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Cultura Punk en Medellín

La bibliopunk de Medellín

Durante mucho tiempo se dijo que el punk solo dejaba canciones, conciertos y ruido. Sin embargo, basta recorrer los estantes de las bibliotecas personales, los catálogos de editoriales independientes y las mesas de los festivales para descubrir otra historia: el punk de Medellín también ha escrito sus propios libros.

En  los último 26 años del siglo XXI ha surgido una producción editorial que documenta, interpreta y narra la historia de una de las escenas culturales más importantes de la ciudad. Narrativas biográficas, memorias, investigaciones, poesía, ensayos, manifiestos, novelas, fotolibros y fanzines conforman hoy un archivo colectivo construido, en buena medida, por quienes hacen parte de esta historia.

Quizás ese sea uno de los mayores logros de estos cuarenta años: que la memoria del punk ya no dependa únicamente del relato oral. Ahora también habita en libros escritos por músicos, poetas, investigadores, fotógrafos y artistas que decidieron convertir sus experiencias en documentos para las generaciones futuras.

Entre estas publicaciones sobresalen los libros de David Viola, vocalista de I.R.A., quien ha llevado la historia del punk medellinense a la escritura con títulos como La Antileyenda, Punk Medallo, Aguante I.R.A. 30 años PUNK D.I.Y. Hazlo Tú Mismo, convirtiéndose en uno de los principales cronistas del movimiento.

También resulta fundamental el trabajo de Carlos "Caliche" David Bravo, baterista de Desadaptadoz, cuyo libro Mala Hierba: el surgimiento del punk en el barrio Castilla, Medellín reconstruye desde la memoria de sus protagonistas los orígenes del movimiento en uno de sus territorios más emblemáticos. Además su trabajo A paso punk, el cual documenta la estrategia pedagógica y territorial del flaneur y el caminar por los barrios de la comuna 5 Castilla.

En esta misma tradición se inscriben investigaciones como Kaos en el sótano, Pogo y El cancionero Rebelde lideradas por Ricardo Gómez "Don Vito", las cuales buscan comprender el punk desde la historia social, la economía popular y la cultura Hazlo Tú Mismx, así como por medio de proyectos de investigación creación que traducen estos conocimientos a mapeos, plataformas digitales, pódcast, documentales, publicaciones y archivos abiertos.

La poesía y el ensayo ocupan igualmente un lugar esencial. La obra de Giovanni Oquendo demuestra que el punk también encontró en la literatura otra forma de gritar, cuestionar y habitar la ciudad, convirtiéndose en una de las voces más singulares de la cultura subterránea de Medellín. A este universo se suman publicaciones como Medellín City Punk, de Jacobo Cardona, que explora la ciudad desde una poética atravesada por las estéticas punkeras.

Un capítulo especial lo merecen todos los fanzines, pero vamos a nombrar a Eberhar Cano, quien ha demostrado con El Sótano fanzine, que este medio sigue siendo un formato vigente para investigar, documentar y narrar la historia del punk en Medellín. Recientemente ha publicado un libro dedicado al bar New Order, consolidando una línea editorial que combina investigación, diseño, archivo y autopublicación. 

Esta entrada con estos dieciocho materiales quiere ser una invitación. Más que una lista cerrada, propone comenzar a construir un inventario colectivo de los libros y publicaciones que han documentado el punk y las culturas subterráneas de Medellín. Seguramente faltan títulos, autores, editoriales, todas las tesis universitarias, y publicaciones independientes que merecen hacer parte de este mapa. 

El punk de Medellín transformó la manera de hacer música y creó una forma propia de investigar, narrar, editar, ser y conservar su legado. Este mapeo continuará creciendo y puede que algunos de los datos usados sean errados. Si conoces alguna publicación que deba hacer parte de esta biblioteca del punk medellinense, la invitación es a compartirla. Al fin y al cabo, las memorias se construyen entre muchas manos, muchas voces y muchas páginas.

2007 · I.R.A. La Antileyenda

Primer libro autobiográfico publicado por una banda de rock en Colombia. A través de relatos en primera persona, David Viola reconstruye los primeros veinte años de I.R.A., desmontando mitos y compartiendo las dificultades, aprendizajes y convicciones que han sostenido una de las bandas más representativas del punk latinoamericano.

2008 · Punk Medallo

Considerado el primer libro dedicado exclusivamente al punk en Colombia, reúne testimonios, anécdotas y reflexiones sobre el surgimiento y consolidación de la escena punk en Medellín. Es un relato sobre la resistencia cultural, la autogestión y la construcción de una identidad colectiva.


2011 · Medallo Punkero. Miradas sobre el movimiento punk en Medellín

Uno de los primeros libros hecho por colectivos de personas de Francia acompañados por personas de Medellín, interesados en documentar la escena punk de la ciudad desde las voces de sus propios protagonistas. El proyecto fue desarrollado por la Asociación CAP Nómade y el Kolektivo Voz Libre con el apoyo de Rocío Rojas, articulando entrevistas, testimonios, fotografías y reflexiones que permiten comprender el punk como un movimiento cultural, social y político construido desde los barrios de Medellín. La publicación tiene un CD.

2014 · Aguante I.R.A. 30 años de punk

Publicado con motivo de las tres décadas de I.R.A., este libro amplía la historia de la banda con nuevas crónicas, fotografías y reflexiones sobre la persistencia, la independencia y el significado de mantener un proyecto musical durante treinta años. Es también un testimonio sobre la consolidación del Hazlo Tú Mismx como una forma de vida.


2015 · El 9. Albeiro Lopera

Este libro reconstruye la vida y la obra de Albeiro Lopera, "El 9", uno de los fotógrafos más importantes y singulares de Medellín. Punkero de vieja guardia, actor, reportero gráfico y testigo de la violencia que marcó a la ciudad y al país, El 9 encontró en la fotografía una forma de transformar la rabia, la marginalidad y la experiencia de la guerra en memoria visual. La publicación combina un perfil biográfico escrito por Alfonso Buitrago con una cuidada selección de imágenes realizadas por el propio fotógrafo.


2016 · Manifiesto Punk Tercermundista y otras blasfemias

Publicado once años después de la muerte de Giovanni Oquendo, esta obra reúne por primera vez sus poemas, ensayos, manifiestos, ilustraciones y escritos dispersos, rescatados gracias al trabajo de su hermano Regner Oquendo, de Carlos "Caliche" Bravo y del equipo editorial de La Valija de Fuego. El libro recupera la voz de quien fuera bajista de Pichurrias y Desadaptadoz, además de uno de los pensadores más singulares de la escena punk de Medellín.


Este libro, que cuenta con segunda edición, constituye un documento esencial para comprender el punk como una práctica cultural, política y estética nacida desde los márgenes urbanos. Sus textos reflexionan sobre Castilla, Medellín, la violencia, la poesía y la autogestión, convirtiéndose en una de las publicaciones más importantes para entender el pensamiento y la filosofía punk colombiano contemporáneo.


2016 · Mala hierba: El surgimiento del punk en el barrio Castilla (1985-1995)

Primera edición de una investigación construida desde la experiencia de uno de sus protagonistas. El libro reconstruye el nacimiento del punk en Castilla a partir de entrevistas, archivos, fotografías y memorias de quienes hicieron posible la escena durante la década de 1980 y comienzos de los noventa.

2017 · Restos de Tragedia. Hardcore consciente en una ciudad violenta (Medellín / Colombia)

Publicado con motivo de los treinta años de la banda Restos de Tragedia - RDT, este proyecto reúne un libro de memoria y un disco tributo interpretado por diversas bandas de la escena punk de Medellín. La publicación recupera fotografías, documentos y relatos que reconstruyen la trayectoria de una de las agrupaciones más representativas del punk local, al tiempo que reivindica su legado musical y cultural. El álbum doble Restos de Tragedia: 30 años. No violencia, resolvamos nuestras diferencias tiene este libro y adentro hay un mapa de la movida del rock y el punk en la Zona Nororiental muy valiosa e ilustrativa.

2018 · Medellín City Punk

Publicado dentro de la colección Becas a la Creación de la Secretaría de Cultura Ciudadana y editado por Tragaluz, este libro de poesía de Jacobo Cardona convierte al punk en una forma de mirar y escribir la ciudad. Sus poemas retratan la periferia, la violencia, la amistad y la música como experiencias que han marcado varias generaciones de jóvenes en Medellín, haciendo del punk una sensibilidad estética y una manera de habitar el territorio.

2018 · Tribulaciones de un PUNK

Novela que traslada el universo del punkero Pólvora y la cancha "el Polvorin" entre Castilla y el Doce de Octubre al terreno de la ficción, explorando las tensiones entre la cultura barrial, el arte y la vida cotidiana en Medellín. A través de un narrador, familiar de un punkero, se cuentan las experiencias de la amistad, el amor y la tradición. La obra recorre escenarios donde el parlache convive con un lenguaje literario cuidado, cuestionando las formas de habitar la ciudad y el sentido mismo de la existencia.

2019 · Mala hierba: El surgimiento del punk en el barrio Castilla, Medellín (edición ampliada)

Esta nueva edición amplía el trabajo original, el periodo documentado y las referencias al territorio, lo que fortalece el aparato documental e incorpora una cuidada edición editorial con el equipo de La valija de fuego. Considerada una obra fundamental para comprender la historia social del punk en Medellín, constituye uno de los ejercicios de memoria más completos realizados desde la propia escena.

2020 · Manrique Subterráneo: 40 años de rock en la Nororiental

Aunque aun no está impreso, sino en versión digital, este trabajo Rafael González Toro, es el resultado de un ejercicio de memoria y comunicación, reconstruyendo cuatro décadas de rock, metal y punk en la zona nororiental de Medellín. A partir de entrevistas, archivos, fotografías y cartografías, la investigación recupera la historia de bandas, fanzines, conciertos, personajes y lugares que hicieron de Manrique uno de los territorios fundamentales de la cultura subterránea de la ciudad. Su aporte incluye, además, una cartografía del territorio que convierte al libro en un valioso documento para comprender la relación entre música, identidades y territorios.

2021 · POGO. Vidas, identidades y ruido punk en Medellín y el Valle de Aburrá

Publicación realizada por Víctor Hugo Jiménez Durango y Ricardo Gómez Echeverri "Don vito", resultado de un proceso de investigación sobre las marcas de la ciudad, apoyada por los estímulos de Arte y Cultura de la Alcaldía de Medellín. A partir de una mirada histórica, etnográfica y visual, el libro produce mapeos, construye relatos desde entrevistas para darle fuerza a la oralidad como testimonio en las cuatro décadas que lleva incidiendo esta escena en la ciudad.


2022 · PUNK D.I.Y. Hazlo Tú Mismo

La publicación más reciente de Viola profundiza en la filosofía Do It Yourself (DIY) como eje de la trayectoria de I.R.A. y de la cultura punk. A partir de casi cuatro décadas de experiencias, el libro reivindica la autogestión como una manera de hacer música, y una ética de creación, independencia y transformación cultural.

2023 · A paso PUNK. Recuperando la memoria subterránea del barrio Castilla. Recorridos guiados

Publicación que nace como una extensión del proyecto Caminatas Punk. A través de recorridos, mapas, fotografías y relatos, propone caminar la Castilla punk, donde las calles, esquinas, terrazas y antiguos lugares de concierto se convierten en escenarios para reconstruir la memorias de las juventudes y el rock desde el territorio y la experiencia colectiva. Este proceso también cuenta con un podcast realizado en el 2025, que puedes consultar dando clic aquí


2024 · Cancionero Rebelde. Cuaderno de bitácora de un mal cantante

A medio camino entre la autobiografía, la crónica de viaje, el cancionero y la memoria cultural, Cancionero Rebelde reúne más de tres décadas de experiencias de Ricardo Gómez —conocido como Don Vito— en la escena musical subterránea de Medellín. El libro recorre su paso por agrupaciones como Humano X, Bellavista Social Club, Don Vito y Los Corleone y Niquitown, integrando crónicas, poemas, letras de canciones y reflexiones construidas desde la experiencia de un músico que entiende la memoria como un ejercicio colectivo. En el libro reconstruye las dinámicas de la música independiente en Medellín: los conciertos, las giras, los afectos, las redes de autogestión y los aprendizajes compartidos. 

2025 · Medellín City Punk (segunda edición, Colección Palabras Rodantes No. 166)

Esta segunda edición del trabajo de Jacobo Cardona pone nuevamente en circulación uno de los poemarios más representativos de la literatura punk de la ciudad, acercándolo a miles de lectores a través de una edición de bolsillo de distribución gratuita. La nueva edición incorpora una coda editorial y fotografías del archivo personal de Carlos "Caliche" David Bravo, ampliando el diálogo entre poesía, memoria y archivo. La inclusión en la colección Palabras Rodantes representa, además, un importante reconocimiento a la literatura surgida de las culturas subterráneas y a su lugar dentro del patrimonio cultural contemporáneo de Medellín.


2025 · Viejo Desorden. Cuando el punk irrumpió en el bar New Order

Este libro recupera la memoria del bar New Order, uno de los espacios más emblemáticos de la cultura subterránea de Medellín en los años 90 del siglo XX. A partir de archivos fotográficos, testimonios y documentos de la época, reconstruye la historia de un lugar donde confluyeron el punk, el post-punk, el hardcore, el metal y otras escenas musicales en el centro occidente de Medellín. La publicación reafirma el trabajo de Eberhar Cano Naranjo y el Sótano Fanzine como uno de los proyectos editoriales más importantes dedicados a la investigación, auto publicación y preservación de la memorias subterráneas del punk en la ciudad.

2025 · Melancolía punk. El 9, el fotógrafo rebelde de Medellín

El 9, un exfotógrafo de guerra, enfrenta sus últimos días en septiembre de 2014. En el apartamento de su madre observa con picardía una cámara digital, mientras evoca su pasado rebelde. Su cuerpo deteriorado por la cirrosis, la pérdida de visión y memoria, y su mente agotada, encarnan los estragos del conflicto armado. La trenza rasta y su joroba distintiva son testigos de su vida punk y su batalla constante. Albeiro Lopera, el 9, se enfrenta a una enfermedad terminal, a sus recuerdos y a las consecuencias de su pasión por la fotografía, en una lucha que abarca cuerpo, mente y corazón.

Moravia Audiovisual

 Poesía, fotografía y escritura creativa (Fanzine)

Los procesos de valorar los documentales y crear los textos creativos a partir de la escritura de libre asociación, la escritura automática, la escritura creativa temática y el cadáver exquisito lo llevamos a cabo en el Laboratorio de Apropiación Documental Moravia Audiovisual, en el mes de febrero, allí nos vimos las películas Balada del mar no visto (1984) y Moravia y el mar (2009) de Diego García, Trincheras ciudadanas (1998) del IPC y Morreros Somos (2018) de David Estrada, Paula Villa y Marcela Furlan Acosta,  con las cuales nos inspiramos.

Con estas narrativas e historias creadas por mujeres  y hombres pertenecientes al grupo Entre Literatura y otras artes y a los Artistas formadores del Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, donde la metodología de asir la memoria por el testimonio y lo escrito en colectivo, permite componer un folleto o publicación artística no periódica tipo fanzine, el cual se devuelve de manera digital como un objeto y médium de memoria a las personas participantes, es difundido en la comuna 4 Aranjuez, por medio de publicaciones digitales y en proyecciones de cine con énfasis en la formación de públicos, la gestión y los usos sociales de los archivos fílmicos.





La elaboración de la publicación artística no periódica se realizó entre marzo y junio por Víctor Hugo Jiménez Durango, quien hizo las veces de editor, corrector y diseñador gráfico. Las fotografías son de Jorge Fidel Castro Ruiz, capturadas entre los años 2006 y 2009. 

In Memoriam de René Girard

LE MONDE | 05.11.2015 à 04h35 • Mis à jour le 05.11.2015 à 14h39 | Par Jean Birnbaum


El antropólogo René Girard murió el miércoles 4 de noviembre en Stanford, en los EE. UU.  Tenía 91 años.  Fundador de la “teoría mimética”, ese francotirador de la escena intelectual había construido una obra original que conjuga reflexión científica y predicación cristiana.  Sus libros, comentados en los cuatro rincones del mundo, forman las etapas de una vasta averiguación sobre el deseo humano y sobre la violencia sacrificial donde toda sociedad, según Girard, encuentra su origen inconfesable.

El renombrado profesor francés de Stanford, uno de los cuarenta inmortales de la prestigiosa Academia francesa, ha fallecido este miércoles en su domicilio de Stanford luego de una larga enfermedad” indicó la universidad californiana donde enseñó durante mucho tiempo.

Nacido el 25 de diciembre de 1923, en Aviñon, René Noël Théophile creció en una familia de la pequeña burguesía intelectual.  Su padre, un radical socialista y anticlerical, fue curador de la biblioteca y del museo de Aviñón, luego del Palacio de los papas.  Su madre, una católica de tendencia Maurras, apasionada de la música y de la literatura.  Por la tarde, ella les lee a Mauriac o novelas italianas a sus cinco hijos.  La familia no nada en plata, está preocupada por la crisis, por el aumento de los peligros.  Más bien feliz, la infancia de René Girard sin embargo no ha dejado de estar marcada por la angustia.

Cuando se le preguntaba cuál era su primer recuerdo político, respondía sin dudar: las manifestaciones de la liga en 1934.  “Crecí en una familia de burgueses fritos, que se empobreció por los famosos préstamos rusos al día siguiente de la primera guerra mundial –nos había contado él en una entrevista que tuvimos en 2007-  Hacíamos parte de las gentes que comprendían que todo estaba a punto de irse al carajo.  Teníamos una conciencia profunda del peligro nazi y de la guerra que se venía.  Siendo niño siempre fui un poco apoltronado, camorrista pero no combatiente.  En el patio del recreo me hacía con los pequeños; le tenía miedo a los brutales grandes.  Y envidiaba a los alumnos del colegio jesuita que podían ir a esquiar en el monte Ventoux… 

Larga aventura norteamericana

Luego de los agitados estudios (incluso lo echaron del liceo por mala conducta), el joven Girard termina por sacar su bachillerato.  En 1940, se va a Lyon con la idea de preparar la Normal-Sup.  Pero las condiciones materiales son demasiado estrechas, y decidió regresar a Aviñón.  Su padre le sugiere entonces entrar a la Escuela de archivística paleográfica.  Es admitido y conoce París en momentos difíciles, entre soledad y tedio.  Poco entusiasta con la perspectiva de hundirse mucho tiempo en los archivos medievales, acepta una oferta para volverse asistente de francés en los EE. UU.  Es el comienzo de una aventura estadounidense que solo terminará con su muerte, lo que hace que la trayectoria académica de Girard se haya desenvuelto esenciales del otro lado del Atlántico.

Llega entonces el primer chispazo: encargado de enseñar literatura francesa a sus estudiantes, comenta ante ellos los libros que han marcado su juventud: Cervantes, Dostoievski o Proust.  Luego, comparando los textos, se pone a observar resonancias, que acercan por ejemplo la vanidad en Stendhal y el esnobismo de Flaubert o Proust.  Emerge así el que será el gran proyecto de su vida: trazar el destino del deseo humano a través de las grandes obras literarias.

De la literatura a la antropología religiosa

En 1957, Girard entra a la universidad Johns-Hopkins, en Baltimore.  Será allí donde acontezca el segundo deslizamiento decisivo: de la historia a la literatura, y de la literatura a la antropología religiosa.  “Todo lo que digo me fue dado de repente.  Era 1959, trabajaba en la relación de la experiencia religiosa y de la escritura novelesca.  Me dije a mí mismo: esta es tu vía, debes volverte una especie de defensor del cristianismo”, le confesó Girard a Le Monde en 1999.

En aquella época, amasa las notas para nutrir el libro que se convertirá en uno de sus ensayos más conocidos, y que es aún de referencia: Mentira romántica y verdad novelesca (1961).  En él expone por primera vez el marco de su teoría mimética.  Aunque ella compromete envites profundos y extremadamente complejos, sin embargo está bien permitido exponer esta teoríaa en algunas palabras dado que el propio Girard la presentaba no como un sistema conceptual sino como la descripción de simples relaciones humanas.  Resumámosla pues.  Para comprender el funcionamiento de nuestras sociedades, es necesario partir del deseo humano y de su naturaleza profundamente patológica.  El deseo es una enfermedad; cada uno desea siempre lo que desea el otro; este es el resorte principal de todo conflicto.  De esta competencia “rivalitaria” nace el ciclo del furor y la venganza.  Este ciclo sólo se resuelve por el sacrificio de un “chivo expiatorio”, como lo testimonian a través de la historia episodios tan diversos como la violación de Lucrecia, el escándalo Dreyfus o el proceso de Moscú.

Predicador cristiano

Es aquí donde interviene una distinción fundamental a los ojos de Girard: “la divergencia insuperable entre las religiones arcaicas y la judeo-cristiana”.  Para captar bien lo que las diferencia, es necesario comenzar por señalar su elemento común; a primera vista, en un caso como en el otro, se tiene que ver con el relato de una crisis que se resuelve en el linchamiento transfigurado en epifanía.  Pero allí donde las religiones arcaicas (de la misma manera como en las modernas cacerías de brujas) aplastan al chivo expiatorio cuyo sacrificio le permite a la muchedumbre reconciliarse, el cristianismo proclama alto y fuerte la inocencia de la víctima.  Contra los que reducen la Pasión de Cristo a un mito como cualquier otro, Girard afirma la singularidad irreductible, y la escandalosa verdad, de la revelación cristiana.  No solamente esta rompe la lógica infernal de la violencia mimética sino que devela el sangriento sustrato de toda cultura humana: el linchamiento que apacigua a la multitud y vuelve a soldar a la comunidad.

Girard, que durante mucho tiempo fue escéptico, poco a poco ha llegado pues a vestir los hábitos del predicador cristiano, con el entusiasmo y la pugnacidad de un exégeta convertido por los textos.  De libro en libro, y de la Violencia y lo sagrado (1972) hasta Veo a Satán caer como el rayo (1999), exalta la fuerza subversiva de los Evangelios.

Un compromiso religioso criticado

Este compromiso religioso con frecuencia ha sido señalado por sus detractores, para los que su prosa tiene que ver más con la apologética cristiana que con las ciencias humanas.  A ellos, el antropólogo les responde que los Evangelios son la verdadera ciencia del hombre…  “Sí, es una especie de apologética cristiana la que escribo, pero ella está extremadamente bien amarrada”, ironizaba, con una risa revoltosa, aquel al que nunca le faltan ni pantalones ni humor.

Adoptando una escritura cada vez más panfletaria, por no decir: profética, estaba convencido de poseer una verdad que nadie quería ver, y que sin embargo laceraba los ojos.  Para él, la teoría mimética permitía aclarar no solamente la construcción del deseo humano y la genealogía de los mitos, sino también la violencia presente, la infinita espiral del resentimiento y de la cólera, en suma el Apocalipsis que viene.  “Actualmente no hay necesidad de ser religioso para sentir que el mundo está en una incertidumbre total”, prevenía (con el índice dirigido hacia el cielo) aquel que había interpretado los atentados del 11 de septiembre como la manifestación de un mimetismo de acá en adelante globalizado.

Hay aquí otro aspecto a menudo subrayado por los críticos de Girard: su pretensión de tener respuesta para todo, para explicarlo todo, desde los sacrificios aztecas hasta los atentados islamistas, pasando por el esnobismo proustiano.  Don’t you think you are spreading yourself a bit thin? ¿No crees que te estás difundiendo a ti mismo en demasía?»], le preguntaban ya sus colegas norteamericanos, cortésmente, en los años 1960…  “No logro evitar dar esa impresión de arrogancia”, admitía él, socarrón, medio siglo después.

Relativo aislamiento

Si se añade a esto el que Girard se reclama del “buen sentido” popular, contra las abstracciones universitarias, se entenderá por qué sus textos frecuentemente son recibidos con una acogida glacial en el mundo académico.  En particular los antropólogos no han querido para nada dedicarle un rato a sus hipótesis, exceptuando un encuentro internacional que tuvo lugar en 1983, en California, no lejos de Stanford, la universidad en la que Girard enseñó desde 1980 hasta el final de sus días.

Confrontando su modelo conceptual con sus trabajos de campo, algunos investigadores franceses aceptaron discutir las tesis de Girard.  Y cada vez la apuesta de esta confrontación se ha concentrado en una pregunta: ¿los sacrificios rituales propios de las sociedades tradicionales si tienen que ver realmente con el linchamiento victimario?  Incluso si este es el caso ¿se puede construir una teoría de la religión –para no mencionar un discurso universal sobre el origen de la cultura humana– fundamentándose en prácticas arcaicas?

Cordial o frontal, esta discusión siempre ha conducido a subrayar el relativo aislamiento, pero también el sitio singular, de René Girard en el campo intelectual.  Habiendo hecho de los EE. UU.  su patria de adopción, este autodidacta lanza una mirada perpleja sobre el pensamiento francés, y particularmente sobre el estructuralismo y la deconstrucción.  Mezclando sin cesar literatura, psicoanálisis y teología, este espíritu libre no respetaba para nada los marcos de la especialización universitaria.  Animado de una potente convicción cristiana, este hombre de fe no temía afirmar que su proceder evangélico equivalía a un método científico.  Reclamándose de la antropología, este provocador nato cepillaba la disciplina a contrapelo optando por una reafirmación tranquila de la superioridad cultural occidental.  En efecto, para Girard, quien pretenda descubrir el universal origen de la civilización, debe ante todo admitir la preeminencia moral y cultural del cristianismo.  Ritmando sus frases con fórmulas del tipo “si tengo razón…”, confiando sus incertidumbres con respecto al plan que había escogido para tal o cual libro, seducía a los más reticentes por medio del virtuosismo aclarador de su relación con los textos.  Exégeta de curiosidad sin límites, oponía a la ferocidad del mundo moderno, a la aceleración de lo peor, el virtuosismo tranquilo de un lector que nunca habría dejado de servir a las Escrituras.

tr. Luis Alfonso Paláu C., Medellín, noviembre 5 de 2015.

Para descargar los escritos y traducciones realizados por el maestro Luis Alfonso Paláu sobre René Girard, dar clic aquí

Obras traducidas al español
     Girard, René (1984). Literatura, mímesis y antropología. Editorial Gedisa. ISBN 978-84-7432-198-2.
     Girard, René (1985). Mentira romántica y verdad novelesca. Editorial Anagrama. ISBN 978-84-339-0078-4.
     Girard, René (1986). El chivo expiatorio. Editorial Anagrama. ISBN 978-84-339-0081-4.
     Girard, René (1989). La ruta antigua de los hombres perversos. Editorial Anagrama. ISBN 978-84-339-1325-8.
     Girard, René (1995). Shakespeare: los fuegos de la envidia. Editorial Anagrama. ISBN 978-84-339-1396-8.
     Girard, René (1996). Cuando empiecen a suceder estas cosas. Encuentro Ediciones. ISBN 978-84-7490-392-8.
     Girard, René (2002). Veo a Satán caer como el relámpago. Editorial Anagrama. ISBN 978-84-339-6169-3.
     Girard, René (2005). La violencia y lo sagrado. Editorial Anagrama. ISBN 978-84-339-0070-8.
     Girard, René (2006). Los orígenes de la cultura: conversaciones con Pierpaolo Antonello y João Cezar de Castro Rocha. Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-854-6.
     Girard, René (2008). Emociones de segunda mano (conversación con Ger Groot), "Adelante, ¡contradígame!". Madrid: Ediciones Sequitur. ISBN 978-84-95363-45-9.
     Girard, René (2006). Aquel por el que llega el escándalo. Caparrós Editores. ISBN 978-84-96282-09-4.
     Girard, René (2009). La anorexia y el deseo mimético. Barcelona: Marbot Ediciones. ISBN 978-84-92728-01-5.
     Girard, René (2010). Clausewitz en los extremos. Política, guerra y apocalipsis. Katz Editores. ISBN 9788492946044.
     Girard, René (2011). Geometrías del deseo. trad. María Tabuyo y Agustín López. Sexto Piso, México D.F. ISBN 9788496867857

LECTURAS PORNOGRÁFICAS Y ESCRITURAS PELIGROSAS

“Mi cuerpo ya no será sino la grafía que tú escribas sobre él, significante indescifrable para cualquier otro que no seas tú. Pero ¿qué eres tú, Ley que transformas el cuerpo en tu signo?”
Michel de Certeau, La invención de lo cotidiano: Artes de hacer

UNA SOCIEDAD INTERSTICIAL

La adopción de horarios y medidas para el tiempo del trabajo, el estudio o el ocio, el control de las basuras y desechos, el acceso al agua y a otros servicios, la construcción de las viviendas teniendo en cuenta la orientación y localización de las de los demás, la definición de áreas aceptables para el desarrollo de ciertas actividades productivas, comerciales o recreativas, son situaciones en las cuales la ciudad impone una coordinación…”
Jorge Orlando Melo, Medellín 1880-1930: los tres hilos de la modernización.

-¿En dónde se ha encontrado usted, del mes de mayo del año próximo pasado a hoy; en compañía de quién o quiénes, de qué se ha ocupado y de qué asuntos ha tratado?
-Me he encontrado en el distrito de Medellín y en esto, me he encontrado solo, no he tratado de ningún asunto y durante el tiempo que he estado en este municipio me ocupé en trabajar en El Silencio.
-¿Sabe usted quién es un individuo que en el mes de mayo próximo pasado fue traído a esta población por los conductores José Parra y Ramón Pavón, a cumplir la pena de un año de confinamiento a que lo condenara por vagancia el Inspector de Belén y la Jefatura General de Policía?
-Sí señor, yo soy.
-¿Sabe usted quién es el individuo que a mediados del año referido se ausentó de este distrito para el de Medellín, donde fue capturado y remitido nuevamente a esta población en el mes de septiembre del mismo año?
-Sí señor, yo soy.
¿Sabe usted quién es el individuo que después del expresado mes de septiembre volvió a ausentarse de este distrito para el de Medellín, donde una vez más fue capturado y remitido a esta población a donde llegó ayer?
-Sí señor, yo soy. [1]

Esta escena, en la que la ley tiende sus ojos de Argos sobre el cuerpo del criminal, transcurre entre Medellín y Segovia en 1918. El accionar del interrogado es descompuesto en dos tiempos: un pasado y un presente inmediato, que la ley conoce y a los que hace referencia a través de preguntas que comportan la carga de imperativos. La ley quiere saber cuándo, con quién y en dónde ha estado durante su fuga, además de los asuntos que ha tratado con dichas personas, en dicho lugar y en dicho momento. Aunque se camufla bajo enunciados desiderativos, el interrogado sabe que sólo se quiere confirmar lo que ya se conoce. No miente, porque no tiene escapatoria. Ante las preguntas-narración del delito, no le queda más que asentir y reconocer que él es el criminal que huyó de la vigilancia del sistema; él es ese sujeto que se fuga una y otra vez, en una especie de tragicomedia, en la que a cada paso que da fuera de su confinamiento, vuelve a ser apresado por ese ente ubicuo que aunque abstracto, hace sentir su omnipotencia a través de sus hombres y sus instituciones; ese ente que es el estado.[2] 

Este caso es ilustrativo de los procesos criminales a los que se enfrentaba la justicia de la ciudad durante el primer cuarto del siglo XX. Durante este período, Medellín se encontraba en un proceso de transición entre dejar de ser una aldea y convertirse en una gran ciudad, de lo que dan cuenta los acelerados procesos de modernización que transformaron su industria, su infraestructura, sus medios de transporte  y sus medios de comunicación, entre otras técnicas que, aunadas a los procesos de un modernismo creciente que se introducía en las concepciones de los habitantes de esta ciudad; hicieron de ésta una urbe en formación en la que el impulso de la modernidad tomó un ritmo vertiginoso.

Para algunos investigadores, como Melo, es entre 1880 y 1930, cuando se efectúa la transición de Medellín como ciudad moderna. Para otros, como Espinal y Ramírez, es en la mitad del siglo XX, a finales de la década del 40, cuando este proceso toma forma definitiva. El primero se centra en tres discursos  que constituyen los cimientos de la modernidad medellinense: “[1] el desarrollo de una imagen de ciudad moderna y los esfuerzos para poner en práctica, en forma planeada, unos ideales de vida urbana; [2] el proceso por el cual se intentó educar a la población para esa vida urbana y [3] la forma como la literatura trató de encontrar su punto de inserción en esa ciudad en proceso de modernización y civilización…”[3] No obstante, al plantear estos procesos del modernismo como hilos de la modernización, no ilustra de manera eficaz la dialéctica entre modernismo y modernización así como tampoco su diferencia operativa.

Por otro lado, Espinal y Ramírez, centran su análisis en la construcción de un “cuerpo cívico”  a través de diferentes discursos institucionales y mediáticos, que derivaron en una praxis social que podría denominarse “higienista y reguladora” y a través de la transformación urbana acarreada por el Plan Piloto que Wiener y Sert, elaboraron para la ciudad bajo la dirección de Le Corbusier.[4]

Así, ambas perspectivas se refieren a dos etapas distintas del proceso de modernización medellinense; la primera, a una etapa de formación y, la segunda, a una etapa de consolidación. Este estudio, por su parte, se centrará en la primera etapa, sin descuidar, de un lado, sus conexiones con procesos históricos de larga duración, especialmente los referidos a la sociedad colonial y, de otro, las conexiones con la ciudad moderna que se consolidará a mediados del siglo XX. Aún más, estas reflexiones serán actualizadas en su relación con los imaginarios que hoy tejen las intrincadas tramas del espacio urbano de la Medellín contemporánea.

Si bien no se puede determinar el momento exacto en el que la ciudad pasa de ser una aldea premoderna (y semicolonial) a una urbe pletórica de  modernismo[5]; sí se puede aprehender, a través de determinados “casos límite”[6], algunos procesos sociales que ilustran ese tránsito, con sus contradicciones y sus problemas irresolutos. Aquí, se presentarán algunos de esos “casos límite” que pueden ser considerados como procesos sociales cristalizados, en los que la (des)estructuración que implica la modernización, se aprecia con algunos matices.

Imagen del telegrama que anuncia la fuga de Misael Restrepo. AHJM, Criminales,  Violación de Confinamiento,
 documento nro. 14487, 1918, s.f.
Volviendo al prófugo apresado por el Argos (panoptes) de la ley, que ilustra la sociedad disciplinaria en consolidación, tenemos que las preocupaciones que ya desde las Reformas Borbónicas inquietaban al estado (sobre el que se refundaría, en buena media, la república), siguen siendo una constante: el cuerpo vacante es un número negativo dentro de la sociedad. Asimismo, la modernización empieza a mostrar los efectos que trae sobre el mundo, acortando distancias y aumentando velocidades; por medio del telégrafo se comunican las huídas del prófugo que una vez rompe el cerco de su confinamiento, ya está siendo rastreado por los tentáculos de un estado potenciado por la tecnología.[7] 

A diferencia de los casos que estudiaremos a continuación, este termina en una condena; se suma a la pena de confinamiento en Segovia, la reclusión por dos años en la cárcel departamental. En éste, se puede apreciar un delito común sobre el que se despliegan los mecanismos de un estado moderno, que ya no tendrá la necesidad de aplicar una tortura sobre el cuerpo criminal, sino que lo obliga a cumplir su confinamiento para luego pasar al espacio aún más reducido de la celda. La ley se inscribe sobre el cuerpo esposado que, además, es trasladado por sus gendarmes al lugar donde debe cumplir su pena. La ley, vuelve sobre su vasto cuerpo de papel y caracteres, para consultar los cargos de que se acusa al criminal[8] Misael Restrepo (ahora tiene nombre) y comprueba en su corpus que éste es culpable. La historia de este acusado de vagancia y hurto que, además, viola la restricción legal que pesa sobre él, es interpretada a la luz de un código legal que prescribe para ella un desenlace: el castigo. Éste, a su vez,  ilustra los dos espacios de disciplinamiento con que cuenta el sistema para hacer cumplir sus mandatos: primero, un emplazamiento funcional, con unos límites que le asignan un lugar al reo del que no puede salir y, segundo, un espacio de confinamiento: la cárcel. El primero tan efectivo como el segundo, pues a falta de paredes de concreto, cuenta con dispositivos tendidos en red, que interceptan sus pasos y lo reinsertan en el espacio que para él ha sido (a)signado.

La historia del delito de Misael Restrepo, nos permite introducirnos tanto en la sociedad disciplinaria que se venía construyendo desde el siglo XVIII, aún bajo la dominación española[9]; como en el ámbito de la moral, aquél en el que mejor que en ningún otro, la consciencia social[10] brota en formas inesperadas, que no son más que la cristalización anacrónica de las corrientes de cambio que modelan lenta y subrepticiamente el cuerpo social. Si bien este delito común nos permite ver la operatividad de la maquinaria disciplinaria, en su funcionamiento normal; los delitos que se considerarán a continuación tienen todos una particularidad: fueron sobreseídos[11], es decir, la ley no pudo fallar sobre ellos, tanto por ineficacia en sus mecanismos inquisitoriales como porque comportan conflictos tales, que sobrepasan la formalidad del marco jurídico y traen consigo problemas que, aunque aparentemente banales, desbordan las dimensiones normativas al referirse directamente a un conjunto de prácticas o, si se quiere, costumbres, que están siendo transformadas y que, a su vez, requieren la transformación de los códigos sociales en que se enmarcan para adquirir legitimidad.

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[1] AHJM (Archivo Histórico Judicial de Medellín),  Criminales,  Violación de Confinamiento, documento nro. 14487, 1918, f. 9r.
Todas las fuentes primarias citadas en el cuerpo de la investigación han sido modernizadas, para hacer más amena su lectura; disponiendo de los cuidados necesarios para no alterar el sentido,  allí donde ha sido pertinente aplicar correcciones ortográficas o gramaticales.  
[2] Este es el mecanismo del panoptismo que se cierne sobre el cuerpo criminal. Como lo plantea Foucault, el panoptismo “es polivalente en sus aplicaciones; sirve para enmendar a los presos, pero también para curar a los enfermos, para instruir a los escolares, guardar a los locos, vigilar a los obreros, hacer trabajar a los mendigos y a los ociosos.” FOUCAULT M., “Vigilar y castigar…”, p. 124.
[3] MELO J. O., “Medellín 1880-1930: los tres hilos de la modernización”.
[4] Si bien estas investigadoras reconocen que la transición de pueblo a ciudad, tiene lugar entre 1890 y 1920; centran sus análisis en los procesos que tienen lugar a mediados de siglo, cuando Medellín “ya era una ciudad industrial.” Para establecer,  a partir de la Carta de Atenas (1943) y su influencia en el Plan Piloto diseñado para la ciudad, la consolidación del espacio urbano que se gestaría en la modernidad medellinense, cuyos cimientos estaban representados en cuatro ideas básicas: habitar, cultivar el cuerpo y el espíritu (recrearse), trabajar y circular.” ESPINAL PÉREZ C. E. y RAMÍREZ BROUCHOUD M. F., “Cuerpo civil, controles y regulaciones…” pp. 43, 50.
[5] En este punto, habría que revisar la tesis según la cual Medellín vivió “una modernización sin modernidad; en otras palabras, modernización económica y técnica dentro de una sociedad tradicional y católica.” REYES CÁRDENAS A. C., “La vida cotidiana en Medellín…”, p. 302.
En primer lugar, es importante la distinción operativa que propone Berman para distinguir el proceso de transformaciones técnicas y científicas (materiales) del proceso de transformación de imaginarios colectivos (simbólico); entendiendo su  relación dialéctica que, no obstante, no implica una dependencia entre ambos en cuanto al ritmo de su desarrollo y al carácter de las configuraciones sui generis que adquiere en cada sociedad.  En segundo lugar y, en ese orden de ideas, es importante resaltar el papel del modernismo en el siglo XIX que, si se rastrea a través de una opinión pública moderna emergente, por medio de la prensa; se encontrará como un elemento vigoroso que desde los periódicos y los pasquines, pasando por las hojas sueltas hasta la publicidad, se enfrascó en debates en los que se discutían los proyectos de nación que, por entonces, terminaban por decidirse en los campos de batalla.
Por eso, sin ahondar más en este punto, pues se darán claves de esta perspectiva a lo largo de este estudio; si bien las primeras dos o tres décadas del siglo XX fueron de formación de una industria que, por ende era incipiente, los imaginarios en que se ancló dicha modernización, fueron los que posibilitaron que se instaurara una experiencia moderna con sus implicaciones directas en los ritmos y los estilos de vida. La mejor muestra de que en este primer cuarto de siglo sí hubo modernismo pero sin modernización, es la obra de Tomás Carrasquilla; valga citar las palabras de Juan Guillermo Gómez: “la novela de Carrasquilla es representativa de esta fase de desarrollo urbano en una forma ejemplar. En ella se pone de presente la aguda conciencia de un cambio social originado por el dinamismo urbano, por la presencia de una capa social dirigente que impulsa nuevos negocios y que, muy en particular, genera nuevos hábitos de sociabilidad. Esta nueva praxis cultural, que se revela en la introducción de determinadas modas lingüísticas, de novedosas formas de vestir, de hábitos alimenticios inéditos y de nuevas costumbres como paseos y bailes, entra en contradicción con las costumbres tradicionales de origen campesino y provinciano.  […] La nostalgia es en Carrasquilla el prisma que sirve de instrumento para descomponer analíticamente la nueva luz del progreso que se filtra, como un chorro incontenible, “metodizado o caótico”, sobre la ciudad de Medellín.”  GÓMEZ GARCÍA J. G., “Literatura y sociedad: otro juicio sobre Tomás Carrasquilla…”, p. 360.
[6] Esta es una expresión acuñada por Ginzburg, para referirse  a procesos sociales cuya excepcionalidad se perfila en términos de una ruptura. Este enfoque microhistórico privilegia el cambio y, dentro de esta corriente social incesante que es el cambio, a aquellos procesos que se presentan como eslabones entre un estadio y otro. Un ejemplo de un “caso límite” es Menocchio, el famoso molinero friulano de El queso y los gusanos, que representa el tránsito entre un mundo de oralidad primaria (teocéntrico) a un mundo dominado por las técnicas de lecto-escritura (y sus procesos de racionalización y laicización); que es considerado por Ginzburg como un “eslabón perdido”, entre la baja Edad Media y la Modernidad.
El molinero “había vivido en primera persona el salto histórico, de alcance incalculable, que separa el lenguaje gesticulado, murmurado, chillado, propio de la cultura oral, de aquel otro, carente de entonación y cristalizado sobre el papel, propio de la cultura escrita. El primero es casi una prolongación del cuerpo, el otro es «una cosa mental». La hegemonía de cultura escrita sobre cultura oral fue fundamentalmente una victoria de la abstracción sobre el empirismo. En la posibilidad de emanciparse de las situaciones particulares radica el vínculo que ha ligado siempre inextricablemente la escritura al poder.”
GINZBURG C., “El queso y los gusanos…”, pp. 18-19, 99.
[7] “Este espacio cerrado, recortado, vigilado, en todos sus puntos, en el que los individuos están insertos en un lugar fijo, en el que los menores movimientos se hallan controlados, en el que todos los acontecimientos están registrados, en el que un trabajo ininterrumpido de escritura une el centro y la periferia, en el que el poder se ejerce por entero, de acuerdo con una figura jerárquica continua, en el que cada individuo está constantemente localizado, examinado y distribuido entre los vivos, los enfermos y los muertos—todo esto constituye un modelo compacto del dispositivo disciplinario.” FOUCAULT M., “Vigilar y castigar…”, p. 119.
[8] “Febrero 6 de 1918
1. Sí consta al libro 86, folio 348, que el señor Misael Restrepo, fue condenado por el Inspector 4º Municipal de Medellín, el 17 de noviembre de 1914, a sufrir la pena de seis meses de reclusión. Sentencia que reformó la Jefatura General de Policía el 21 de diciembre del mismo año, condenándolo sólo a 3 meses de la misma pena.
2. Fue condenado por el Inspector de Policía de la América el 18 de Mayo de 1916 a sufrir la pena de dos meses de reclusión por delito [de] Hurto.” AHJM (Archivo Histórico Judicial de Medellín),  Criminales,  Violación de Confinamiento, documento nro. 14487, 1918, f. 13r.
[9] Y, sobretodo en la república.  Valga mencionar las reformas que los criollos introdujeron con su llegada al poder, en el ámbito privilegiado para el cambio social (y para la instauración del nuevo orden) por la ilustración: la educación. “No sin tropiezos, con las renovadoras ideas educativas se avanzó hacia una transformación de la educación que se manifestó en diversos aspectos: en lo social fue más incluyente (pensó en los indígenas, las mujeres y los pobres); en lo ideológico se acudió a pensadores más civilistas (Bentham); en lo pedagógico se miró a autores con otros referentes culturales (Lancaster); y en lo institucional se amplió la cobertura poblacional…” ESPINOSA CAMPOS I., “Vida escolar y cultura impresa…” pp. 101.
[10] “Toda la conciencia social no llega íntegramente a exteriorizarse y materializarse. Toda la estética nacional no está en las obras que inspira; toda la moral no se formula en preceptos definidos. La mayor parte permanece difusa. Hay una vida colectiva que está en libertad; toda clase de corrientes, van, vienen, circulan en varias direcciones, se cruzan y se mezclan de mil maneras diferentes, y, precisamente porque se encuentran en un perpetuo estado de movilidad, no llegan a concretarse en una forma objetiva.” DURKHEIM E., El suicidio,  p. 345.
[11] Según el diccionario jurídico, “El sobreseimiento es un acto procesal que pone fin al juicio; pero le pone fin sin resolver la controversia de fondo, sin determinar si el acto reclamado es o no contrario a la Constitución y, por lo mismo, sin fincar derechos u obligaciones en relación con el quejoso y las autoridades responsables. Es, como acertadamente anota don Ignacio Burgoa, de naturaleza adjetiva, ajeno a las cuestiones sustantivas, ya que ninguna relación tiene con el fondo.” Tomado de: < http://www.diccionariojuridico.mx/?pag=vertermino&id=117>. [Consultado el  20/10/2013]. 


Imagen de uno de los 100 carteles fijados por Antonio Mejía, sin pie de imprenta.AHJM, Criminales,  Infracción ley de prensa, documento nro. 13661, 1915-1920, f. 2r.