Cultura Punk en Medellín

Botinada: la historia del punk de Brasil

Director: Gastão Moreira
Sinopsis: "Botinada" es un documental dirigido por Gastão Moreira, un ex-VJ de MTV. La película muestra el surgimiento de la escena punk en Brasil durante las décadas de 1970 y 1980, por medio de testimonios del movimiento en Sao Paulo, la llegada de los primeros vinilos y casetes, la realización de los primeros conciertos, y las bandas que dieron inicio a la escena musical del país carioca.
Año: 2006

Geografías de un desfase

Botinada cuenta la historia del punk brasileño a través de los que montaban los conciertos, los que prestaban el estudio casero, los coleccionistas, las agrupaciones musicales y los que armaban las redes que sostenían una escena antes de que existiera una industria que la sostuviera. Es una decisión metodológica para un argumento historiográfico: hacer la escena importa tanto como tocar en ella. Y es exactamente el punto donde el documental empieza a hablarle a Medellín, cuarenta años después.

La primera coincidencia es territorial. El filme insiste en la diferencia entre São Paulo y el ABC —el cinturón industrial y obrero alrededor de la capital, con su propia tradición sindical—, una distinción que cualquiera que conozca el área metropolitana de Medellín reconoce de inmediato en la diferencia entre la ciudad y sectores como Envigado, Itagüí o Bello. El punk, antes de ser un fenómeno político, fue un fenómeno de geografía de clase: nació en los barrios obreros y populares, cerca a las fábricas, no donde estaba el teatro.

Sobre esa base territorial se montan las coincidencias materiales: la dificultad para conseguir información, el costo prohibitivo de los instrumentos, grabaciones hechas con equipos precarios por músicos sin formación, discos financiados "con una vaca" antes de que existieran sellos dispuestos a arriesgarse. Incluso la identidad pandillera y territorial de los primeros punks —tan marcada en ambos contextos— tiene un origen curiosamente cinematográfico: la influencia desproporcionada de Los Guerreros (The Warriors) sobre unos adolescentes que, sin mucho más referente, tomaron de una película sobre pandillas neoyorquinas su primer modelo de pertenencia. Y en los dos países esa pertenencia temprana se topó pronto con la policía.

Pero ahí donde las condiciones materiales se parecen, los tiempos se separan. Brasil tuvo contacto directo y temprano con la cultura europea, una tradición de rock que nunca dejó de tener mercado, mejor infraestructura de estudios y salas diseñadas para tocar en vivo, radio que programaba lo propio. Medellín, en cambio, permaneció aislada de los circuitos internacionales de intercambio —casetes, fanzines— hasta entrados los años noventa, cuando la globalización terminó por abrir lo que la radio local nunca abrió, ocupada como estaba con las listas de popularidad de Estados Unidos e Inglaterra. De esa desconexión salió una infraestructura propia: el concierto de cancha, todavía vigente en la ciudad, como respuesta a la ausencia de escenarios pensados para la música en vivo.

Ese desfase no es un detalle cronológico: es lo que explica la forma que tomó cada escena. En Brasil el punk fue una explosión breve —a mediados de los 80 ya estaba en crisis, y la llegada del hardcore, que empujó a varios grupos hacia el metal, se sintió como una ruptura real con lo que había antes. En Medellín, donde el punk se instaló despacio, el hardcore no rompió nada: muchos de sus primeros exponentes venían del metal, y la transición se vivió como continuidad, no como corte. La tensión entre continuidad y ruptura que atraviesa la historia del punk en cualquier latitud —esa pelea interna entre quienes defendían la tradición y quienes buscaban romperla, tan visible en Inglaterra y Estados Unidos— se resuelve distinto cuando la escena misma llegó fuera de tiempo: no hay ortodoxia que traicionar cuando apenas se está entrando.

Hay un último hilo que el documental no persigue, pero que la conversación alrededor suyo sí abrió: la manera en que la historiografía del punk sigue autorizándose desde el centro incluso cuando el hecho musical ocurrió en la periferia. Los Saicos grabaron en Lima a mediados de los años sesenta, más de una década antes de que Londres y Nueva York fijaran la fecha oficial del género, y aun así, buena parte de su reconocimiento como "los primeros punks del mundo" llegó después, filtrado y legitimado por una prensa anglosajona que los redescubrió, los tradujo y, en cierto sentido, los volvió a inventar. El punk evidenció ahí lo complejo de las relaciones centro-periferia: incluso cuando el sur llegó primero, necesitó que el norte lo certificara.

Cultura Punk en Medellín

Sur-terráneo

Seis historias del punk en América Latina

En 2026 se cumplen 40 años del punk en Medellín. Para conmemorar este proceso cultural, el proyecto HTM - Hazlo Tú Mismx propone el cine como dispositivo de encuentro y cuestionamiento. Sur-terráneo —palabra que funde el sur geográfico con lo subterráneo, la coordenada continental con la ética del underground— es un ciclo de cine que traza una cartografía alterna de América Latina: no la de las capitales culturales oficiales, sino la de los sótanos, los garajes, las radios pirata y los casetes que circularon de mano en mano cuando ningún archivo institucional se ocupaba de guardar esas memorias.

A través de documentales y registros audiovisuales, se hace un recorrido por distintas ciudades y contextos donde el punk se desarrolló como una forma de expresión cultural, política y estética. Desde Brasil hasta México, pasando por Perú, Chile y Argentina, cada sesión permitirá conocer las condiciones sociales, los espacios culturales y las redes de actores que hicieron posible el surgimiento de estas escenas.

El ciclo culmina con una maratón audiovisual dedicada al punk en Medellín, compuesta por las cápsulas de la serie web del archivo HTM – Hazlo Tú Mismx, como una forma de conectar estas historias latinoamericanas con la memoria local de la ciudad.

Cada sesión incluirá material audiovisual del archivo HTM, como una manera de compartir los contenidos de la plataforma sobre la escena local.

Programación

Sesión 1 – Brasil Botinada: A origem do punk no Brasil. El documental reconstruye el estallido paulista de los años 80, cuando el punk brasileño encontró en la periferia de São Paulo su primer territorio.

Sesión 2 – Perú / Chile Sucedió en el Perú: Movida Subterránea + Cassette: Historia de la música chilena – Pank. Dos registros televisivos, dos memorias nacionales que documentan cómo el punk se abrió paso en Lima y Santiago, muchas veces a contracorriente de las propias cámaras que los grababan.

Sesión 3 – Argentina El Parakultural. El mítico espacio porteño que, tras la dictadura, se convirtió en refugio y detonante de múltiples escenas artísticas y musicales —el punk entre ellas— protagoniza este documental sobre la reconstrucción cultural de una ciudad que necesitaba, literalmente, un lugar para gritar.

Sesión 4 – México México Capital Punk. La historia y expansión de la escena punk en Ciudad de México, contada desde adentro.

Sesión 5 – Medellín Maratón HTM. El ciclo cierra donde empezó: en casa. Las cápsulas audiovisuales de la serie web Hazlo Tú Mismx —el archivo propio, hecho con las mismas manos que hicieron la escena— conectan las cuatro historias latinoamericanas anteriores con la memoria local del punk en Medellín.

Sur-terráneo insiste en una idea que atraviesa buena parte de las prácticas de archivo autogestionado en América Latina: lo subterráneo no es lo que falta, es lo que se construyó aparte, con otras herramientas, para que no dependiera de nadie más. Cuarenta años después, Latinoamérica y Medellín tienen su propio rastro, su propia huella.

La Ciudad Graffiti

 Acuerdo 010 de 2020 para fortalecer el Arte Urbano Gráfico 

Infografía general del Acuerdo 010 de 2020. Elaborada con Notebook. 2026.

Hay personas que empujan sin parar aunque nadie les esté mirando. Que llevan el argumento preparado, la propuesta redactada y la convicción intacta, incluso cuando el proceso se demora, cuando las puertas no abren al primer toque. En nuestro gremio tenemos varias de esas personas, una de ellas es el Josty, que organizó este resumen y podcast con ayuda del modelo de IA Notebook. Esta entrada es, antes que cualquier otra cosa, un reconocimiento a su ánimo incansable, a su convicción de que lo que hacemos en las calles merece existir con dignidad y legitimidad. Aquí van unas ideas y estos materiales que nos sirven para profundizar más nuestra ciudadanía cultural. 

Durante décadas, el arte en las calles de las grandes metrópolis navegó en una ambigüedad incómoda: estigma de vandalismo para unos, piel de la resistencia cultural para otros. Medellín, una ciudad que ha hecho de la resiliencia su marca personal, decidió romper ese binarismo. No se limitó a tolerar las inscripciones gráficas en las calles; las transformó en objeto de política pública, elevando la expresión callejera a instrumento de ciudad con el Acuerdo Municipal 10 de 2020.

Este Acuerdo es un documento que reconoce, define, protege y proyecta el arte urbano como parte constitutiva del Distrito, quizás de alguna manera ya lo eleva como patrimonio cultural inmaterial. Y para todos los que hacemos parte de Comunigraff, entenderlo, apropiárnoslo y usarlo es una tarea urgente, de diario.

Conoce el Acuerdo 010 de 2020 

Uno de los grandes aportes del Acuerdo es proponer una definición sombrilla, abrigadora. En su Artículo 2, la ciudad acuña el término Arte Urbano Gráfico, una definición técnica que abraza la complejidad de la calle. Trasciende el muralismo tradicional y valida un ecosistema que incluye el grafiti, el esténcil, los pósters y hasta los stickers.

El acuerdo lo dice con claridad:

"Para efectos del presente Acuerdo, se definirá el arte urbano gráfico como toda inscripción o pintura efímera que se realiza en el espacio público o en el espacio público de propiedad privada y que tiene fines estéticos y/o comunicativos y no contiene mensajes comerciales, ni alusivos a las marcas, logos, productos o servicios."

El Acuerdo 010 de 2020 da un paso que pocas legislaciones se atreven a dar: aceptar que el arte urbano es, por esencia, transitorio. El Artículo 14 reconoce que las obras no buscan la eternidad, sino la pulsión del intenso ahora. 

Para muchos, esto que parece obvio se ha convertido en todo un debate de códigos, reglas y apropiación del espacio público. Siendo conscientes de que el grafiti no pide permiso para quedarse para siempre, y que como el mural vive mientras necesita vivir, y luego dará paso a lo que viene. 

ABC (Resumen) del Acuerdo 010 de 2020               

Ahora, seamos honestos: un acuerdo municipal es un peldaño, no la cima. La regulación definitiva, la política pública robusta, la ciudadanía cultural plena para quienes vivimos del arte urbano en Medellín, todavía está en construcción, ya son seis años, con Bienal a bordo y aun nada. Pero este peldaño importa. Es el reconocimiento de que existimos, de que producimos valor, de que el espacio público nos pertenece tanto como a cualquier otra expresión de las prácticas y artes plásticas, visuales y urbanas.

Por eso el gremio Comunigraff tiene una misión concreta en este momento:

  1. Conocer el Acuerdo. No basta con saber que existe. Hay que leerlo, entenderlo y saber qué dice cada artículo.
  2. Apropiárselo. Hacer que este lenguaje sea nuestro, usarlo en las conversaciones con las instituciones, en los proyectos, en los procesos comunitarios. Hay que hablar de esto y volverlo cuerpo.
  3. Empujarlo hacia su regulación. El acuerdo abre la puerta; la regulación la consolida. Cada vez que participamos en espacios de incidencia, cada vez que presentamos propuestas, cada vez que documentamos nuestro trabajo, solicitemos su reglamentación y expansión.
Escucha el Podcast del Acuerdo 010 de 2020

Medellín ha entendido algo que otras ciudades todavía debaten: el arte urbano no es un problema de orden público, es una forma creativa de ciudadanía cultural y una marca que le genera una identidad y derrama económica. Es la evidencia de que esa comprensión puede volverse norma. Y cuando una ciudad decide codificar en ley lo que sus artistas ya sabían y les mueve, algo cambia. No todo, no de inmediato. Pero cambia.

Para descargar estos y otros insumos del acuerdo, da clic aquí