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La Ciudad Graffiti

 Acuerdo 010 de 2020 para fortalecer el Arte Urbano Gráfico 

Infografía general del Acuerdo 010 de 2020. Elaborada con Notebook. 2026.

Hay personas que empujan sin parar aunque nadie les esté mirando. Que llevan el argumento preparado, la propuesta redactada y la convicción intacta, incluso cuando el proceso se demora, cuando las puertas no abren al primer toque. En nuestro gremio tenemos varias de esas personas, una de ellas es el Josty, que organizó este resumen y podcast con ayuda del modelo de IA Notebook. Esta entrada es, antes que cualquier otra cosa, un reconocimiento a su ánimo incansable, a su convicción de que lo que hacemos en las calles merece existir con dignidad y legitimidad. Aquí van unas ideas y estos materiales que nos sirven para profundizar más nuestra ciudadanía cultural. 

Durante décadas, el arte en las calles de las grandes metrópolis navegó en una ambigüedad incómoda: estigma de vandalismo para unos, piel de la resistencia cultural para otros. Medellín, una ciudad que ha hecho de la resiliencia su marca personal, decidió romper ese binarismo. No se limitó a tolerar las inscripciones gráficas en las calles; las transformó en objeto de política pública, elevando la expresión callejera a instrumento de ciudad con el Acuerdo Municipal 10 de 2020.

Este Acuerdo es un documento que reconoce, define, protege y proyecta el arte urbano como parte constitutiva del Distrito, quizás de alguna manera ya lo eleva como patrimonio cultural inmaterial. Y para todos los que hacemos parte de Comunigraff, entenderlo, apropiárnoslo y usarlo es una tarea urgente, de diario.

Conoce el Acuerdo 010 de 2020 

Uno de los grandes aportes del Acuerdo es proponer una definición sombrilla, abrigadora. En su Artículo 2, la ciudad acuña el término Arte Urbano Gráfico, una definición técnica que abraza la complejidad de la calle. Trasciende el muralismo tradicional y valida un ecosistema que incluye el grafiti, el esténcil, los pósters y hasta los stickers.

El acuerdo lo dice con claridad:

"Para efectos del presente Acuerdo, se definirá el arte urbano gráfico como toda inscripción o pintura efímera que se realiza en el espacio público o en el espacio público de propiedad privada y que tiene fines estéticos y/o comunicativos y no contiene mensajes comerciales, ni alusivos a las marcas, logos, productos o servicios."

El Acuerdo 010 de 2020 da un paso que pocas legislaciones se atreven a dar: aceptar que el arte urbano es, por esencia, transitorio. El Artículo 14 reconoce que las obras no buscan la eternidad, sino la pulsión del intenso ahora. 

Para muchos, esto que parece obvio se ha convertido en todo un debate de códigos, reglas y apropiación del espacio público. Siendo conscientes de que el grafiti no pide permiso para quedarse para siempre, y que como el mural vive mientras necesita vivir, y luego dará paso a lo que viene. 

ABC (Resumen) del Acuerdo 010 de 2020               

Ahora, seamos honestos: un acuerdo municipal es un peldaño, no la cima. La regulación definitiva, la política pública robusta, la ciudadanía cultural plena para quienes vivimos del arte urbano en Medellín, todavía está en construcción, ya son seis años, con Bienal a bordo y aun nada. Pero este peldaño importa. Es el reconocimiento de que existimos, de que producimos valor, de que el espacio público nos pertenece tanto como a cualquier otra expresión de las prácticas y artes plásticas, visuales y urbanas.

Por eso el gremio Comunigraff tiene una misión concreta en este momento:

  1. Conocer el Acuerdo. No basta con saber que existe. Hay que leerlo, entenderlo y saber qué dice cada artículo.
  2. Apropiárselo. Hacer que este lenguaje sea nuestro, usarlo en las conversaciones con las instituciones, en los proyectos, en los procesos comunitarios. Hay que hablar de esto y volverlo cuerpo.
  3. Empujarlo hacia su regulación. El acuerdo abre la puerta; la regulación la consolida. Cada vez que participamos en espacios de incidencia, cada vez que presentamos propuestas, cada vez que documentamos nuestro trabajo, solicitemos su reglamentación y expansión.
Escucha el Podcast del Acuerdo 010 de 2020

Medellín ha entendido algo que otras ciudades todavía debaten: el arte urbano no es un problema de orden público, es una forma creativa de ciudadanía cultural y una marca que le genera una identidad y derrama económica. Es la evidencia de que esa comprensión puede volverse norma. Y cuando una ciudad decide codificar en ley lo que sus artistas ya sabían y les mueve, algo cambia. No todo, no de inmediato. Pero cambia.

Para descargar estos y otros insumos del acuerdo, da clic aquí

La Ciudad Graffiti

De ida y vuelta. Políticas públicas de arte urbano y urbanismo en el contexto latinoamericano

Portada del libro "De ida y vuelta". Diseño e ilustración Maggie Dajui. 2026

Hay proyectos que uno celebra no solo por lo que son, sino por lo que representan. Este es uno de ellos.

"De ida y vuelta. Políticas públicas de arte urbano y urbanismo en el contexto latinoamericano" es el resultado de algo que en la academia no siempre ocurre con la naturalidad que debería: el diálogo real entre instituciones, entre ciudades, entre países. Aquí se encontraron Medellín (Colombia),  Pachuca de Soto y Tezontepec (México), para preguntarse juntos algo urgente y necesario: ¿Qué papel juega el arte urbano en la construcción de políticas culturales públicas? ¿Qué pasa cuando ponemos a conversar a Colombia y a México, a sus calles y sus decisiones?

A esa conversación se sumó también el Instituto Tecnológico Superior del Occidente del Estado de Hidalgo, desde Mixquiahuala de Juárez, aportando la mirada del urbanismo como hilo conductor. Y de ese tejido colaborativo nació este libro.

Lo que el libro propone es un recorrido por múltiples territorios y preguntas. La primera parte, dedicada a la incidencia del arte en el espacio público, abre con un estudio comparativo entre Medellín y Pachuca de Soto que examina el arte urbano como generador de espacio público —trabajo de Nino Andrey Gaviria Puerta, Isabella Cuevas García y Edgar Manuel Castillo Flores que ya desde su título anuncia la vocación transfronteriza del libro. Luego viene uno de los capítulos que más me entusiasma: el que sigue el rastro de cholos, grafiti y batallas de hip hop a lo largo del río en Tezontepec de Aldama, Hidalgo, explorando cómo estas prácticas colectivas se convierten en formas de apropiación del territorio, escrito por Luz del Carmen Hernández Hernández, Michelle Falcón Cruz Azzul y Luis Raúl Pérez Herrera. Más adelante, la experiencia de la Galería del Barrio en El Arbolito, Pachuca, muestra lo que puede ocurrir cuando la investigación social y la intervención artística se dan la mano en un barrio concreto. Y cierra esta sección Nicolás Diazgranados Berrío con una mirada al Metro de Medellín y su paso por el centro histórico, pensando el arte público desde los cuerpos que transitan, que esperan y que habitan los lugares.

Ilustración de Marco Patiño. 2026.

La segunda parte amplía el horizonte hacia el urbanismo, el patrimonio y la sustentabilidad. Aquí el libro plantea preguntas igual de pertinentes: ¿puede el arte público ser una herramienta real del desarrollo urbano sostenible? Kalahan Rojas Calva dice que si. Y cierran Jorge Luis Rodríguez Ruiz, Rogelio Neria Hernández, Luis Raúl Pérez Herrera y Christhopher Contreras López interrogándose ¿Cómo dialogamos con el patrimonio desde marcos filosóficos como el existencialismo o la axiología? Son capítulos sugestivos sobre discusiones actuales y estructurales.

En un continente donde el muralismo, el grafiti y la intervención urbana han sido históricamente formas de resistencia, memoria e identidad, tener investigaciones rigurosas que los vinculen con la política pública es un avance que hay que aplaudir y una veta necesaria a explorar. Latinoamérica necesita más de estos puentes, más de estas conversaciones que no se quedan en un solo país ni en una sola disciplina.

Para descargar la publicación haz clic aquí

Latidos - Superficies

La Palabra - En vivo

Hay eventos que se hacen para cumplir un Acuerdo Municipal. Y hay eventos que terminan siendo más que eso. El Seminario Superficies 2026, enmarcado en el Acuerdo 010 de 2020 para el fortalecimiento del arte urbano en Medellín, tuvo las dos cosas: la formalidad del encuentro institucional (el segundo que se hace) y la energía de quienes llevan años marcando la ciudad desde el arte, la escritura, el activismo, la investigación y el gobierno. Durante toda una jornada, en el Palacio de Bellas Artes, en la comuna 10 La Candelaria del centro de Medellín, la academia, la política cultural y la calle compartieron escenario.

Jornada de la mañana


 
Política cultural y gobernanza: construir confianza desde abajo Secretaría de Cultura Ciudadana, Agencia APP y Comunigraff

La jornada arrancó con un diagnóstico compartido entre funcionarios y líderes del gremio Comunigraff: el arte urbano en Medellín ha ganado reconocimiento institucional, pero aún necesita estructuras sólidas que lo sostengan. Se presentaron avances concretos: la creación de la Bienal de Arte Urbano y la meta de intervenir treinta mil de metros cuadrados en la ciudad según la meta del Plan de Desarrollo Distrital actual. El debate principal giró en torno a cómo construir gobernanza cultural desde los propios creadores —no desde arriba— para movilizar becas, recursos e incidencia real en el espacio público, los recursos públicos ordinarios, la cultura y el espacio urbano. 

Conferencia de Claudia Silva sobre las patologías de las Superficies. Foto: Víctor Jiménez. 2026.

Claudia Silva: el muro también se siente, hay que prepararse Docente · Universidad de Antioquia

La ponencia técnica ilustrativa de la relación con las superficies del seminario llegó de la mano de Claudia Silva, quien ofreció una clase sobre materialidad, conservación y mantenimiento de murales frente al clima de Medellín. Su argumento central: antes de pintar una pared hay que entenderla. Propuso el mapa de daños como herramienta indispensable, insistió en la necesidad de diagnosticar los soportes antes de intervenir y planteó protocolos de limpieza y protección que garanticen la durabilidad de las obras. Una invitación a pensar el soporte no solo como gesto estético sino como obra que debe sobrevivir al tiempo y a la lluvia.

Leodos, Chos y Fick: la conquista del espacio público desde adentro Escritores de grafiti, Grafiti espontáneo y vida en la calle

Para cerrar la mañana, tres escritores de grafiti tomaron la palabra desde su experiencia directa en la calle. Leodos, Chos y Fick hablaron del espacio habitado, del gesto latinoamericano del graffiti, de los spots —esos puntos de alto impacto visual donde una pieza resuena con fuerza—, de los códigos internos que rigen el mundo del grafiti como práctica situada legitima, de cómo se superan los estereotipos y de por qué esta práctica es, ante todo, un lenguaje de identidad, amistad y resistencia territorial. Un contrapunto necesario a los discursos institucionales de la mañana: el grafiti como acto y estética del desborde, construyendo desde este lugar su forma de acción política.

Jornada de la tarde 


 
Surreal, Extramural y Graffiti Jam: tres formas de activar la ciudad desde los festivales de Arte Urbano Kozte · Surreal Street Art Festival; Esquivel · Festival Extramural; y Wesoner · Graffiti Jam

El primer diálogo de la tarde reunió a los líderes de tres de los festivales de arte urbano más relevantes de Medellín. Kozte presentó el Surreal Street Art Festival, explorando cómo un evento puede redefinir el imaginario visual de un la ciudad y conectar la escena local con referentes internacionales. Esquivel, muralista y sociólogo, habló del Festival Extramural y defendió el muralismo como "la piel de la calle": una herramienta para denunciar, cuestionar y hacer que cualquier transeúnte sea espectador de arte sin saberlo. Su lema lo resumió todo: "Construyamos un mundo de murales y no de muros". Por su parte, Wesoner compartió la experiencia del Graffiti Jam, ese formato de encuentro donde la práctica colectiva reactiva la escena, genera comunidad entre escritores y permite que la ciudad se convierta en soporte. Los tres coincidieron en la importancia de la autogestión, la gestón con entidades públicas, el uso estratégico de redes sociales y la profesionalización como caminos para sostener estos espacios en el tiempo.

Carmen Teresa Álvarez (Tea): el aula como laboratorio de arte urbano Docente · Tecnológico de Artes Débora Arango

Tea mostró que el muralismo también puede transformar un salón de clase, un espacio familiar intimo y por su puesto los espacios urbanos. Presentó su experiencia llevando técnicas como el mosaico, el trencadís y el esgrafiado a espacios educativos y comunitarios, con resultados que van más allá de lo estético, en pro del tejido y la transformación social de las comunidades. La práctica colectiva de intervenir una superficie juntos empodera a los participantes, fomenta la alfabetización visual y construye sentido de pertenencia. Una ponencia que recordó que el arte urbano es pedagogía, y que la comunidad pasa de ser espectadora a aliada y productora de sentidos.

Conferencia de Víctor Jiménez sobre Nos están matando / El arte no se calla. Foto: Silvana Vanegas. 2026.

Víctor Hugo Jiménez: el grafiti como narrativa y documento, la imagen como fermento Doctorando en Comunicaciones y Narrativas · Universidad de Antioquia

La conferencia de cierre fue la más reflexiva del día. Víctor Hugo Jiménez Durango analizó el grafiti como narrativa histórico-cultural que documenta conflictos, resistencias y momentos que la historia oficial y los políticos de turno tiende a ignorar o impedir. Tomó como caso de estudio las piezas vinculadas a las acciones directas y campañas "Nos están matando" y "El arte no se calla", mostrando cómo una imagen en una pared es un archivo afectivo y político. Planteó el papel de las plataformas digitales en la activación, remediación y preservación de estas prácticas de re-existencia, exponiendo su proyecto de investigación creación, a la vez que, presentando su trabajo El fermento de la imagen, un sistema de experimentación visual a partir de los acontecimientos que se producen en los territorios.

Dibujo del escritor de graffiti Chetes, alusivo a la conferencia de Víctor Jiménez. 2026.

El Seminario Superficies 2026 cerró con una invitación a recorrer el Distrito Creativo de Medellín en tres recorridos que mezclan arquitectura, escultura y arte urbano y visitar la exposición "El Fermento de la imagen" en el primer piso, donde Víctor Jiménez realizó la mediación. 

La tarea de fondo es mus grande: articular institucionalidad, academia, creadores, escritores, gestores, entre otros, en un proyecto de ciudad, desde la innovación y el desarrollo, que activen la identidad desde la cultura y dignifique el arte urbano sin domesticarlo. La ciudad sigue siendo el muro. Lo que se hace con él, eso es lo que está en juego.

La Ciudad Graffiti

 Comuna 13 al límite: Graffitour, arte urbano, turismo y gentrificación

El lunes 21 de abril de 2026 se realizó en el Concejo Distrital de Medellín la Sesión Plenaria #417, centrada en un debate de control político sobre la Comuna 13. El tema: la reivindicación de la identidad social, cultural y artística del Graffitour.

Este reporte resalta algunas de las cifras y situaciones más preocupantes que surgieron en ese debate, las cuales son motivo de interés y discusión para los habitantes de la comuna y el sector de creadores y gestores de arte urbano grafico Comunigraff.

El Graffitour es hoy uno de los destinos turísticos más visitados del país. Pero detrás de las cifras de crecimiento hay una realidad que los concejales Alejandro Arias, Andrés Rodríguez y Andrés Tobón —citantes del debate— pusieron sobre la mesa con datos concretos: un territorio desbordado, un arte que desaparece bajo el comercio, los controles de los grupos armados y los toldos de venta informal, una narrativa distorsionada sobre la historia del barrio y una economía que crece sin que sus frutos lleguen equitativamente a quienes habitan el lugar.

Un destino que recibe el triple de lo que puede soportar

El corredor llegó a albergar 70.000 personas en un solo día durante el concierto de Bad Bunny, según reveló el concejal Tobón, triplicando el límite de la infraestructura. En días de alta afluencia normal, el sector recibe entre 30.000 y 33.000 visitantes. El problema es que la capacidad de carga real para brindar un servicio de calidad es de apenas 667 personas simultáneas, cifra validada por la Secretaría de Turismo.

El concejal Rodríguez añadió otro dato revelador: aunque la capacidad teórica del lugar es de 28.842 visitantes diarios, la capacidad real para brindar un servicio de calidad es de apenas 667 personas simultáneas. Eso significa que la infraestructura efectiva del destino cubre solo el 2,3% de lo que su diseño proyectaba. La brecha entre lo que el lugar promete y lo que puede sostener es, en sí misma, una política de abandono.

El arte que ya casi no se ve

El Graffitour debe su nombre y su atractivo al graffiti y el arte urbano como claves del urbanismo social. Sin embargo, de los 69 murales identificados en el corredor, 61 están totalmente ocultos bajo elementos de ventas informales y comercio. Es decir, el 88% del arte está cubierto.

El subsecretario de Espacio Público, David Andrés Ramírez, precisó que en toda la comuna hay inventariadas 872 ventas informales, de las cuales 423 se concentran específicamente en el Graffitour. El concejal Tobón alertó que para 2023 el 57% del espacio público ya estaba ocupado por ventas, y que hoy esa cifra estima superar el 70%. Además, denunció una "concentración oligopólica": hay individuos dueños de 10, 20, 30 y hasta 80 negocios dentro del mismo corredor.

Una narrativa secuestrada

Tan preocupante como la ocupación física del espacio es lo que ocurre con el relato. En el debate se señaló con fuerza que hay guías turísticos que promueven activamente la figura de Pablo Escobar en el recorrido, desdibujando la verdadera historia de transformación y resiliencia que le dio sentido al Graffitour. A esto se sumó la denuncia de una mercantilización de la violencia: el dolor del barrio convertido en producto, sin que la comunidad que lo vivió tenga control sobre cómo se cuenta.

Líderes culturales y emprendedores del sector —entre ellos representantes de Casa Kolacho— intervinieron para exigir un modelo de turismo regenerativo y una gobernanza que incluya la participación activa de los habitantes. No se trata solo de proteger murales: se trata de quién tiene derecho a narrar la propia historia.

Crecimiento económico: ¿para quién?

El sector muestra indicadores notables. Pasó de 2.119 empresas formales en 2021 a 3.183 en la actualidad, con un crecimiento anual del 12%. Se han entregado 2.930 créditos por valor de 13.169 millones de pesos para el fortalecimiento empresarial, y un turista deja en promedio 190 dólares diarios.

Pero el concejal Arias cuestionó cómo se distribuye la inversión pública: la Secretaría de Turismo gasta 17.000 millones de pesos en promoción y poco en control, mientras que la Secretaría de Cultura solo ha invertido 37 millones de pesos en el territorio —34 para el Urban Fest y 3 para el Festiafro—, frente a los 100 millones que gestionó la Agencia APP para intervenir murales.

La brecha también es visible en el turismo mismo: de los 339 guías formalizados en Medellín, solo 20 residen en la Comuna 13. Hay 43 guías locales en formación, lo que indica que la comunidad todavía no controla una de las actividades económicas más directamente vinculadas a su propio territorio.

Seguridad: mejoras reales, tensiones persistentes

El secretario de Seguridad, Manuel Villa, presentó reducciones importantes: -38% en homicidios, -77% en hurto a comercio, -71% en hurto a motos, -60% en hurto a vehículos y -65% en hurto a residencias. Se reportaron 28 capturas a miembros de estructuras criminales y más de 3.800 casos atendidos a través del programa Parceros.

Sin embargo, la concejala Claudia Carrasquilla advirtió que 8 estructuras criminales siguen operando en la comuna. El dato más alarmante fue sobre impunidad en extorsión: de 4.253 denuncias, solo 72 casos llegaron a la etapa de juicio. En temporadas como diciembre, los comerciantes reciben cobros de hasta 5 millones de pesos por negocio en "aguinaldos" ilegales.

Lo que el debate dejó pendiente

Los concejales citantes fueron enfáticos: hace falta un liderazgo decidido por parte de la administración para recuperar el control del territorio, formalizar el comercio y proteger la esencia cultural del lugar. El llamado es a regular y a reconocer que el Graffitour es, antes que un destino turístico, un proyecto comunitario y público, de memoria, resistencia y transformación.

La pregunta que queda abierta —y que nos compete directamente a quienes trabajamos con galerías, arte urbano y espacios culturales en la ciudad— es qué papel jugamos en ese debate. Si el arte que hizo famoso a los barrios Las Independencias esta tapado, si la historia que le dio sentido está siendo distorsionada y si la comunidad que lo construyó sigue siendo marginal en los beneficios, entonces la conversación sobre cómo se construyen y gestionan estos espacios no puede darse solo entre instituciones, nos involucra a todos.

Latidos - Superficies

El arte no se calle: Nos están matando. El graffiti-mural como inscripción y disputa


Del 23 al 25 de abril de 2026, Medellín se convierte en el epicentro de la reflexión sobre la piel de la ciudad. El Seminario de Graffiti y Arte Urbano SUPERFICIES, es un encuentro de investigación-creación que llega a su segunda versión, y que busca analizar críticamente cómo las materialidades urbanas dialogan con las dinámicas sociales y políticas de las urbes.


Bajo la premisa de que "las superficies no son neutras", este encuentro anual, organizado por la Agencia APP, Comunigraff y la Alcaldía de Medellín, es el escenario perfecto para conocer desde "La Palabra" avances y visiones de académicos, artistas, graffiteros, líderes, funcionarios y demás personas interesadas en estos campos artísticos, sociales, visuales y memoriales.


Mi intervención se titula: "El fermento de la imagen. El graffiti como narrativa y documento. El caso Nos están matando / El arte no se calla".

En este espacio, expondré un proceso de investigación-creación centrado en las prácticas gráficas y visuales de Medellín desde el 2020. Mi enfoque analiza el graffiti como un acto estético-político, una narrativa visual, una memoria conectiva y un documento sociocultural que trasciende lo individual al integrar la movilización creativa, la protesta social y las convergencias culturales ante el asesinato de líderes sociales, generando protestas y re-existencias en medio de las tensiones sociopolíticas locales y la negación de la muerte y los conflictos.

A través de la línea Memorias de ciudad del seminario analizo cómo el graffiti de letras (lettering) se resignifica al circular en internet, convirtiéndose en una poderosa herramienta de denuncia y construcción de memorias, que como inscripción estético política disputa lo público, el espacio y el derecho a la reparación simbólica de las víctimas.


Voces expertas y el saber del muro

Para construir un panorama expandido, comparto con destacadas investigadoras, artistas, graffiteros y demás personas que propiciarán espacios de debate colectivo que enriquecen la mirada sobre el muralismo y la calle:

  • Claudia Silva (Universidad de Antioquia): Aportará una perspectiva técnica fundamental con su conferencia sobre los materiales y conocimientos técnicos asociados al trabajo mural.
  • Carmen Teresa Álvarez (Tecnológico Universitario Débora Arango): Compartirá su experiencia en torno al muralismo y el trabajo educativo, explorando la dimensión pedagógica del arte público.

Además, el seminario contará con "Diálogos de saberes", espacios donde la teoría se encuentra con la experiencia directa de los protagonistas:

  • Graffiti y conquista del espacio: Un conversatorio sobre procesos creativos y experiencias gráficas espontáneas con artistas como Leodos, Chos y Fick.
  • Festivales de Graffiti y Arte Urbano: Un panel sobre gestión cultural, memoria y transformación social en los barrios, con líderes de eventos como el Festival Extramural, Surreal Street Art Festival y Graffiti Jam.
El viernes 24 de abril el seminario se traslada a la sede Ayacucho (Pasaje Cervantes) para dar paso a un espacio de experimentación directa a través de tres talleres especializados que se llevarán a cabo de 8:00 a. m. a 12:00 m.. En esta jornada de "El Compartir", contaremos con la maestría de Señor O.K., quien dirigirá el taller sobre Lo político en la historia del muralismo Latinoamericano; La Plaga Invade, con una propuesta sobre Graffiti en el Vestuario - Arte, Identidad y Expansión Comercial; y AMBS, explorando Lo invisible del arte urbano: el muro como campo de acción. Estos espacios formativos, realizados en asocio con la corporación Manguala, están diseñados para que artistas, estudiantes y gestores culturales conecten el pensamiento situado con la acción técnica y la identidad en el territorio.

Finalmente, la reflexión teórica se materializará en el espacio público durante la etapa de "La Práctica", que se llevará a cabo del 25 de abril al 9 de mayo de 2026 en los muros de la sede Guayabal de Bellas Artes. En esta fase de intervención técnica, 12 artistas y colectivos plasmarán una propuesta que integra un 60% de graffiti y un 40% de muralismo. El despliegue visual contará con el talento de la comunidad de Bellas Artes, representada por el Colectivo Süürala, Fluffy, Lis Ríos y Natalia Carvajal Carrascal , junto a artistas de mediana trayectoria del banco de la Agencia APP como Morfe, José Monrroy, Wesoner y Daniel Urrego. Además, el evento reconoce la importancia de quienes habitan el muro cotidianamente, sumando a los "bombarderos" invitados Sako, Cereso Monkey, Shifo y Fato. Esta acción colectiva servirá para cerrar el seminario, convirtiendo el pensamiento situado en una nueva capa de memoria de Medellín.

Latidos

La escucha, la razón. Memoria acústica de un mural


Hay algo más sutil en juego: un momento en el que distintas formas de narrar la ciudad se encuentran resonando. La pintura mural, el cine, la palabra compartida. Todo dispuesto como una invitación a detener el ritmo cotidiano para observar con los oídos, para escuchar con la mirada.

Hoy nos convoca una experiencia que entrelaza la pintura mural y el cine, así como las oralidades, las memorias y las escuchas. Todo en plural. Potente y valioso encuentro que nos sitúa. Nos ubica en una disposición distinta frente a la obra mural de Eskibel, el cine de corte artístico de Juan David Bolívar y frente a los otros. Porque la escucha de la que aquí se habla trasciende la íntima o silenciosa en el sentido habitual; es una escucha que ocurre entre cuerpos, entre voces, entre memorias que se cruzan y se afectan, desde el ruido que somos solos y en conjunto.

La escucha, la razón aparece entonces como un tejido en movimiento. El mural no se agota en su presencia material, ni el cortometraje en su proyección. Ambos funcionan como superficies sensibles donde se depositan experiencias, resonancias, fragmentos de vida, llamados y encuentros improbables: metáforas visuales que resuenan e invitan a cerrar los ojos, vaya paradoja. Lo que vemos y lo que oímos no está dado de una vez; se activa en quien se permite entrar por medio de esa frecuencia en su caja sonora de su cosmoaudición como los Tojolabales.

En hora buena, el cortometraje se despliega como una extensión que escucha el mural, su entorno y los colores de los sonidos que plasmaron los artistas. En ese cruce, las piezas pictórica y cinematográfica se convierte en una memoria acústica de voces, ecos y resonancias que habitan tanto el territorio como quienes lo transitan. El audiovisual se detiene a escuchar palabras dichas, silencios compartidos, sonidos que persisten y las entreteje en una experiencia que invita a percibir el mural con el cuerpo. Así, la razón emerge nuevamente en las memorias que siguen narrando-sonando.

La razón, en este caso, no aspira a la certeza o entenderse como un argumento cerrado. Es una razón que viene después, o mejor, que emerge en la perseverancia y se activa desde la escucha. Una razón que implica suspender por un momento la voz propia para dejar que otras formas de pensamiento —otras maneras de nombrar el mundo y luchas por los seres queridos que no podemos oír— encuentren lugar en nuestros susurros, rememoraciones y miradas. 

En otras palabra, se trata del arte relacional y una ética del encuentro: “dejar que nos hablen los otros diferentes a mí”, suspender el ruido interno para permitir que otras voces —otras memorias, otros cuerpos— ingresen en nuestra experiencia del mundo.


En ese tránsito, las imágenes y los sonidos se entrelazan con recuerdos personales y colectivos. Las caracolas, presentes como símbolo y como eco, como seres con quienes cohabitamos, sugieren esa capacidad de guardar y devolver el sonido, de amplificar lo que a veces parece lejano, la ausencia y lo perdido, en la vorágine de la selva que se representa y el sector de Guayaquil. Cada espectador, en ese gesto, también se vuelve contenedor de memorias: propias, ajenas, compartidas.

El título de la obra no es ajeno a las voces que han atravesado la ciudad. La escucha, la razón dialoga con ese momento en que la palabra en los muros se volvió lucha gráfica y comunicación afectiva de verdades que el poder estatal impedida frente a la búsqueda de personas desaparecidas: “Las cuchas tienen razón”. Allí, la razón dejó de ser abstracta para anclarse en la experiencia, en el dolor, en la solidaridad con la la persistencia de quienes han sostenido la vida en medio de la adversidad buscando a sus seres queridos. No como consigna aislada, sino como parte de un entramado de encrucijadas que cohabitan.

Lo que se abre aquí, es una continuidad y por tanto gestos de actualización. Las víctimas y las obras siguen ocurriendo en las conversaciones que se desprenden, en los silencios que se resignifican, en las formas en que cada quien decide habitar la ciudad, en los ritmos de los territorios y los susurros de sueños.

Escuchar, en ese sentido, es también una práctica de cuidado, de humildad y amor por la humanidad. Y tal vez ahí radica su potencia: en que, al escucharnos, no solo comprendemos mejor lo que somos, sino que empezamos a imaginar —entre muchos— otras maneras posibles de estar juntos. 

La escucha, la razón no termina; continúa en las conversaciones que podamos seguir tejiendo; en las mujeres, los afrodescendientes, los indígenas, los jóvenes, artistas, personas comunes, edificios, cosas, animales e insectos...; en las memorias que decidimos forjar y cuidar; y en las formas comprometidas y prácticas de paz en que habitamos los barrios, plazas y muros. 


En homenaje, solidaridad y construcción con las víctimas y familiares del conflicto social y armado.

Para ver el cortometraje y la conversación entre Eskibel, Amparo, Daniel, Víctor y las personas asistentes https://www.youtube.com/live/J6aEozqjHXQ 

Para conocer más de Eskibel y su obra

Para saber más de Juan David Bolívar y su obra

Para conocer murales y graffitis de gran formato de la Bienal LATIDOS

Latidos - Superficies

Pensar, compartir y habitar el muro

El graffiti, el muralismo, la agitación visual y otras expresiones del arte urbano en Medellín siguen consolidándose como escenarios de encuentro, reflexión y creación colectiva. En este contexto, se realiza la segunda versión del Seminario de Graffiti y Arte Urbano, este año exaltando las Superficies, una propuesta que invita a mirar el espacio público como agente activo en la construcción de sentido y el territorio.

Del 23 al 25 de abril —con una extensión práctica hasta el 9 de mayo—, este espacio propone un recorrido estructurado en tres momentos que articulan pensamiento, intercambio y acción. Como apuesta académica disruptiva Superficies se plantea como una experiencia expandida donde el conocimiento circula entre voces diversas y formas de indagar heterogéneas desde el giro práctico y la investigación creación.


El primer momento, La Palabra, tendrá lugar el 23 de abril en el Palacio de Bellas Artes. Allí, paneles, ponencias y diálogos de saberes abrirán preguntas fundamentales: ¿Qué nos dice el espacio y cómo actuamos en relación con él? ¿Cómo el espacio condiciona la obra? ¿De qué manera la intervención artística redefine la ciudad? La jornada cerrará con un recorridos por la Comuna 10, dirigidos por Distrito Candelaria, por activando la reflexión directamente en el contexto urbano.

El segundo momento, El Compartir (24 de abril), se enfoca en talleres formativos donde el saber técnico y conceptual se intercambia de manera horizontal. Este espacio reconoce que el conocimiento en el muralismo y graffiti no es lineal ni jerárquico, sino que se construye colectivamente desde la experiencia. Tres artistas de alta trayectoria como AMBS, Señor O.K. y La Plaga son los encargados de inspirar a colegas, estudiantes, investigadores e interesados.

Finalmente, La Práctica (del 25 de abril al 9 de mayo) lleva todo este proceso al muro, en la sede Guayabal de Bellas Artes. Aquí, la teoría se encarna en la acción, y el espacio se convierte en un campo de experimentación donde las ideas toman forma y dialogan con la ciudad.

Superficies propone activar preguntas sobre el lugar que habitamos y las formas en que lo transformamos, abrir espacios formativos a través de talleres entre pares y realizar intervenciones pictóricas de impacto y recordación. En ese sentido, el seminario insiste en una idea clave: el espacio no es un fondo neutro; es un territorio que condiciona, pero que también puede ser resignificado desde la práctica artística.

Con entrada libre y cupos limitados, esta segunda versión abre sus inscripciones e invita a no dejar que el espacio se quede en blanco. Más que un llamado a participar, es una invitación a ser parte de una conversación más amplia sobre arte, ciudad y comunidad.

Este encuentro es posible gracias a la articulación entre Comunigraff, la Agencia APP y la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín, operado por la Fundación Universitaria Bellas Artes y la Corporación Manguala, y apoyados por académicos, docentes, investigadores y líderes de instituciones de educación del Distrito, consolidando una red de trabajo que apuesta por el arte urbano como forma de pensamiento y construcción colectiva.

Enlace para la inscripción (cupos limitados) https://forms.gle/43PxJ4AZscoVTXxn7

Agenda https://drive.google.com/file/d/1Y8NhEgBtFMCYTvsu0WXtKaXbj362Sw7Z/view?usp=sharing 

+ Info https://www.instagram.com/bienal.latidos.med/p/DWzg2VIFY5M/ 

Latidos

 Pulsaciones: Pastwo Mesk

A los diez u once años, Pastwo encontró en las clases de graffiti con el Shamo la vía para canalizar la rebeldía que lo definía en el colegio. Lo que comenzó como una práctica de "hacer el daño" se transformó en una pasión cimentada en el hip hop y la influencia del punk, impulsada por la mentalidad y libertad que su madre Vicky Castro y su tía Piedad Castro, fundadoras de la agrupación de punk Fértil Miseria en 1990.

Pastwo es un escritor de graffiti por convicción, diseñador gráfico y artista urbano desde el 2014, dedicado a pintar sus letras y piezas de manera legitima,  por comisiones y contratos. Su foco está en la gráfica y la técnica, no en el contexto social o político, y su estilo utiliza una sobreexplotación de color, decantándose por paletas saturadas (colores primarios y fuertes) para generar un impacto visual potente que "deslumbre" a quien lo observe.

Él crea su propio estilo gráfico urbano de letras a través de años de composición y práctica constante. Esta pasión y disciplina le han permitido un flujo de trabajo significativo donde destaca por su estilo, su carrera y los contactos y relaciones construidas en la calle y el mundo urbano.

Pastwo ha consolidado su carrera principalmente en el ámbito nacional. Su participación más reciente es un mural de gran formato en el edificio Ecci (Avenida Oriental), parte de la Bienal Latidos, donde rinde homenaje a su madre Vicky Castro. Mira parte del proceso aquí

Su espíritu inquieto lo ha llevado a entrar en otros campos del arte urbano, creando la marca de moda colombiana Roof toop💎 (@rooftoop_colombia) la cual se ha posicionado fuertemente en el nicho del streetwear, ofreciendo un estilo urbano, contemporáneo y callejero que resuena con la cultura juvenil. La marca se especializa en la creación de prendas de vestir informales y distintivas, como camisetas chaquetas, gorras y accesorios, que reflejan la influencia del skate, el hip-hop y el graffiti sin permisos, fusionando comodidad y rebeldía, para expresar identidad a través de un vestuario moderno y con carácter.

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Latidos

Pulsaciones: Kozte

A Kozte le gustó dibujar desde niño; empezó el graffiti de letras en el colegio y se formó como Diseñador Gráfico. Empezó a pintar murales en las casas de sus familiares y alrededor del barrio donde vivía. Un punto de inflexión significativo en su proceso de profesionalización fue una convocatoria de arte urbano, dónde, aún sin experiencia, entró a conocer la escena, materiales (aerosol) y a definir su camino.

Kozte, comenta que en su trayectoria, rápidamente se sintió atraído por el muralismo, especialmente el retrato en gran formato. Esta preferencia definió su metodología de trabajo desde el principio: al ser obras que requerían una ejecución prolongada, pintar en un espacio sin permiso resultaba demasiado complejo e inviable. Por ello, su práctica se centró en la gestión proactiva de los espacios, buscando el muro, tocando la puerta y pidiendo autorización a los dueños o propietarios involucrados.

Su estilo está marcado por el arte latinoamericano, ejecutado a partir de capas y paletas saturadas, con una amplia gama de colores, quizás como una referencia los estímulos visuales con los que creció, en Magangué y la costa atlántica. En sus palabras:

Mi obra se distingue por una fusión de técnicas que integran elementos del muralismo y el graffiti tradicional con recursos del arte contemporáneo, logrando un lenguaje visual dinámico y altamente expresivo. Esta experimentación técnica se complementa con una fuerte narrativa visual que invita a la reflexión y al reconocimiento de la diversidad humana.

Respecto a su trayectoria internacional, Kozte ha construido su camino bajo la filosofía del hazlo tú mismo, o como el mismo expresa, "No esperes a que te llamen, haz que suceda". Tras años esperando una invitación formal a festivales, decidió que no podía esperar más para cumplir su sueño de pintar en el extranjero. 

Su primer gran viaje autogestionado fue a México por casi dos meses, una experiencia que le confirmó el valor de viajar solo y lo motivó a seguir. Este espíritu proactivo lo llevó incluso a Panamá, donde gestionó un evento completo: consiguió patrocinador, el muro e invitó a otros dos artistas. 

Desde ese inicio en 2019, Kozte ha mantenido sus procesos orgánicos, viajando y solucionando en el terreno, desde lo empírico: experimentando, explorando e (re)inventando. Hoy, seis años después de su primera aventura por fuera, afirma que cerca del 90% de sus experiencias internacionales han surgido de esta forma: llegando al lugar, preguntando, y haciendo que las oportunidades se materialicen:

Mi trabajo se caracteriza por una profunda sensibilidad social y una clara intención de visibilizar a personas y comunidades que suelen pasar desapercibidas en el entramado de la sociedad contemporánea. En este sentido, mis retratos intensamente contrastados y el uso intencional de paletas de colores saturados actúan como reflectores sobre las culturas retratadas, elevando su valor simbólico y resaltando su papel dentro del ecosistema global. 

Kozte es líder y gestor cultural de Surreal street art fest (@surreal.artfestival), una plataforma internacional para la convergencia del graffiti lettering y el muralismo contemporáneo en Medellín. Nacido en 2017, el festival se distingue por su apuesta por el gran formato y la calidad artística, reuniendo a creadores locales e invitados internacionales provenientes de importantes escenas globales (como París, Londres, Verona y diversos países latinoamericanos) para encontrarse, pintar y afianzar lazos y amistad.

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Latidos

Bienal de graffiti y arte urbano de Medellín

!Artistas seleccionados para intervención en bajo de puente Avenida Guayabal!

Pepe 96 accionando. 2 de septiembre de 2017. Fotografía: Víctor Jiménez
El equipo de Arte Urbano de la Agencia APP comparte el viernes 7 de noviembre a las 7 p. m. el Informe de evaluación y selección correspondiente a la Invitación No. 5 de la Bienal LATIDOS 2025, destinada a intervenir el bajo del puente de la Avenida Guayabal con Calle 10, en el marco de la Galería Guayabal Fase 2.

El documento incluye el listado completo de artistas habilitados, no habilitados y seleccionados, junto con los puntajes asignados por el Banco de Artistas y las fechas de las próximas actividades. Se estableció que cualquier observación al informe se recibiría hasta el 9 de noviembre a las 8:00 p.m., a través del correo arteurbano@app.gov.co.

Entre los artistas seleccionados destacan nombres de alta trayectoria como Mr. Shifo (Graffiti) y Pepe96 (Graffiti); la mediana trayectoria estuvo representada por Chosen y Omer en graffiti, y Juanos y Fluffy Rabbit en muralismo; mientras que la emergente incluyó a Don Juan y Primitivo, mostrando la diversidad de miradas, estilos y trayectorias que convergen en la escena artística de ComuniGraff.  Para conocer el informe completo da clic aquí

La intervención artística se desarrollará en las columnas del bajo del puente, integrando ocho obras individuales que transformarán este espacio vial en un corredor de arte, identidad y movilidad segura. Cada artista contará con autonomía creativa, bajo el acompañamiento de la Dirección Artística de la Bienal LATIDOS, asegurando coherencia curatorial y armonía visual con el entorno urbano de la Galería Guayabal Fase 2.

Este momento simboliza el cierre de las convocatorias públicas de LATIDOS 2025, consolidando un acontecimiento hito del siglo XXI donde el arte urbano se materializó como un espacio de encuentro, diálogo y visibilidad para los artistas locales. El proceso refuerza el carácter de un proyecto colectivo de arte urbano, que visibiliza la creatividad y la fuerza de los barrios y comunas, transformando a Medellín en un Museo a cielo abierto de rutas y galerías de Arte Urbano.

Latidos

Bienal de graffiti y arte urbano de Medellín

!Se abre convocatoria pública para intervención en bajo de puente Avenida Guayabal!
Avenida Guayabal con la Calle 10. Bajo de puente conocido como "El Chorizodromo" donde se encuentra el negocio Carnes del puente de Guayabal. Imagen tomada de la noticia "El motivo por el que sellaron el puesto de carnes debajo del puente de la Av. Guayabal", intervenida con graffiti a partir de IA Gemini. 2025.

El equipo de Arte Urbano de la Agencia APP abrió la Invitación No. 5 de la Bienal LATIDOS 2025, destinada a intervenir el bajo del puente de la Avenida Guayabal con Calle 10, en alianza con la Secretaría de Infraestructura Física. 

Esta convocatoria se dirigió a los artistas del Banco de Artistas Urbanos Gráficos de Medellín, incluyendo categorías de alta, mediana y emergente trayectoria, y se concibió como una de las últimas oportunidades de participación pública de la bienal en esta edición.

Para esta intervención se seleccionarán ocho (8) artistas con el siguiente perfil:
  • 2 artistas de alta trayectoria en graffiti
  • 2 artistas de mediana trayectoria en graffiti
  • 2 artistas de mediana trayectoria en muralismo
  • 1 artista emergente en graffiti
  • 1 artista emergente en muralismo
La intervención del Bajo de Puente de la Avenida Guayabal con Calle 10 marca un nuevo hito dentro de la Galería Guayabal, un corredor artístico que articula el arte urbano con la naturaleza, la movilidad y la memoria industrial del sur de Medellín. En este punto convergen la historia del trabajo, los paisajes del río y la fuerza del graffiti, que ha hecho de Guayabal un territorio clave en la evolución estética del arte urbano gráfico de la ciudad.

Cada obra debe ser individual y de creación libre, asignada por la Dirección Artística según la trayectoria de cada participante. La convocatoria estableció fechas precisas para asegurar transparencia y organización: las inscripciones comenzaron el 5 de noviembre y cerrará el 7 de noviembre a primera hora, para tener los resultados de los seleccionados en la noche. Las intervenciones artísticas se ejecutarán del 21 al 26 de noviembre, consolidando estos muros como un espacio de expresión y registro de la creatividad urbana, que abren o cierran, la Galería Guayabal.

Para garantizar el acceso a la información y facilitar la participación, se compartieron los documentos de referencia y las herramientas de inscripción: la Invitación No. 5 – PDF, el listado de muros disponibles y el formulario de inscripción.

Esta convocatoria queda registrada en la memoria de la Bienal LATIDOS como un hito de participación artística, reflejando la fuerza y diversidad del arte urbano en Medellín. Además, representa la última convocatoria pública de la bienal en su primer ciclo en el 2025, cerrando un capítulo de intervenciones en el que más de 50 artistas transformaron la ciudad en una galería viva, en un museo a cielo abierto, donde los muros son testigos del pulso creativo de los artistas y un Distrito creativo, artístico y cultural.

Latidos

Pulsaciones: Leo2

A los catorce años, Leo2 encontró en los muros una forma propia de respirar. No pintaba para escapar, sino para entender lo que lo rodeaba y quizás hacerse uno.

En las noches y los días en Angelópolis (Antioquia) y luego en las calles de Medellín y otras ciudades aprendió a leer las calles, a descifrar su pulso, a reconocer a otros escritores que también hablaban con letras y color. Desde entonces, su inspiración ha estado ligada a ese acto de caminar, observar, dejarse afectar y ver en los muros.

Al final creo que la calle es mi gran inspiración. De ahí he sacado la mayor parte de mis ideas. Pintar y estar presente en ella es lo que me ha movido a seguir pintando todos estos años.

Esa relación orgánica con el espacio público define su obra: un diálogo entre el grafiti y el paisaje, entre la memoria urbana y la intención que radica en el yo de hacerse notar.

El estilo que representa surge a partir de la fluidez de los tags, los dinámicos y complejos trazos de la escritura salvaje de letras, acompañado de fondos inspirados en la naturaleza fantástica y los bellos paisajes colombianos donde la fauna y la flora son temas recurrentes, enmarcados en arboledas coloridas teñidas del amarillo profundo de los guayacanes. 

La calle es su aula, su taller y su galería. Allí sus prácticas gráficas y visuales se hacen escritura y cuerpo: se comparte, se discute, se borra, se lucha, se vuelve a pintar. 

El graffiti para Leo2 es "una pasión y forma de posicionamiento que le permite superarse y estar seguro desde un lugar de enunciación que lo hace sentir cómodo", viviendo un intenso ahora. En sus obras y piezas se conserva su raíz nómada y su espíritu libre, pero también nos invita a la contemplación. En su trabajo, la calle es territorio que late con lo afectivo, lo autoral, lo abstracto y el presente.

Aunque así mismo y para la comunidad se reconoce como un graffitero tradicional, su trabajo esta en esa frontera entre el grafiti y la pintura mural contemporánea. Su dominio del las letras de estilos salvajes y codificados concretan lo formal al convertir la letra en territorio, la palabra en paisaje, y el tag en fondo o cielo.

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La Ciudad Graffiti

Nos están robando el horizonte

Experimentación con IA a partir de analogías a la obra Horizontes de Francisco Antonio Cano y las visuales alusivas a la construcción de edificios en la zona de Las Palmas de Medellín. Imagen tomada de la red social X por Josty. 2025.
¿Ustedes también han notado en las últimas semanas cómo en Medellín nos están robando el horizonte? Como escritor de graffiti me he venido preguntando seriamente por el ascenso aparentemente silencioso de ese edificio que se levanta cada día más en ladera oriental, sobrepasando el borde de la montaña en la zona de Palmas.

¿Cuál es el sentido de estar peleando entre nosotros por muros cada tanto, y quedarnos pasivos cuando nos roban hasta el paisaje? En mis años como escritor de graffiti una de las cosas que este mismo hacer me ha enseñado de mil maneras es que el Graffiti es una pregunta por la ciudad, por lo que siendo de todos a veces no es de nadie.

Y entonces ¿el paisaje qué? ¿no nos importa porque no es un muro para satisfacer nuestro ego y aspiraciones? El paisaje y el hábitat son derechos fundamentales para nosotros como escritores, artistas, ciudadanos y seres humanos, pero no nos atrevemos a levantar la mirada del nivel del suelo. Qué chimba que podamos pelear por nuestros derechos como nos paramos por un spot, que no seamos espectadores pasivos de un boom inmobiliario -porque nos da muritos pa pintar-, compradores compulsivos que dependen de una multinacional que nos haga las pinturas, y seres que viven de espaldas a su mundo como esa gente que anda muy feliz trabajando como si nada con el matagatos ese que quiere ser dizque presidente (o mercader del poder).

El graffiti es una voz poderosísima, ustedes lo saben; ellos también. Por eso tratan de usurparla, de callarla, si no es con unas Lukas, será con el garrote, así como quieren usurpar el paisaje. Mientras la ciudad, la naturaleza y el placer del goce estético ¿para quiénes son? Nos dicen que tenemos que renunciar a una parte del paisaje, de nuestro Horizonte, para que los más ricos puedan tener una vista privilegiada, esos mismos poderosos que dicen proteger no sé qué tradiciones antioqueñas pero son los primeros que salen a vender hasta el paisaje que han romantizado al extremo de convertirlo en una comedia rosa, insípida y traqueta.

Luego vendrán por más, ya saben lo que decía Gabo de lo que va a pasar con el culo de los pobres cuando la caca tenga algún valor, a ese poder de siempre no le importaría hipotecarnos de por vida, vean que vivimos en una ciudad cada vez más privada, y el graffiti andando con veleidades superficiales, actuando como agente esencial de la gentrificación sin mediar reflexión, divorciado de la historia y sin vocación de poder aparte de la que le impongan los mecanismos institucionales.

Josty

La Ciudad Graffiti

El graffiti en la encrucijada ¿Cooptación?

Letras y frailejones. Obra de Ghetto. Parque de la conservación. Galería Guayabal. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025.

En Medellín estamos viviendo un momento que merece ser leído con cuidado.

El graffiti lettering, históricamente marginado o tratado como vandalismo, por fin está entrando al gran formato y a espacios públicos y privados a través de la institución. No es un detalle menor que escritores estén pintando culatas completas de edificios, con letras gigantes y estilos propios. Eso, sin duda, representa una conquista simbólica: el graffiti deja de ser tolerado en la esquina para ser visible en el skyline.

Pero, al mismo tiempo —y esa es la contradicción que no podemos evitar nombrar—, en espacios como el Parque de la Conservación el graffiti entra con una condición: estar ahí, sí, pero bajo un marco previamente definido. Se le permite aparecer, pero no ejercer su potencia plena. Se acepta el lettering, pero usado como barrera, como “cordón de seguridad visual” para que el resto del espacio siga siendo exactamente igual a lo que ya era: una gráfica amable, animalista, sin riesgo conceptual y estéticamente idéntica a la de hace cinco o seis años. Es decir: se avanza en presencia, pero no necesariamente en sentido.

Ocelote Albina. Obra de Chos. Parque de la conservación. Galería Guayabal. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025.

Lo que se llama “obra concertada” funciona, en parte, como legitimación y, en parte, como control. Se incluye al artista y al escritor, pero dentro de un diseño ya decidido. Hay participación, pero condicionada. Se amplía la nómina, pero no el campo de posibilidades estéticas. El graffiti no fue invitado a transformar el espacio: fue invitado a blindarlo.

Y basta contrastar con otro caso: el proyecto de Gaseosas Lux. Ahí no hubo “manual de zoología visual”. No hubo instrucciones temáticas ni curadurías de baja intensidad que camuflan dirección. Hubo libertad real. ¿Resultado? Una masterpiece que no busca encajar en una narrativa institucional, sino ampliar el lenguaje del artista y del escritor.

Universo Graffiti. Pieza maestra en la fachada de la planta de Gaseosas Luz. Galería Guayabal. Fotografía Víctor Jiménez. 2025.
Eso plantea una pregunta incómoda ¿Por qué un proyecto privado permitió más libertad creativa que uno público?

No es un asunto de presupuestos. Es un asunto de confianza. Cuando la institucionalidad le teme al arte y al graffiti, los encierra en un guion. Cuando se les permite ser lo que son, aparece el riesgo, la diferencia, la obra viva.

No se trata de negar los avances: que el graffiti esté en gran formato es histórico. Que haya escritores jóvenes pintando a escalas de alta y mediana medida es una victoria de años de disputa. Pero sería ingenuo confundir presencia con autonomía.

Más de 5 animales. Obra de Cereso Monkey. Parque de la conservación. Galería Guayabal. Fotografía cortesía Agencia APP. 2025.
La verdadera discusión no es si ahora nos dejan pintar. La discusión es en qué condiciones, con qué límites, para decir qué y con qué lenguaje. El punto no es destruir lo que existe. El punto es evitar que lo existente se presente como la única forma posible de hacer arte urbano y graffiti en Medellín.

Porque cuando lo público solo acepta lo decorativo y lo privado permite lo experimental, algo está invertido. Y cuando el mural institucional se parece a sí mismo desde hace seis años, pero el nivel técnico de los artistas y escritores sí evoluciona, el estancamiento no está en el arte: está en la curaduría.

El desafío que viene no es entrar a los muros: ya estamos ahí. El desafío es que esos muros no sean solo superficies aprobadas, sino territorios de sentido.
Letras y coral. Obra de Barto Scribba. Parque de la conservación. Galería Guayabal. Fotografía Barto. 2025.

Si el arte urbano y el graffiti no pueden cuestionar, incomodar, desbordar o innovar, entonces solo cambia el tamaño del muro, no el lugar del artista y del escritor.

José Monroy