Corporación para Investigaciones Biologicas CIB


La CIB –Corporación de Investigaciones Biológicas de Medellín- celebra sus 40 años con el Simposio “Fundamentos, prácticas y perspectivas de las ciencias básicas biomédicas”, los días 8, 9 y 10 de  noviembre en el Parque Explora.



Evento de entrada gratuita, con previa inscripción 
Teléfonos: 441 08 55 Ext. 203 y 219.

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FOUCAULT, EL CUERPO UTÓPICO, LAS HETEROTOPÍAS

LAS HETEROTÓPIAS
  
Espejos. Diseño gráfico con efecto de duplicacion y de reflejo. Corel Draw 13. Tatiana Vasquez.

Todo grupo humano, cualquiera que este sea, delimita en el espacio que ocupa, en el que vive realmente, en el que trabaja, lugares utópicos, y en el tiempo en que se afana, momentos ucrónicos.Las contra espacios son lugares que se oponen a todos los demás y que de alguna manera están destinados a borrarlos, neutralizarlos o purificarlos. Son utopías situadas, lugares reales fuera de todo lugar. Los espacios absolutamente otros o heterotopías son los que estudia la ciencia de la heterotopología.

Primer principio: toda sociedad constituye sus heterotopías, las cuales varían de acuerdo a las sociedades. Por ejemplo, las sociedades primitivas tienen lugares prohibidos y sagrados, lugares para individuos en crisis biológica, estas heterotopías de crisis son: la menstruación, la masturbación, el viaje nupcial o luna de miel.

Las heterotopías de desviación son lugares en los márgenes, no lugares donde están individuos que su comportamiento es desviado frente a la norma exigida o la ley, por ejemplo, las clínicas psiquiátricas, las cárceles y los asilos.


Segundo principio: toda sociedad puede reabsorber y hacer desaparecer una heterotopía que había constituido anteriormente, o bien organizar alguna otra que aún no existía. Por ejemplo las casas de citas. El cementerio hasta el siglo XVIII era el corazón de los pueblos, después cada muerto, al volvernos más ateos se personalizo, lo pusimos fuera del poblado, fuera de la ciudad.

Tercer principio: La heterotopía tiene como regla general yuxtaponer en un lugar real varios espacios que normalmente serian, o deberían ser incompatibles. Por ejemplo: la heterotopía del teatro, el cine y el jardín. El jardín es un tapate en el que el mundo es convocado para cumplir su percepción simbólica. El tapete es un jardín que se mueve a través del espacio.


Foto Camila Florez - Víctor Jiménez

Cuarto principio: Las heterotopías con frecuencia están ligadas a cortes singulares del tiempo, se emparentan, si ustedes quieren con las heterocronías. Las heterotopías del tiempo son el cementerio, los museos y las bibliotecas, pues en ellos está la idea de constituir un espacio de todos los tiempos, como si ese espacio pudiera estar él mismo definitivamente fuera del tiempo. Hay otras heterotopías ligadas al tiempo, según la modalidad de la fiesta, crónicas, el teatro, las ferias (circos), el campamento de vacaciones y la casa de citas.

Las heterotopías del pasaje son las de la transformación y la regeneración. Por ejemplo: el colegio, el cuartel y las prisiones.


Foto Víctor Jiménez
 Quinto principio: Las heterotopías tienen siempre un sistema de apertura y de cierre que las aísla del espacio que las rodea. Hay heterotopías que son simple y pura apertura. Es un lugar abierto, pero con la propiedad de mantenerlo a uno afuera, por ejemplo el zaguán, es una heterotopía exterior. Hay heterotopías que parecen estar abiertas, pero sólo entran los que están iniciados.

Foto Camila Florez
El cuerpo  utópico  y las heterotopías son dos conferencias radiofónicas pronunciadas por Michael Foucault. El 7 y 21 de diciembre de 1966.

Traducción de Luís Alfonso Palau.  París, Lignes 2009, Medellín julio de  2009.

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CÁTEDRA DE CINE “LUIS ALBERTO ÁLVAREZ” LUCHINO VISCONTI

LAS POSICIONES SUBJETIVAS Y LA POLÍTICA

El extranjero – 1967

Director: Luchino Visconti.  Guión: Luchino Visconti, Suso Cecchi D'Amico, Georges Conchon, Emmanuel Robles (Novela: Albert Camus). Música: Piero Piccioni & Bruno Nicolai.  Fotografía: Giuseppe Rotunno. Reparto: Marcello Mastroianni, Anna Karina, Georges Wilson, Bernard Blier, Pierre Bertin, Jacques Herlin, George Geret, Bruno Cremer.

Visconti deseaba desde tiempo atrás hacer una película acerca del libro de Albert Camus, que se sitúa en 1938. El productor, Dino de Laurentis, le proporciona esta oportunidad en 1967. 


Inicialmente Visconti quería recrear la guerra de Argelia para la película, pero la viuda de Camus rechazó esta adaptación. Además quería volver a rodar con Alain Delon para el personaje de Meursault, pero este estaba comprometido en otro proyecto.


Visconti diría en una entrevista que para él no era problema narrar una historia demasiado conocida; que tanto en los libros como las películas se puede apreciar todo lo que la cultura nos ha aportado. Que si incluso no se indicaran las fuentes, ellas existirían de todas maneras. Es decir que siempre en una obra hay creación, que incluso en la simple lectura hay creación. Que una película puede permanecer fiel a un libro sin que carezca de poder creador. Sin embargo, en el Extranjero, más que en cualquier otra película, Visconti intentó mantenerse fiel al texto que la inspira; ya que sentía una admiración y un gran amor por la obra Camus. 


Solamente sobresalen los cortes necesarios cuando se intenta pasar de la escritura a la imagen y de un estilo indirecto a un estilo directo. Permanece la frase lapidaria en la que Visconti expresa todo el sentimiento que le inspiró la lectura del libro: “Yo no podía más que quedar violentamente conmovido por la historia de un hombre víctima de un juicio imbécil hecho por el mundo”. Pero también expresará que su elección no se debió a un argumento sentimental, sino al fuerte modernismo que encarna El extranjero; ya que la juventud comparte la misma actitud de rebeldía, su placer de existir, y el desprecio profundo por las condiciones que les son impuestas por el sistema.
La caída de los dioses – 1969 

Director: Luchino Visconti.  Guión: Luchino Visconti, Nicola Badalucco, Enrico Medioli. Música: Maurice Jarre. Fotografía: Pasqualino De Santis, Armando Nannuzzi. Reparto: Dirk Bogarde, Ingrid Thulin, Helmut Berger, Helmut Griem, Charlotte Rampling, Umberto Orsini, Florida Bolkan, Rene Koldehoff, Nora Ricci.

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El edificio del parlamento alemán, el Reichstag, ardía la noche del 27 al 28 de Febrero de 1933. Cuatro semanas habían transcurrido después del nombramiento de Hitler como Canciller del Reich. 


Este acontecimiento fue aprovechado por los nazis para crear nuevas leyes que derogaban los derechos civiles elementales y decretaban la pena de muerte para los delitos de alta traición. En este contexto se mueve la trama de La caída de los dioses. 


El barón Joachim Essenbeck, industrial del acero, se encontraba celebrando su aniversario durante la noche del incendio. Abiertamente opositor al nazismo, nombra como vicepresidente de la compañía a su sobrino Konstantin, dignatario de la SA.


Posteriormente Joachim es asesinado y su yerno Herbert Thalmann es acusado del asesinato, viéndose obligado a huir. Debido a estos acontecimientos, Martín, hijo de Joachim es nombrado director de la empresa. Su madre, Sophie, es bastante posesiva y se aprovecha de la debilidad de Martín para hacer contratar a su amante en la empresa. El engaño termina siendo descubierto por Martín, quien luego de poseer a Sophie organiza una parodia del matrimonio y obliga a los esposos a suicidarse. 


Mientras el nazismo surge la familia Essenbeck decae. En ella se hace visible las consecuencias del régimen. Visconti quiso narrar la historia de una familia en la que ocurren crímenes que pasan impunes; evidenciando que eso sólo es posible durante un régimen como el nazismo, en el que todos los valores se alteran y lo más terrible del ser humano puede surgir.

Biopolíticas de la Animalidad

El animal colombiano

Me dediqué entonces a preguntarme por las peculiaridades de algunos animales colombianos, dada aquella maña de buscar símbolos patrióticos capaces de convocar ese sentimiento de unidad y armonía nacional que tanto añoramos (las pulseritas no dieron para tanto). Por supuesto deseché el cóndor, ya adecuadamente apropiado por los chilenos como el mejor cuentachistes de la cordillera, y con la mejor novia del mundo, a la cual siempre trato de emular como un modelo de mujer latina: Yayita. Algo parecido me ocurrió con el Hombre Caimán, seguramente un mito indígena sobreviviente en las narraciones populares, convertido en un estribillo tan conocido en el planeta como las esmeraldas, el café y la cocaína colombiana. Claro, también leí una buena parte de la mitología ancestral, donde el jaguar campea junto con la anaconda por las tierras de los trópicos bajos y águilas de diversas especies hablan del dominio chamánico del mundo, pero nada me convenció: son demasiado religiosos, demasiado solemnes y un poquito asustadores. Me imagino por eso que la marca de cerveza más conocida en Colombia usa un águila norteamericana, la misma del dólar y del banco más colombiano del país…

Revisando revisando volví cien veces a las mariposas amarillas, que se reúnen en los playones de los ríos a lamer minerales concentrados por el sol, y pensé en las ballenas de Bahía Málaga, tan famosas en la prensa de estos días. Pasé por el oso de anteojos perdido en las nieblas del páramo, por la iguana petrolera, los tigrillos y los flamencos de los narcos, y obviamente llegué al hipopótamo de Pablo Escobar, entronizado por los ambientalistas como mártir de la globalización. Casi, casi, el símbolo perfecto, pero su sangre africana lleva apenas un par de décadas en el país, lo que no le confiere cédula: a lo sumo permiso de residencia.

Increíble que en este país de la biodiversidad no encontremos un verdadero representante de la identidad colombiana, me dije. Y al mencionar la palabra identidad, recordé los infinitos tratados de la escuela de Frankfurt y de Daniel Samper (padre e hijo), regados entre libros y revistas de farándula, así que acudí a ellos presurosa a encontrar la clave que a Reichel Dolmatoff se le escapó. Y creo que dí en el clavo:

Propongo solemnemente que aclamemos a la chucha como nuestro animal nacional. Tal vez pensarán que es ofensivo, pero no hay tal. Me parece que el que te digan chucha es más un cariñoso reclamo por no utilizar todo el potencial de tus habilidades naturales… En cambio, la chucha, zarigüeya le dijeron en otras latitudes, es, definitivamente, un dechado de virtudes nacionales, pero principalmente, símbolo de la adaptabilidad: merodea ágil por todas partes, sin pudor alguno ni vergüenza, dedicada permanentemente al rebusque, a menudo cargada de crías mocosas en su bolsita ventral, presta para fingir y capaz de riesgo abrir una bocaza inmensa y amenazante ante la menor situación de, para en seguida desplomarse haciéndose la muerta. Voraz, inquieta, polifacética, diría uno que olfativamente procaz, si algo así existe en el mundo animal, siempre ajena a algo más que su propia ley. Hirsuta, avispada, de pies ligeros y cola calva, con sus cejas coloridas, nunca realmente amigable, pero aparentemente simpática… por si acaso. Todo lo necesario para la Colombia globalizada del siglo XXI.
En México son conocidos como tlacuaches, en el Perú como mucas, en Colombia como faras, en Costa Rica como zorros y en Venezuela se les denomina rabipelados
 Lo que si no entiendo bien es que querrán decir con eso de «hijo de tigre, sale pintao, hijo de chucha, rabipelao…»

Por Brigitte LG Baptiste