diccionario reconoce que el significado de las palabras se transforma con el tiempo y que son las propias comunidades quienes las dotan de sentido.

Cada entrada es libre, sin curaduría y representa una experiencia, una memoria o una forma de nombrar prácticas, territorios, estéticas y modos de organización que han acompañado más de cuatro décadas de historia. De este modo, el lenguaje se convierte también en un patrimonio cultural y en una herramienta para comprender cómo la escena ha construido sus propios códigos de comunicación e identidad.

El Diccionario colaborativo punk hace parte del proyecto de investigación creación Hazlo Tú Mismx: Autogestión, cultura y re-existencia, ampliando sus estrategias de apropiación social del conocimiento mediante una micrositio interactivo que complementa el repositorio web.

La invitación está abierta a todas las personas que han hecho parte de la escena o que desean aportar a sus memorias. Puedes proponer un concepto, escribir una definición, compartir un testimonio o complementar los aportes existentes. Cada palabra incorporada fortalece este ejercicio colectivo y contribuye a preservar un lenguaje que también cuenta la historia del punk en Medellín y el Valle de Aburrá.

La memoria vive en las palabras que compartimos y resignificamos colectivamente.

Cultura Punk en Medellín

Desde adentro haciéndolo nosotrxs mismxs


La investigación creación encuentra uno de sus principales sentidos cuando el conocimiento trasciende el ámbito académico y se convierte en un proceso de diálogo de saberes con las comunidades de la escena punk local. En ese horizonte se inscribe Hazlo Tú Mismx: Autogestión, cultura y re-existencia, un proyecto que traduce la tesis Kaos en el sótano: Génesis y estructura de la escena Punk Medallo (1985-2018), escrita por Ricardo Gómez, en una experiencia transmedia, abierta y participativa.

A través de estrategias educomunicativas, el proyecto pone en circulación los resultados de la investigación mediante una plataforma web interactiva, un pódcast seriado, cápsulas audiovisuales documentales, archivos colaborativos de fotografías y fanzines, colecciones musicales, contenidos digitales y espacios de encuentro con distintos públicos. Esta iniciativa constituye la primera sistematización y estrategia de apropiación social del conocimiento dedicada a los 40 años del punk en Medellín y el Valle de Aburrá, visibilizando una historia construida desde la autogestión, la resistencia y la creación colectiva. Más que reconstruir una escena musical, Hazlo Tú Mismx propone comprender el punk como una forma de economía que produce cultura, memorias, educación y territorio desde los márgenes urbanos, cuestionando las lógicas del consumo y reivindicando el principio Hazlo Tú Mismx (DIY) como una práctica de re-existencia.
 
Como parte de este proceso de apropiación social del conocimiento, durante 2025 se realizaron dos jornadas de socialización pública de cierre que permitieron presentar los principales resultados de la investigación, compartir los productos transmedia desarrollados y abrir un espacio de diálogo con personas vinculadas a la escena punk, investigadores, estudiantes y público interesado.

La primera socialización se realizó el jueves 23 de octubre de 2025 en el Centro de Documentación Musical El Jordán, en Robledo, bajo el título "40 años de punk en Medellín y el Valle de Aburrá contados desde adentro".
 

Durante este encuentro se presentó la plataforma web como un espacio de consulta y memorias. La jornada permitió mostrar cómo la investigación fue transformada en un recurso accesible para distintos públicos, promoviendo el reconocimiento de la historia del punk como patrimonio cultural y como una experiencia de organización comunitaria basada en la autogestión.

La segunda socialización tuvo lugar el viernes 7 de noviembre de 2025 en El Hormiguero en la Avenida La Play, bajo el título "KAOS EN EL SÓTANO: 40 años haciéndolo nosotrxs mismxs".

Este espacio profundizó en los procesos de investigación creación que dieron origen al proyecto y mostró la articulación entre la tesis, la plataforma web, el pódcast, los archivos colaborativos, las cápsulas documentales y los demás recursos transmedia desarrollados. La conversación giró en torno al valor de la autogestión como principio metodológico y político, destacando cómo las prácticas del Hazlo Tú Mismx han caracterizado la historia del punk local, orientando la construcción y circulación de esta transmedia.



De este modo, Calletropía, líderes del proyecto Hazlo Tú Mismx: Autogestión, cultura y re-existencia continúan con su interés de enlazar las estéticas, memorias y prácticas locales en situaciones límite, teniendo un horizonte de interdisciplinariedad, historia oral, autogestión, sistematización de experiencias y construcción de narrativas.

  

Ecoexistencias

Mira hacía abajo lo que nadie ve: un catálogo de arvenses y ruderales

Caminamos todos los días por parques, andenes, zonas verdes y antejardines sin detenernos a mirar lo que crece justo a nuestros pies. Esas plantas que brotan entre las grietas del pavimento, que tapizan los bordes de los caminos o que se instalan sin permiso en cualquier lote vacío tienen un nombre, una historia y, muchas veces, una utilidad que la mayoría desconoce. Se llaman arvenses y ruderales, y son protagonistas silenciosas del paisaje urbano de Medellín y todo el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

¿Qué son las arvenses y las ruderales?

Las arvenses son plantas que crecen de forma espontánea en espacios cultivados o intervenidos, sin que nadie las haya sembrado. Las ruderales, por su parte, son aquellas que colonizan terrenos alterados por la actividad humana: bordes de vías, lotes abandonados, muros, cunetas y cualquier espacio donde el suelo ha sido removido o perturbado.

Ambos grupos son frecuentemente tildados de "malezas", una etiqueta que las reduce a simples estorbos que hay que eliminar. Sin embargo, estas plantas son en realidad indicadoras ecológicas, refugios de biodiversidad y, en muchos casos, aliadas de los suelos que habitan. Su capacidad de prosperar donde otras especies no pueden hablar de una resiliencia extraordinaria.

Un catálogo que cabe en el bolsillo

Con el propósito de acercar a la ciudadanía a este universo botánico tan cotidiano como ignorado, el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo V. elaboró un pequeño fanzine de bolsillo que reúne las arvenses y ruderales que con mayor frecuencia aparecen en las zonas verdes y espacios públicos y privados de la región.

El documento nació de una intención simple y generosa: despertar la curiosidad. No se trata de un tratado científico ni de un manual técnico, sino de una invitación a mirar diferente el entorno de siempre. A preguntarse, la próxima vez que se cruce con una planta desconocida en la acera: ¿cómo se llama esta? ¿de dónde viene? ¿para qué sirve?

Imprimible, plegable y compartible

Una de las características más ingeniosas del catálogo es su formato fanzine: está diseñado para imprimirse y plegarse, de modo que quepa fácilmente en un bolsillo o una maleta. Así, puede acompañar cualquier caminata, recorrido en bici o salida cotidiana por la ciudad.

La idea es precisamente esa: tenerlo a mano en el momento en que aparezca esa planta desconocida y poder identificarla de inmediato, sin necesidad de internet ni de aplicaciones. Un recurso análogo, accesible y completamente gratuito.

Mauricio invita además a compartirlo libremente entre amigos, vecinos, estudiantes, jardineros, maestros o cualquier persona que tenga curiosidad por la naturaleza que nos rodea. El catálogo no tiene costo ni condiciones: es un regalo, igual que las plantas que documenta.

La iniciativa promueve la circulación libre del conocimiento. El autor invita a compartir el documento con otras personas interesadas, fortaleciendo así una red informal de aprendizaje en torno a la naturaleza urbana. En este gesto, el fanzine se acerca a prácticas colaborativas y pedagógicas que buscan reconectar a los habitantes con su entorno inmediato.

Una mirada nueva sobre el paisaje de todos los días

Las arvenses y ruderales no eligieron los espacios que habitan, simplemente los encontraron y los aprovecharon. En cierta medida, hacen lo mismo que los habitantes de una ciudad: adaptarse, persistir y encontrar la manera de florecer en condiciones que no siempre son las ideales.

Reconocerlas no requiere ser biólogo ni botánico. Solo hace falta un poco de atención. La próxima vez que salgas a caminar por Medellín o por cualquier municipio del Valle de Aburrá, mira hacia abajo. Es muy probable que haya algo interesante creciendo ahí, esperando ser visto.

Otras grafías

El giro práctico de la investigación creación

Este 2 de diciembre de 2026 a las 6:00 p. m., se llevará a cabo un espacio de presentación de avances de investigación–creación en la Universidad de Antioquia, en el marco del Doctorado en Comunicaciones y Narrativas de la Facultad de Comunicaciones y Filología.

El encuentro hace parte de las actividades del Laboratorio 1, donde estudiantes del programa compartirán sus procesos investigativos en curso, abordando diversas perspectivas sobre comunicaciones y narrativas desde las artes, el sonido, el deporte, el cine, el cuerpo, el reciclaje, y las inscripciones gráficas. Entre las presentaciones, se destaca el avance del proyecto que indaga por las disputas en el espacio público a partir de acciones directas de graffiti político denominado Bloques de poder / El fermento de la imagen.

La investigación se centra en dos consignas de acciones directas creativas de resistencia visual que han marcado el paisaje urbano reciente: “Nos están matando” y “El arte no se calla”. Estas expresiones, inscritas en muros de la ciudad entre 2020 y 2025, son abordadas como prácticas de intervención y luchas estéticas y disputas comunicativas que tensionan el orden visual, político y simbólico del territorio y lo público. Desde esta perspectiva, el graffiti se entiende como una forma de enunciación que produce sentido, memoria y posicionamiento frente a contextos de conflictividad social.

El espacio busca generar un diálogo abierto en torno a estas prácticas, permitiendo a los asistentes conocer de cerca los procesos de investigación–creación y las preguntas que los atraviesan. Más que una presentación cerrada, se plantea como un momento de intercambio donde el pensamiento se construye colectivamente.

La invitación está abierta a quienes estén interesados en el cruce entre investigación creación, arte urbano, investigación y narrativas contemporáneas, en un contexto donde las imágenes y las palabras continúan disputando el significado de la ciudad.

Cultura Punk en Medellín

3652 Días de ruido: toques, fotos y memorias

¿Cómo se archiva una escena que vive de la inmediatez? ¿Cómo conservar aquello que, por naturaleza, parece destinado a desaparecer: un concierto, un volante pegado en un poste, un pogo, una conversación después del toque o una banda que solo existió durante unos meses?

Estas preguntas atraviesan 3652 Días de Ruido, un proyecto de investigación creación que convierte el archivo fotográfico de Luis Herrera (@migueluxho_) en el punto de partida para reconstruir casi once años de historia de la cultura subterránea en Medellín, entre 2014 y 2025.


La fotografía como registro documental, se asume como una herramienta para investigar la ciudad y sus formas alternativas en los margenes. Cada imagen captura conciertos, músicos, espacios autogestionados, estéticas, afectos, encuentros y redes comunitarias que han sostenido la escena en estas segunda y tercera década del siglo XXI.

El proyecto articula distintos lenguajes y formatos para narrar una misma historia en una páginas web que expande la expo (https://3652diasderuido.net). Su núcleo es el archivo fotográfico construido por Luis Herrera, pero este dialoga con un conjunto de dispositivos que amplían la experiencia y permiten comprender el ruido como una práctica cultural.

Entre ellos se encuentra un mapeo por año de los toques, un repositorio de canciones, una colección de volantes, la galería de fotos y el fanzine, una publicación independiente que reúne fotografías, textos, reflexiones y ejercicios alrededor del concepto de ruido entendido como una forma de tejer memorias y caminos de resistencia.

Finalmente, el proyecto incorpora una dimensión performativa a través del "Toke", una activación sonora para la inauguración y el cierre del acontecimiento, en la que la investigación vuelve al lugar del que proviene: el encuentro entre personas, bandas y comunidades. En espacios como Casa Taller Des-Tiempo y El Hormiguero, la exposición se transforma por medio de los espacios de mediación, como el parche Coctel explosivo, siendo la imagen y la música inspiradores de nuevas narrativas y memorias.

Uno de los mayores aportes de 3652 Días de Ruido es demostrar que la investigación también puede construirse desde la recolecta, la solidaridad, colectivos y archivos que producen las propias comunidades. Las fotografías constituyeron la oportunidad de un trabajo colaborativo y de un acervo etnográfico que permite comprender cómo las culturas subterráneas crean sus propios lugares de encuentro, sus formas de organización y sus maneras de vivir recordando.

Fanzine de la exposición y la web. 2025


Fanzineroso Vocerx Libertarix. Artículo de Rocío Rojas sobre la exposición

Latidos

 Pulsaciones: Pastwo Mesk

A los diez u once años, Pastwo encontró en las clases de graffiti con el Shamo la vía para canalizar la rebeldía que lo definía en el colegio. Lo que comenzó como una práctica de "hacer el daño" se transformó en una pasión cimentada en el hip hop y la influencia del punk, impulsada por la mentalidad y libertad que su madre Vicky Castro y su tía Piedad Castro, fundadoras de la agrupación de punk Fértil Miseria en 1990.

Pastwo es un escritor de graffiti por convicción, diseñador gráfico y artista urbano desde el 2014, dedicado a pintar sus letras y piezas de manera legitima,  por comisiones y contratos. Su foco está en la gráfica y la técnica, no en el contexto social o político, y su estilo utiliza una sobreexplotación de color, decantándose por paletas saturadas (colores primarios y fuertes) para generar un impacto visual potente que "deslumbre" a quien lo observe.

Él crea su propio estilo gráfico urbano de letras a través de años de composición y práctica constante. Esta pasión y disciplina le han permitido un flujo de trabajo significativo donde destaca por su estilo, su carrera y los contactos y relaciones construidas en la calle y el mundo urbano.

Pastwo ha consolidado su carrera principalmente en el ámbito nacional. Su participación más reciente es un mural de gran formato en el edificio Ecci (Avenida Oriental), parte de la Bienal Latidos, donde rinde homenaje a su madre Vicky Castro. Mira parte del proceso aquí

Su espíritu inquieto lo ha llevado a entrar en otros campos del arte urbano, creando la marca de moda colombiana Roof toop💎 (@rooftoop_colombia) la cual se ha posicionado fuertemente en el nicho del streetwear, ofreciendo un estilo urbano, contemporáneo y callejero que resuena con la cultura juvenil. La marca se especializa en la creación de prendas de vestir informales y distintivas, como camisetas chaquetas, gorras y accesorios, que reflejan la influencia del skate, el hip-hop y el graffiti sin permisos, fusionando comodidad y rebeldía, para expresar identidad a través de un vestuario moderno y con carácter.

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Latidos

Pulsaciones: Kozte

A Kozte le gustó dibujar desde niño; empezó el graffiti de letras en el colegio y se formó como Diseñador Gráfico. Empezó a pintar murales en las casas de sus familiares y alrededor del barrio donde vivía. Un punto de inflexión significativo en su proceso de profesionalización fue una convocatoria de arte urbano, dónde, aún sin experiencia, entró a conocer la escena, materiales (aerosol) y a definir su camino.

Kozte, comenta que en su trayectoria, rápidamente se sintió atraído por el muralismo, especialmente el retrato en gran formato. Esta preferencia definió su metodología de trabajo desde el principio: al ser obras que requerían una ejecución prolongada, pintar en un espacio sin permiso resultaba demasiado complejo e inviable. Por ello, su práctica se centró en la gestión proactiva de los espacios, buscando el muro, tocando la puerta y pidiendo autorización a los dueños o propietarios involucrados.

Su estilo está marcado por el arte latinoamericano, ejecutado a partir de capas y paletas saturadas, con una amplia gama de colores, quizás como una referencia los estímulos visuales con los que creció, en Magangué y la costa atlántica. En sus palabras:

Mi obra se distingue por una fusión de técnicas que integran elementos del muralismo y el graffiti tradicional con recursos del arte contemporáneo, logrando un lenguaje visual dinámico y altamente expresivo. Esta experimentación técnica se complementa con una fuerte narrativa visual que invita a la reflexión y al reconocimiento de la diversidad humana.

Respecto a su trayectoria internacional, Kozte ha construido su camino bajo la filosofía del hazlo tú mismo, o como el mismo expresa, "No esperes a que te llamen, haz que suceda". Tras años esperando una invitación formal a festivales, decidió que no podía esperar más para cumplir su sueño de pintar en el extranjero. 

Su primer gran viaje autogestionado fue a México por casi dos meses, una experiencia que le confirmó el valor de viajar solo y lo motivó a seguir. Este espíritu proactivo lo llevó incluso a Panamá, donde gestionó un evento completo: consiguió patrocinador, el muro e invitó a otros dos artistas. 

Desde ese inicio en 2019, Kozte ha mantenido sus procesos orgánicos, viajando y solucionando en el terreno, desde lo empírico: experimentando, explorando e (re)inventando. Hoy, seis años después de su primera aventura por fuera, afirma que cerca del 90% de sus experiencias internacionales han surgido de esta forma: llegando al lugar, preguntando, y haciendo que las oportunidades se materialicen:

Mi trabajo se caracteriza por una profunda sensibilidad social y una clara intención de visibilizar a personas y comunidades que suelen pasar desapercibidas en el entramado de la sociedad contemporánea. En este sentido, mis retratos intensamente contrastados y el uso intencional de paletas de colores saturados actúan como reflectores sobre las culturas retratadas, elevando su valor simbólico y resaltando su papel dentro del ecosistema global. 

Kozte es líder y gestor cultural de Surreal street art fest (@surreal.artfestival), una plataforma internacional para la convergencia del graffiti lettering y el muralismo contemporáneo en Medellín. Nacido en 2017, el festival se distingue por su apuesta por el gran formato y la calidad artística, reuniendo a creadores locales e invitados internacionales provenientes de importantes escenas globales (como París, Londres, Verona y diversos países latinoamericanos) para encontrarse, pintar y afianzar lazos y amistad.

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Latidos

Bienal de graffiti y arte urbano de Medellín

!Artistas seleccionados para intervención en bajo de puente Avenida Guayabal!

Pepe 96 accionando. 2 de septiembre de 2017. Fotografía: Víctor Jiménez
El equipo de Arte Urbano de la Agencia APP comparte el viernes 7 de noviembre a las 7 p. m. el Informe de evaluación y selección correspondiente a la Invitación No. 5 de la Bienal LATIDOS 2025, destinada a intervenir el bajo del puente de la Avenida Guayabal con Calle 10, en el marco de la Galería Guayabal Fase 2.

El documento incluye el listado completo de artistas habilitados, no habilitados y seleccionados, junto con los puntajes asignados por el Banco de Artistas y las fechas de las próximas actividades. Se estableció que cualquier observación al informe se recibiría hasta el 9 de noviembre a las 8:00 p.m., a través del correo arteurbano@app.gov.co.

Entre los artistas seleccionados destacan nombres de alta trayectoria como Mr. Shifo (Graffiti) y Pepe96 (Graffiti); la mediana trayectoria estuvo representada por Chosen y Omer en graffiti, y Juanos y Fluffy Rabbit en muralismo; mientras que la emergente incluyó a Don Juan y Primitivo, mostrando la diversidad de miradas, estilos y trayectorias que convergen en la escena artística de ComuniGraff.  Para conocer el informe completo da clic aquí

La intervención artística se desarrollará en las columnas del bajo del puente, integrando ocho obras individuales que transformarán este espacio vial en un corredor de arte, identidad y movilidad segura. Cada artista contará con autonomía creativa, bajo el acompañamiento de la Dirección Artística de la Bienal LATIDOS, asegurando coherencia curatorial y armonía visual con el entorno urbano de la Galería Guayabal Fase 2.

Este momento simboliza el cierre de las convocatorias públicas de LATIDOS 2025, consolidando un acontecimiento hito del siglo XXI donde el arte urbano se materializó como un espacio de encuentro, diálogo y visibilidad para los artistas locales. El proceso refuerza el carácter de un proyecto colectivo de arte urbano, que visibiliza la creatividad y la fuerza de los barrios y comunas, transformando a Medellín en un Museo a cielo abierto de rutas y galerías de Arte Urbano.

Latidos

Bienal de graffiti y arte urbano de Medellín

!Se abre convocatoria pública para intervención en bajo de puente Avenida Guayabal!
Avenida Guayabal con la Calle 10. Bajo de puente conocido como "El Chorizodromo" donde se encuentra el negocio Carnes del puente de Guayabal. Imagen tomada de la noticia "El motivo por el que sellaron el puesto de carnes debajo del puente de la Av. Guayabal", intervenida con graffiti a partir de IA Gemini. 2025.

El equipo de Arte Urbano de la Agencia APP abrió la Invitación No. 5 de la Bienal LATIDOS 2025, destinada a intervenir el bajo del puente de la Avenida Guayabal con Calle 10, en alianza con la Secretaría de Infraestructura Física. 

Esta convocatoria se dirigió a los artistas del Banco de Artistas Urbanos Gráficos de Medellín, incluyendo categorías de alta, mediana y emergente trayectoria, y se concibió como una de las últimas oportunidades de participación pública de la bienal en esta edición.

Para esta intervención se seleccionarán ocho (8) artistas con el siguiente perfil:
  • 2 artistas de alta trayectoria en graffiti
  • 2 artistas de mediana trayectoria en graffiti
  • 2 artistas de mediana trayectoria en muralismo
  • 1 artista emergente en graffiti
  • 1 artista emergente en muralismo
La intervención del Bajo de Puente de la Avenida Guayabal con Calle 10 marca un nuevo hito dentro de la Galería Guayabal, un corredor artístico que articula el arte urbano con la naturaleza, la movilidad y la memoria industrial del sur de Medellín. En este punto convergen la historia del trabajo, los paisajes del río y la fuerza del graffiti, que ha hecho de Guayabal un territorio clave en la evolución estética del arte urbano gráfico de la ciudad.

Cada obra debe ser individual y de creación libre, asignada por la Dirección Artística según la trayectoria de cada participante. La convocatoria estableció fechas precisas para asegurar transparencia y organización: las inscripciones comenzaron el 5 de noviembre y cerrará el 7 de noviembre a primera hora, para tener los resultados de los seleccionados en la noche. Las intervenciones artísticas se ejecutarán del 21 al 26 de noviembre, consolidando estos muros como un espacio de expresión y registro de la creatividad urbana, que abren o cierran, la Galería Guayabal.

Para garantizar el acceso a la información y facilitar la participación, se compartieron los documentos de referencia y las herramientas de inscripción: la Invitación No. 5 – PDF, el listado de muros disponibles y el formulario de inscripción.

Esta convocatoria queda registrada en la memoria de la Bienal LATIDOS como un hito de participación artística, reflejando la fuerza y diversidad del arte urbano en Medellín. Además, representa la última convocatoria pública de la bienal en su primer ciclo en el 2025, cerrando un capítulo de intervenciones en el que más de 50 artistas transformaron la ciudad en una galería viva, en un museo a cielo abierto, donde los muros son testigos del pulso creativo de los artistas y un Distrito creativo, artístico y cultural.

Latidos

Pulsaciones: Leo2

A los catorce años, Leo2 encontró en los muros una forma propia de respirar. No pintaba para escapar, sino para entender lo que lo rodeaba y quizás hacerse uno.

En las noches y los días en Angelópolis (Antioquia) y luego en las calles de Medellín y otras ciudades aprendió a leer las calles, a descifrar su pulso, a reconocer a otros escritores que también hablaban con letras y color. Desde entonces, su inspiración ha estado ligada a ese acto de caminar, observar, dejarse afectar y ver en los muros.

Al final creo que la calle es mi gran inspiración. De ahí he sacado la mayor parte de mis ideas. Pintar y estar presente en ella es lo que me ha movido a seguir pintando todos estos años.

Esa relación orgánica con el espacio público define su obra: un diálogo entre el grafiti y el paisaje, entre la memoria urbana y la intención que radica en el yo de hacerse notar.

El estilo que representa surge a partir de la fluidez de los tags, los dinámicos y complejos trazos de la escritura salvaje de letras, acompañado de fondos inspirados en la naturaleza fantástica y los bellos paisajes colombianos donde la fauna y la flora son temas recurrentes, enmarcados en arboledas coloridas teñidas del amarillo profundo de los guayacanes. 

La calle es su aula, su taller y su galería. Allí sus prácticas gráficas y visuales se hacen escritura y cuerpo: se comparte, se discute, se borra, se lucha, se vuelve a pintar. 

El graffiti para Leo2 es "una pasión y forma de posicionamiento que le permite superarse y estar seguro desde un lugar de enunciación que lo hace sentir cómodo", viviendo un intenso ahora. En sus obras y piezas se conserva su raíz nómada y su espíritu libre, pero también nos invita a la contemplación. En su trabajo, la calle es territorio que late con lo afectivo, lo autoral, lo abstracto y el presente.

Aunque así mismo y para la comunidad se reconoce como un graffitero tradicional, su trabajo esta en esa frontera entre el grafiti y la pintura mural contemporánea. Su dominio del las letras de estilos salvajes y codificados concretan lo formal al convertir la letra en territorio, la palabra en paisaje, y el tag en fondo o cielo.

Recomendaciones

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La Ciudad Graffiti

Nos están robando el horizonte

Experimentación con IA a partir de analogías a la obra Horizontes de Francisco Antonio Cano y las visuales alusivas a la construcción de edificios en la zona de Las Palmas de Medellín. Imagen tomada de la red social X por Josty. 2025.
¿Ustedes también han notado en las últimas semanas cómo en Medellín nos están robando el horizonte? Como escritor de graffiti me he venido preguntando seriamente por el ascenso aparentemente silencioso de ese edificio que se levanta cada día más en ladera oriental, sobrepasando el borde de la montaña en la zona de Palmas.

¿Cuál es el sentido de estar peleando entre nosotros por muros cada tanto, y quedarnos pasivos cuando nos roban hasta el paisaje? En mis años como escritor de graffiti una de las cosas que este mismo hacer me ha enseñado de mil maneras es que el Graffiti es una pregunta por la ciudad, por lo que siendo de todos a veces no es de nadie.

Y entonces ¿el paisaje qué? ¿no nos importa porque no es un muro para satisfacer nuestro ego y aspiraciones? El paisaje y el hábitat son derechos fundamentales para nosotros como escritores, artistas, ciudadanos y seres humanos, pero no nos atrevemos a levantar la mirada del nivel del suelo. Qué chimba que podamos pelear por nuestros derechos como nos paramos por un spot, que no seamos espectadores pasivos de un boom inmobiliario -porque nos da muritos pa pintar-, compradores compulsivos que dependen de una multinacional que nos haga las pinturas, y seres que viven de espaldas a su mundo como esa gente que anda muy feliz trabajando como si nada con el matagatos ese que quiere ser dizque presidente (o mercader del poder).

El graffiti es una voz poderosísima, ustedes lo saben; ellos también. Por eso tratan de usurparla, de callarla, si no es con unas Lukas, será con el garrote, así como quieren usurpar el paisaje. Mientras la ciudad, la naturaleza y el placer del goce estético ¿para quiénes son? Nos dicen que tenemos que renunciar a una parte del paisaje, de nuestro Horizonte, para que los más ricos puedan tener una vista privilegiada, esos mismos poderosos que dicen proteger no sé qué tradiciones antioqueñas pero son los primeros que salen a vender hasta el paisaje que han romantizado al extremo de convertirlo en una comedia rosa, insípida y traqueta.

Luego vendrán por más, ya saben lo que decía Gabo de lo que va a pasar con el culo de los pobres cuando la caca tenga algún valor, a ese poder de siempre no le importaría hipotecarnos de por vida, vean que vivimos en una ciudad cada vez más privada, y el graffiti andando con veleidades superficiales, actuando como agente esencial de la gentrificación sin mediar reflexión, divorciado de la historia y sin vocación de poder aparte de la que le impongan los mecanismos institucionales.

Josty

Cocina y comida

Del Oído al Paladar: Cuando Guapi y el Pacífico suenan en el barrio y La Ladera

Hay encuentros que desafían la geografía. El jueves 30 de octubre de 2025, la Sala Mi Barrio del Parque Biblioteca La Ladera en Medellín se transformó en un territorio del Pacífico colombiano. Del fogón al piano, del manglar a la montaña, los saberes y sabores de Guapi viajaron hasta las comunidades de los barrios de Medellín y la biblioteca La Ladera para demostrar que la cultura no conoce fronteras cuando se comparte con generosidad y convicción.

Más de 45 personas se congregaron esa tarde para el cierre de SonoGustoso, un proyecto que durante meses documentó la riqueza culinaria de Guapi a través de las voces de sus mujeres sabedoras. Entre los asistentes había 15 jóvenes curiosos, 10 adultos en plenitud de la vida, 20 adultos mayores con sus propias memorias y perspectivas del Pacífico, y 3 o 4 niños que descubrían por primera vez los sabores y sonidos de un territorio lejano pero cercano en su esencia.

Cuando el Pacífico suena a piano: el primer toque

El evento comenzó de la manera más apropiada posible: con música. Antes de las palabras, antes de las explicaciones, antes de cualquier concepto, estaba el sonido puro del Pacífico traducido a piano y voz.

Yao & Crissbeth abrieron la tarde con su propuesta "Pacífico a piano y voz": una intervención que podría parecer contradictoria (el piano no es instrumento tradicional del Pacífico) pero que resultó profundamente coherente. Los ritmos afropacíficos traducidos a teclas de piano, guasá y caja mantuvieron su alma intacta. La voz de Crissbeth se elevó con la fuerza de los cantos ancestrales, los arrullos que mecen la vida, los alabaos que despiden a los muertos, las coplas de los viejos que cuentan historias de amor y dan enseñanzas de las resistencias.

Este primer toque fue fundamental: preparó los corazones antes que las mentes. Los adultos mayores comenzaron a moverse en sus sillas, varios reconociendo melodías que conocían desde niños. Los jóvenes, inicialmente en sus celulares, fueron dejándolos de lado para aplaudir e integrarse en los coros. Los niños, inquietos, se movieron con los sonidos.

La música creó el ambiente perfecto: un territorio emocional compartido desde donde comenzar el viaje hacia Guapi.

La palabra del director: contexto y compromiso

Después de que la música preparara el terreno, llegó el momento de las palabras. La socialización por parte del director del proyecto Sebastián Alarcón "Boom Pollo" contextualizó todo lo que estaba por venir. Explicó los orígenes de SonoGustoso, sus objetivos, su metodología de trabajo con la Fundación Chiyangua, el tiempo en que hizo el viaje y el proceso de la producción de la mano de este estímulo para habitantes de la comuna 8.

Pero más allá de los aspectos técnicos, el director compartió la filosofía detrás del proyecto: el reconocimiento de que los saberes culinarios tradicionales son patrimonio cultural inmaterial invaluable, que las voces de las mujeres sabedoras merecen ser amplificadas, que la fundación Chiyangua y la cocina del Pacífico tiene mucho que enseñarnos sobre soberanía alimentaria, sostenibilidad, biodiversidad y resistencia cultural.

Habló de las azoteas como espacios de autonomía, de los fogones como altares de abundancia, de las recetas como documentos. Habló con pasión y emoción de un sonidista que le cuesta dirigirse a los demás, explicando el proceso de documentación sonora, la importancia de crear repositorios accesibles, el valor de proyectos que ponen en diálogo territorios aparentemente distantes como Guapi y Medellín.

Los asistentes escucharon con atención. Para muchos, era la primera vez que oían hablar de la cocina tradicional no como folklore pintoresco sino como conocimiento local, práctica política y acto de resistencia. Las caras reflejaban sorpresa, reconocimiento, algunos asentimientos de quienes ya intuían estas conexiones.

Un viaje sonoro colectivo: escuchando juntos

Luego vino el corazón del evento: la escucha colectiva del último episodio del podcast. Escuchar juntos es un acto político: es reconocer que hay historias que merecen atención colectiva, voces que deben amplificarse, saberes que necesitan circular más allá de sus territorios de origen, acciones que nos desconecten de los móviles y pantallas superando juntas y juntos una sociedad distraída.

En la sala, el silencio respetuoso se llenó con las voces de Teófila Betancurt, Marcelina Solís y otras matronas hablando del futuro de la cocina guapireña. Resonaron las reflexiones sobre la transmisión de saberes de las mujeres de la Fundación Chiyangua.

Los 20 adultos mayores presentes reconocían en esas voces ecos de sus propias madres y abuelas. Varios de ellos son migrantes que llegaron a Medellín décadas atrás, y en cada relato parecía encontraban fragmentos de su propia historia, sabores que creían olvidados, técnicas que pensaban perdidas. Algunas lágrimas discretas rodaron por mejillas curtidas.

Los 15 jóvenes se mostraron especialmente cautivados. Para muchos de ellos, criados en contextos urbanos alejados de las cocinas tradicionales, escuchar a una persona joven como el director hablar y luego escuchar su manera de valorar estas formas identitarias y culturales por medio de narrativas digitales, despertó interés y sorpresa.

Ruby: cuando el saber se hace vianda

Pero el momento que verdaderamente ancló toda la experiencia en lo tangible fue la presencia de Ruby, la matrona sabedora guardiana de la cocina, habitante de Medellín, oriunda de Timbiqui, municipio hermano del Guapi. Fue el momento de conectar con una sabedora en vivo, en carne y hueso, con sus propias manos e historias.

Ruby habló de las viandas y degustaciones que permitieron a los asistentes pasar literalmente del oído al paladar. Lo que había sido sonido y palabra se convirtió en aroma, textura, sabor. Lo abstracto se volvió completamente concreto, degustando un envuelto de maíz sobado con manteca de cerdo y leche de coco, acompañado de queso costeño y una porción de dulce pacífico. Para tomar: agua de panela con canela, clavos, anís estrella y hierbas de la azotea (huerta).

Mientras Ruby hablaba de su oficio, de cómo aprendió a cocinar de su abuela, de los secretos de ciertos platos, de la importancia de respetar los tiempos y los ingredientes. Y les asistentes pudieron ver en vivo lo que habían escuchado en los episodios: el conocimiento profundo y la generosidad de quien cocina para compartir.
Las degustaciones fueron momentos de revelación. Los adultos que quizá habían llegado con cierto escepticismo ("¿qué tan especial puede ser un plato tradicional?") descubrieron complejidades de sabor que no esperaban. Los niños probaron ingredientes nuevos, algunos con desconfianza inicial que se transformó en sorpresa placentera.

Ruby respondió preguntas, compartió anécdotas, explicó técnicas. Pero sobre todo, personificó todo lo que el proyecto SonoGustoso había estado documentando: el conocimiento vivo, la transmisión generosa de saberes, la dignidad del oficio culinario, la capacidad de crear comunidad alrededor de la comida. Y para cerrar el espacio nos cantó unos versos de una canción asociada con las cocinas y las comidas. Ese momento resumió el poder del proyecto: reconectar memorias dispersas, crear puentes entre experiencias que parecían aisladas.

El conversatorio de cierre demostró que el conocimiento no fluye en una sola dirección: de Guapi a Medellín, de las sabedoras a los aprendices, de las cocineras a los comensales. Fluye en múltiples direcciones cuando se crea un espacio genuino de intercambio. Ruby aprendió de las experiencias de los asistentes presentes, todos nos deleitamos con las músicas del agua del Pacífico, el director recibió retroalimentación valiosa sobre el proyecto, les asistentes se educaron mutuamente.

Del oído al paladar: un viaje completo

La estructura del evento no fue casualidad. Siguió la lógica natural de cómo los humanos aprendemos y nos conectamos con nuevas realidades culturales:

Primero, la música: el lenguaje universal que no requiere traducción, que llega directo a las emociones, que prepara el terreno.

Segundo, el contexto: las palabras que explican, que sitúan, que dan marcos de comprensión.

Tercero, las voces: los testimonios directos de quienes viven esos saberes, la documentación sonora que preserva memorias por medio de narrativas digitales, para el cado el docupodcast.

Cuarto, la encarnación: Ruby trayendo todo eso al presente inmediato, haciendo que lo documentado se vuelva experiencia viva.

Quinto, la degustación: el espacio donde todos aportan, donde el conocimiento se construye colectivamente en la celebración de compartir la comida.

Este recorrido llevó a los asistentes del oído al paladar, del concepto a la experiencia, de Guapi a La Ladera sin salir de la sala pero viajando completamente.

Más de 45 personas, una comunidad temporal

La diversidad de asistentes fue uno de los mayores logros del evento. 15 jóvenes que representan el futuro y la renovación. 20 adultos mayores que traen la experiencia. 10 adultos en plenitud de vida que pueden tender puentes entre generaciones. 3 o 4 niños que apenas comienzan a construir sus referentes culturales.

Esta mezcla generacional convirtió la Sala Mi Barrio en una comunidad temporal pero real, donde todos tenían algo que aportar y algo que aprender. Fue, en pequeña escala, lo que la cocina tradicional genera cuando funciona bien: comunidad.

Historias de conciencia, cocina y comida


El título del evento cobró pleno sentido. "SonoGustoso: Conciencia, cocina y comida guapireña". La conciencia se construyó a lo largo de toda la tarde: desde la música que despertó la sensibilidad, pasando por la contextualización que abrió la comprensión, los testimonios que generaron empatía, hasta Ruby que personificó la dignidad del oficio culinario.

La cocina se presentó en múltiples formas: como sonido en los podcasts e intervenciones sonoras, como imagen en los cantos, como proceso en vivo con Ruby, como concepto en el conversatorio.

La comida dejó de ser abstracción para convertirse en experiencia concreta: las viandas y degustaciones que Ruby preparó cerraron el círculo, demostrando que todo ese viaje teórico y emocional tiene una materialidad deliciosa, nutritiva, real.

Un cierre que abre caminos

El evento de socialización de SonoGustoso fue formalmente un cierre: la culminación de un proyecto de documentación que duró meses y produjo cinco episodios de podcast.

Pero todo cierre genuino es también apertura. Las más de 45 personas que salieron de La Ladera esa tarde llevaron consigo algo nuevo: conocimientos sobre cocina guapireña que las mujeres de la Fundación Chiyangua y Ruby habían compartido generosamente, reflexiones sobre patrimonio cultural, música que les quedó sonando en la cabeza, sabores reales en el paladar que confirmaban todo lo que habían escuchado, ganas de aprender más, curiosidad por conocer Guapi.

La energía que se genera cuando la cultura se comparte genuinamente es inagotable. Y esa tarde en La Ladera se demostró que los saberes tradicionales más que reliquias del pasado son herramientas para el presente y semillas para el futuro. Que la cocina del Pacífico tiene mucho que enseñarnos sobre sostenibilidad, comunidad, identidad y resistencia. Que vale la pena escuchar las voces de las sabedoras, ver el trabajo de sus manos, probar el resultado de su conocimiento, sentir la música de su territorio.

SonoGustoso es un proyecto de Sebatián Alarcón "Boom Pollo", Víctor Hugo Jiménez Durango y la Fundación Chiyangua que documenta los saberes y sabores de Guapi, Cauca. Todos los episodios del podcast, están disponibles para quien quiera emprender su propio viaje del oído al paladar, del fogón al piano, de Guapi hasta donde sea que estés leyendo estas palabras, a través de YouTube, búscanos.

https://www.fundacionchiyangua.org

https://www.youtube.com/@fundacionchiyangua5585 

La Ciudad Graffiti

El graffiti en la encrucijada ¿Cooptación?

Letras y frailejones. Obra de Ghetto. Parque de la conservación. Galería Guayabal. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025.

En Medellín estamos viviendo un momento que merece ser leído con cuidado.

El graffiti lettering, históricamente marginado o tratado como vandalismo, por fin está entrando al gran formato y a espacios públicos y privados a través de la institución. No es un detalle menor que escritores estén pintando culatas completas de edificios, con letras gigantes y estilos propios. Eso, sin duda, representa una conquista simbólica: el graffiti deja de ser tolerado en la esquina para ser visible en el skyline.

Pero, al mismo tiempo —y esa es la contradicción que no podemos evitar nombrar—, en espacios como el Parque de la Conservación el graffiti entra con una condición: estar ahí, sí, pero bajo un marco previamente definido. Se le permite aparecer, pero no ejercer su potencia plena. Se acepta el lettering, pero usado como barrera, como “cordón de seguridad visual” para que el resto del espacio siga siendo exactamente igual a lo que ya era: una gráfica amable, animalista, sin riesgo conceptual y estéticamente idéntica a la de hace cinco o seis años. Es decir: se avanza en presencia, pero no necesariamente en sentido.

Ocelote Albina. Obra de Chos. Parque de la conservación. Galería Guayabal. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025.

Lo que se llama “obra concertada” funciona, en parte, como legitimación y, en parte, como control. Se incluye al artista y al escritor, pero dentro de un diseño ya decidido. Hay participación, pero condicionada. Se amplía la nómina, pero no el campo de posibilidades estéticas. El graffiti no fue invitado a transformar el espacio: fue invitado a blindarlo.

Y basta contrastar con otro caso: el proyecto de Gaseosas Lux. Ahí no hubo “manual de zoología visual”. No hubo instrucciones temáticas ni curadurías de baja intensidad que camuflan dirección. Hubo libertad real. ¿Resultado? Una masterpiece que no busca encajar en una narrativa institucional, sino ampliar el lenguaje del artista y del escritor.

Universo Graffiti. Pieza maestra en la fachada de la planta de Gaseosas Luz. Galería Guayabal. Fotografía Víctor Jiménez. 2025.
Eso plantea una pregunta incómoda ¿Por qué un proyecto privado permitió más libertad creativa que uno público?

No es un asunto de presupuestos. Es un asunto de confianza. Cuando la institucionalidad le teme al arte y al graffiti, los encierra en un guion. Cuando se les permite ser lo que son, aparece el riesgo, la diferencia, la obra viva.

No se trata de negar los avances: que el graffiti esté en gran formato es histórico. Que haya escritores jóvenes pintando a escalas de alta y mediana medida es una victoria de años de disputa. Pero sería ingenuo confundir presencia con autonomía.

Más de 5 animales. Obra de Cereso Monkey. Parque de la conservación. Galería Guayabal. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025.
La verdadera discusión no es si ahora nos dejan pintar. La discusión es en qué condiciones, con qué límites, para decir qué y con qué lenguaje. El punto no es destruir lo que existe. El punto es evitar que lo existente se presente como la única forma posible de hacer arte urbano y graffiti en Medellín.

Porque cuando lo público solo acepta lo decorativo y lo privado permite lo experimental, algo está invertido. Y cuando el mural institucional se parece a sí mismo desde hace seis años, pero el nivel técnico de los artistas y escritores sí evoluciona, el estancamiento no está en el arte: está en la curaduría.

El desafío que viene no es entrar a los muros: ya estamos ahí. El desafío es que esos muros no sean solo superficies aprobadas, sino territorios de sentido.
Letras y coral. Obra de Barto Scribba. Parque de la conservación. Galería Guayabal. Fotografía Barto. 2025.

Si el arte urbano y el graffiti no pueden cuestionar, incomodar, desbordar o innovar, entonces solo cambia el tamaño del muro, no el lugar del artista y del escritor.

José Monroy