La Ciudad Graffiti
Latidos
Seminario de Grafiti y Arte Urbano Gráfico de Medellín: Memorias, lenguajes y prácticas.
| Asistentes al seminario en el auditorio Beethoven. Fundación Universitaria Bellas Artes. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025. |
| Participantes del seminario en la jordana de la mañana. Fundación Universitas Bellas Artes. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025. |
Una mañana para pensar la ciudad desde sus muros, prácticas y políticas
| María Clara Arrubla presentando los avances de Agencia APP. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025. |
| Juan Fernando Vélez "Pachamama" participa en el panel de curadores con James Durango y Fredy Álzate. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025. |
| Rarónica, Fast y Pac Dunga, tres generaciones del graffii y el arte urbano compartiendo visiones y perspectivas. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025. |
Una tarde de diálogos y saberes sociográficos compartidos
| Taller de derechos de autor y propiedad intelectual con el artista y abogado David Gómez (UdeA). Fundación Universitaria Bellas Artes. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025 |
| Taller de internacionalización del arte urbano con Nino Gaviria de la Universidad San Buenaventura. Fundación Universitaria Bellas Artes. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025. |
| Taller de portafolio efectivo para creadores con Catalina Rojas (UdeA). Fundación Universitaria Bellas Artes. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025. |
Todos los actores, todos los sectores, todos los latidos
Latidos
Pulsaciones: Mela
El nombre de Mela empezó a aparecer en los pupitres y paredes de la institución educativa donde estudio el bachillerato. Desde el 2007, escribe en los muros de Medellín, dibujando con aerosol un universo propio de formas, trazos y colores. Escritora de graffiti, artista urbana y diseñadora gráfica, ha construido una trayectoria sólida dentro de la escena local, transitando por distintos estilos hasta encontrar en el estilo salvaje —la escritura entrelazada, compleja y codificada— su sello distintivo.
Cocina y comida
SonoGustoso. Episodio 1. Guapi sabe a tradición. ¡Podcast!
- Fogones que son espacios de resistencia: cada receta tradicional es un acto político, una forma de decir "aquí estamos, esto somos".
- Saberes ancestrales transmitidos entre mujeres: de abuela a nieta, de fogón a fogón, con las manos en la masa y el corazón en el territorio.
- La conexión profunda entre palabra, música y alimento: porque en Guapi no se cocina en silencio; se cocina con décimas, arrullos y la cadencia del Pacífico.
- Patrimonio vivo que respira: no hablamos de folclor embalsamado, sino de tradiciones que se adaptan, evolucionan y se reinventan sin perder su esencia.
- Les apasiona la gastronomía como fenómeno cultural (y no solo como tendencia instagrameable).
- Quieren entender cómo la comida construye identidad y comunidad.
- Buscan voces auténticas, sin filtros del mainstream gastronómico.
- Estudian antropología, cocina, estudios culturales, historia... o simplemente son curiosos insaciables.
- Creen que la cocina puede ser un acto de resistencia y memoria.
Sociedades de control
Panópticos
El capitalismo de vigilancia utiliza la tecnología para el control y la estandarización cultural; las narrativas digitales pueden ser manipuladas para beneficiar estructuras de poder. La tecnología refuerza dinámicas de monitoreo y explotación de datos con impacto en la cultura. La ciudad contemporánea es un espacio de vigilancia permanente, donde dispositivos tecnológicos y
arquitectónicos ejercen control sobre los cuerpos y las dinámicas sociales. El
concepto de panóptico, originalmente desarrollado por Jeremy Bentham y
posteriormente teorizado por Michel Foucault como metáfora del poder
disciplinario moderno, encuentra en el contexto urbano actual una
materialización concreta y compleja. Se trata de explorar cómo esta arquitectura
de la vigilancia se inscribe en el tejido urbano de Medellín como mecanismo de control y elemento constitutivo de nuevas formas de
habitar y significar el territorio.
En Medellín, las comunas han sido históricamente territorios marcados por dinámicas de violencia, transformación urbana y resistencia social, configurándose como espacios de particular interés para los sistemas de observación estatal y no estatal. La implementación de dispositivos de vigilancia en estos territorios no puede desligarse de una historia de estigmatización y control social que ha caracterizado la relación entre el centro y la periferia urbana. Esta dimensión histórica impulsa a indagar cómo los habitantes de las comunas significan y se relacionan con estos dispositivos, construyendo narrativas propias sobre seguridad, control y territorialidad que trascienden las lógicas oficiales de la vigilancia.
Desde el ámbito artístico, la potencia de la fotografía como dispositivo que problematiza la propia noción de observación y registro es fundamental. Fotografiar los dispositivos de vigilancia implica activar una reflexión meta-visual sobre los regímenes de mirada que atraviesan el espacio urbano. La cámara fotográfica se convierte así en un "panóptico portátil" que devuelve la mirada, invirtiendo las relaciones de poder entre observador y observado. Elizabeth Jelin plantea que a través de la fotografía se hace y devuelven las memorias. Esta dimensión estética busca generar imágenes que no solo documenten, sino que también interpelen al espectador sobre su propia posición en estos circuitos de vigilancia urbana.
La investigación-creación permite articular rigor metodológico con experimentación artística, combinando técnicas etnográficas de recolección de testimonios con estrategias fotográficas de documentación recorriendo las calles. Esta aproximación metodológica híbrida responde a la necesidad de abordar un fenómeno complejo que requiere tanto análisis social como reflexión estética. La fotografía se constituye como herramienta de investigación que produce conocimiento situado sobre las dinámicas de vigilancia, mientras que el trabajo etnográfico permite acceder a las narrativas y significaciones que los habitantes construyen en torno a estos dispositivos.
El interés es experimentar y exteriorizar cómo estos "panópticos urbanos" no solo ejercen vigilancia, sino que también participan en la construcción de narrativas comunicativas que entran en disputas, generándose relatos sobre seguridad, control y territorialidad que se inscriben en el imaginario ciudadano. La fotografía, entendida como dispositivo de captura y vehículo de memorias, se convierte en herramienta de reflexión sobre estos procesos de observación y registro social.
Todo esto, para contribuir desde la mirada al debate en torno a la ciudad, la vigilancia, el control y las memorias desde una perspectiva sensible, dando a las voces y experiencias de las comunidades y artistas un lugar central, generando preguntas, cuestionamientos y conocimiento desde dinámicas poéticas, plásticas y gráficas propias del mundo social y la cultura urbana.