Otras grafías

El fermento de la imagen

Muestra expográfica El Fermento de la Imagen. Foto: Silvana Vanegas. 23 de abril de 2026.

El fermento de la imagen. Iteracciones en remolacha tuvo el 23 de abril, día de la palabra, una presencia increíble e impresionante. Participamos en el seminario de grafiti y arte urbano Superficies, y todo el trabajo que estamos desarrollando en clave de comunicaciones, memorias y narrativas resonó con mucha fuerza, pues el tema central —las superficies— estaba muy a tono con nuestra propuesta. Fue un momento valioso en dos movimientos: por un lado, presentamos el proyecto de investigación y sus alcances; por otro, mostramos el ejercicio construido durante este primer año dentro del sistema experimental que hemos denominado El fermento de la imagen: tres paneles, una mesa de exhibición con materiales y un televisor que proyecta un video experimental en el que confluyen imágenes de las tres acciones de las campañas Nos están matando / El arte no se calla, generando un marco para mostrar los diferentes procesos.

La exposición estuvo montada durante todo el primer momento del seminario, denominado La palabra. Estuvimos en el Palacio de Bellas Artes, primer piso, desde las 8 de la mañana. Muchas personas se acercaron con curiosidad. Conversamos sobre los detalles, los elementos, el sentido de interrogarse por lo residual de la imagen —de ir más allá con estas acciones, de analizarlas como acontecimientos y rematerializarlas en sistemas formales experimentales— y sobre la importancia de darle un lugar al graffiti mural como forma de encuentro entre mundos políticos,. estéticos y sociales que parecen transitar por caminos paralelos pero que presentan muchas sinergias, muchas cosas que podemos hacer juntos, también desde las diferencias y las distintas maneras de habitar el espacio.

Mediación y compartir con asistentes al seminario. Foto: Silvana Vanegas. 23 de abril de 2026.
En cada descanso hubo personas acercándose, mirando, preguntando y tocando. Hubo un gesto muy bello: en la sala de la jornada de la mañana hay un gran ventanal cubierto por parasoles que deja entrar una luz solar cálida. Al incidir sobre los paneles —expuestos por delante y por detrás—, esa luz genera en cada lienzo algo parecido a pequeñas cámaras que los encienden aún más. Me pareció hermoso, porque revela que cada espacio en el que se hace la itinerancia le aporta algo nuevo y trascendental al proceso. La exposición no es la misma en ningún lugar: el lugar también expone y perlabora.

Deconstruyendo el sistema experimental. Foto: José Monroy. 23 de abril de 2026.
A la hora del almuerzo seguimos conversando. Muchas personas —artistas, estudiantes de arte, gestión cultural, diseño y arquitectura, investigadores, profesores— se sorprendían al ver cómo el grafiti mural estaba siendo llevado a otros formatos y espacios. Y en esa sorpresa se revelaba algo importante: estos materiales documentan las acciones y los remedian. Las sacan de su contexto original —el muro, la calle, el momento de crisis— y las reinscriben en otros circuitos, generando nuevas capas de sentido. El circuito del grafiti se conecta con el del muralismo, el de la protesta política y estética con el activismo archivístico y académico, y todos conversan con el de una Medellín que le apuesta a lo creativo, la justicia social y la reparación simbólica. No se trata de que el arte urbano "suba" a la academia o se "legitime" institucionalmente —ese no es el movimiento—, sino de que al circular por distintos espacios, el trabajo disputa qué es lo público, qué memoria cuenta y quién tiene derecho a construirla.

Adentrándose en la mesa y las bitácoras de las variaciones. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Eso quedó muy claro en la conversación más interesante del día: una investigadora y artista bogotana me preguntó por qué no consideraba el mural ¿Quién dio la orden? como el antecedente inicial de este fenómeno social. Es una pregunta justa y necesaria. Mi respuesta tiene que ver con una distinción que estoy elaborando entre dos tipos de acción visual: la que parte de un movimiento de víctimas y artistas aliados para construir un mensaje político de denuncia —que es lo que hace ¿Quién dio la orden?, con toda su potencia—, y la que protagonizan los grafiteros, bombarderos, muralistas y agitadores visuales como sector específico, con sus propias lógicas de ocupación del espacio, sus propios códigos y sus propias formas de construir movimiento. Eso segundo es lo que ocurre en 2020 y en las tres acciones que estudio, y luego en las acciones de Las cuchas tienen razón: ese gremio —presente en varias ciudades colombianas pero con una fuerza particular en Medellín— entra en escena y muestra que el graffiti es estética y también protesta, una forma propia de resistencia visual, con gramáticas, territorios y temporalidades que le son propias. La remediación que propone El fermento de la imagen busca hacer visible precisamente esa especificidad: no borrarla en el nombre de un relato general sobre el arte y la memoria, sino mostrar sus trazos, sus materiales y su lógica interna.

Efecto luz sobre los lienzos del panel: Variación 2. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Muchas personas también se detuvieron en los detalles de la formalización. Los pines fabricados con válvulas recicladas de "latas", las cuales que acompañan cada liencillo funcionando como ojos centinelas de cada imagen, para desde la repetición y la serialidad crean una saturación que es también un mensaje, un paisaje de conjunto que, cuando uno se acerca, revela la parte y el todo. Fue la gente quien me ayudó a afirmar esto, que es uno de los gestos más valiosos de una exposición itinerante: el público completa el trabajo. También me sorprendió que varias personas encontraron el bordado en uno de los liencillos — de la variación 1— y preguntaron con mucho interés por esa relación. Es una deriva que casi no aparece en la muestra: una cuarta variación que quedó rezagada junto a otra propuesta basada en el puntillismo, los huecos y la luz. Caminos abiertos del recorrido.

Mediación de la exposición para les asistentes. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.
Cuando pude presentar la ponencia y mostrar el proyecto, y el público pudo bajar a la sala y conectar lo que había escuchado con lo que tenía enfrente, algo se integró. Creo que eso es lo que la investigación creación puede hacer cuando funciona bien: no ilustrar una tesis con objetos, sino crear un campo donde la teoría y la práctica se necesitan mutuamente para volverse legibles, relevantes. La mesa, los paneles, el video, los pines: no son documentación de un proceso, son el proceso mismo en otra fase. Y lo que las personas vieron ahí —el graffiti-mural como forma de reparación simbólica, como disputa de la memoria, como manera de decir que el arte no se calla ante la injusticia— no necesitó ser explicado. Estaba ahí, en los materiales, a la vista y el tacto. 

Eso, al final, es lo que más me llevo del día: la confirmación de que este trabajo tiene algo para decirle a públicos muy distintos, y que cuando esos públicos se encuentran en torno a una superficie —literal o simbólica—, la comprensión compartida se hace posible.

Celebrando la palabra, la escritura y el encuentro. Artistas, graffiteros, muralistas, funcionarios y parceros. Pasaje Cervantes. Comuna 10 La Candelaria. Foto: Víctor Jiménez. 23 de abril de 2026.

La Ciudad Graffiti

De ida y vuelta. Políticas públicas de arte urbano y urbanismo en el contexto latinoamericano

Portada del libro "De ida y vuelta". Diseño e ilustración Maggie Dajui. 2026

Hay proyectos que uno celebra no solo por lo que son, sino por lo que representan. Este es uno de ellos.

"De ida y vuelta. Políticas públicas de arte urbano y urbanismo en el contexto latinoamericano" es el resultado de algo que en la academia no siempre ocurre con la naturalidad que debería: el diálogo real entre instituciones, entre ciudades, entre países. Aquí se encontraron Medellín (Colombia),  Pachuca de Soto y Tezontepec (México), para preguntarse juntos algo urgente y necesario: ¿Qué papel juega el arte urbano en la construcción de políticas culturales públicas? ¿Qué pasa cuando ponemos a conversar a Colombia y a México, a sus calles y sus decisiones?

A esa conversación se sumó también el Instituto Tecnológico Superior del Occidente del Estado de Hidalgo, desde Mixquiahuala de Juárez, aportando la mirada del urbanismo como hilo conductor. Y de ese tejido colaborativo nació este libro.

Lo que el libro propone es un recorrido por múltiples territorios y preguntas. La primera parte, dedicada a la incidencia del arte en el espacio público, abre con un estudio comparativo entre Medellín y Pachuca de Soto que examina el arte urbano como generador de espacio público —trabajo de Nino Andrey Gaviria Puerta, Isabella Cuevas García y Edgar Manuel Castillo Flores que ya desde su título anuncia la vocación transfronteriza del libro. Luego viene uno de los capítulos que más me entusiasma: el que sigue el rastro de cholos, grafiti y batallas de hip hop a lo largo del río en Tezontepec de Aldama, Hidalgo, explorando cómo estas prácticas colectivas se convierten en formas de apropiación del territorio, escrito por Luz del Carmen Hernández Hernández, Michelle Falcón Cruz Azzul y Luis Raúl Pérez Herrera. Más adelante, la experiencia de la Galería del Barrio en El Arbolito, Pachuca, muestra lo que puede ocurrir cuando la investigación social y la intervención artística se dan la mano en un barrio concreto. Y cierra esta sección Nicolás Diazgranados Berrío con una mirada al Metro de Medellín y su paso por el centro histórico, pensando el arte público desde los cuerpos que transitan, que esperan y que habitan los lugares.

Ilustración de Marco Patiño. 2026.

La segunda parte amplía el horizonte hacia el urbanismo, el patrimonio y la sustentabilidad. Aquí el libro plantea preguntas igual de pertinentes: ¿puede el arte público ser una herramienta real del desarrollo urbano sostenible? Kalahan Rojas Calva dice que si. Y cierran Jorge Luis Rodríguez Ruiz, Rogelio Neria Hernández, Luis Raúl Pérez Herrera y Christhopher Contreras López interrogándose ¿Cómo dialogamos con el patrimonio desde marcos filosóficos como el existencialismo o la axiología? Son capítulos sugestivos sobre discusiones actuales y estructurales.

En un continente donde el muralismo, el grafiti y la intervención urbana han sido históricamente formas de resistencia, memoria e identidad, tener investigaciones rigurosas que los vinculen con la política pública es un avance que hay que aplaudir y una veta necesaria a explorar. Latinoamérica necesita más de estos puentes, más de estas conversaciones que no se quedan en un solo país ni en una sola disciplina.

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Latidos - Superficies

La Palabra - En vivo

Hay eventos que se hacen para cumplir un Acuerdo Municipal. Y hay eventos que terminan siendo más que eso. El Seminario Superficies 2026, enmarcado en el Acuerdo 010 de 2020 para el fortalecimiento del arte urbano en Medellín, tuvo las dos cosas: la formalidad del encuentro institucional (el segundo que se hace) y la energía de quienes llevan años marcando la ciudad desde el arte, la escritura, el activismo, la investigación y el gobierno. Durante toda una jornada, en el Palacio de Bellas Artes, en la comuna 10 La Candelaria del centro de Medellín, la academia, la política cultural y la calle compartieron escenario.

Jornada de la mañana


 
Política cultural y gobernanza: construir confianza desde abajo Secretaría de Cultura Ciudadana, Agencia APP y Comunigraff

La jornada arrancó con un diagnóstico compartido entre funcionarios y líderes del gremio Comunigraff: el arte urbano en Medellín ha ganado reconocimiento institucional, pero aún necesita estructuras sólidas que lo sostengan. Se presentaron avances concretos: la creación de la Bienal de Arte Urbano y la meta de intervenir treinta mil de metros cuadrados en la ciudad según la meta del Plan de Desarrollo Distrital actual. El debate principal giró en torno a cómo construir gobernanza cultural desde los propios creadores —no desde arriba— para movilizar becas, recursos e incidencia real en el espacio público, los recursos públicos ordinarios, la cultura y el espacio urbano. 

Conferencia de Claudia Silva sobre las patologías de las Superficies. Foto: Víctor Jiménez. 2026.

Claudia Silva: el muro también se siente, hay que prepararse Docente · Universidad de Antioquia

La ponencia técnica ilustrativa de la relación con las superficies del seminario llegó de la mano de Claudia Silva, quien ofreció una clase sobre materialidad, conservación y mantenimiento de murales frente al clima de Medellín. Su argumento central: antes de pintar una pared hay que entenderla. Propuso el mapa de daños como herramienta indispensable, insistió en la necesidad de diagnosticar los soportes antes de intervenir y planteó protocolos de limpieza y protección que garanticen la durabilidad de las obras. Una invitación a pensar el soporte no solo como gesto estético sino como obra que debe sobrevivir al tiempo y a la lluvia.

Leodos, Chos y Fick: la conquista del espacio público desde adentro Escritores de grafiti, Grafiti espontáneo y vida en la calle

Para cerrar la mañana, tres escritores de grafiti tomaron la palabra desde su experiencia directa en la calle. Leodos, Chos y Fick hablaron del espacio habitado, del gesto latinoamericano del graffiti, de los spots —esos puntos de alto impacto visual donde una pieza resuena con fuerza—, de los códigos internos que rigen el mundo del grafiti como práctica situada legitima, de cómo se superan los estereotipos y de por qué esta práctica es, ante todo, un lenguaje de identidad, amistad y resistencia territorial. Un contrapunto necesario a los discursos institucionales de la mañana: el grafiti como acto y estética del desborde, construyendo desde este lugar su forma de acción política.

Jornada de la tarde 


 
Surreal, Extramural y Graffiti Jam: tres formas de activar la ciudad desde los festivales de Arte Urbano Kozte · Surreal Street Art Festival; Esquivel · Festival Extramural; y Wesoner · Graffiti Jam

El primer diálogo de la tarde reunió a los líderes de tres de los festivales de arte urbano más relevantes de Medellín. Kozte presentó el Surreal Street Art Festival, explorando cómo un evento puede redefinir el imaginario visual de un la ciudad y conectar la escena local con referentes internacionales. Esquivel, muralista y sociólogo, habló del Festival Extramural y defendió el muralismo como "la piel de la calle": una herramienta para denunciar, cuestionar y hacer que cualquier transeúnte sea espectador de arte sin saberlo. Su lema lo resumió todo: "Construyamos un mundo de murales y no de muros". Por su parte, Wesoner compartió la experiencia del Graffiti Jam, ese formato de encuentro donde la práctica colectiva reactiva la escena, genera comunidad entre escritores y permite que la ciudad se convierta en soporte. Los tres coincidieron en la importancia de la autogestión, la gestón con entidades públicas, el uso estratégico de redes sociales y la profesionalización como caminos para sostener estos espacios en el tiempo.

Carmen Teresa Álvarez (Tea): el aula como laboratorio de arte urbano Docente · Tecnológico de Artes Débora Arango

Tea mostró que el muralismo también puede transformar un salón de clase, un espacio familiar intimo y por su puesto los espacios urbanos. Presentó su experiencia llevando técnicas como el mosaico, el trencadís y el esgrafiado a espacios educativos y comunitarios, con resultados que van más allá de lo estético, en pro del tejido y la transformación social de las comunidades. La práctica colectiva de intervenir una superficie juntos empodera a los participantes, fomenta la alfabetización visual y construye sentido de pertenencia. Una ponencia que recordó que el arte urbano es pedagogía, y que la comunidad pasa de ser espectadora a aliada y productora de sentidos.

Conferencia de Víctor Jiménez sobre Nos están matando / El arte no se calla. Foto: Silvana Vanegas. 2026.

Víctor Hugo Jiménez: el grafiti como narrativa y documento, la imagen como fermento Doctorando en Comunicaciones y Narrativas · Universidad de Antioquia

La conferencia de cierre fue la más reflexiva del día. Víctor Hugo Jiménez Durango analizó el grafiti como narrativa histórico-cultural que documenta conflictos, resistencias y momentos que la historia oficial y los políticos de turno tiende a ignorar o impedir. Tomó como caso de estudio las piezas vinculadas a las acciones directas y campañas "Nos están matando" y "El arte no se calla", mostrando cómo una imagen en una pared es un archivo afectivo y político. Planteó el papel de las plataformas digitales en la activación, remediación y preservación de estas prácticas de re-existencia, exponiendo su proyecto de investigación creación, a la vez que, presentando su trabajo El fermento de la imagen, un sistema de experimentación visual a partir de los acontecimientos que se producen en los territorios.

Dibujo del escritor de graffiti Chetes, alusivo a la conferencia de Víctor Jiménez. 2026.

El Seminario Superficies 2026 cerró con una invitación a recorrer el Distrito Creativo de Medellín en tres recorridos que mezclan arquitectura, escultura y arte urbano y visitar la exposición "El Fermento de la imagen" en el primer piso, donde Víctor Jiménez realizó la mediación. 

La tarea de fondo es mus grande: articular institucionalidad, academia, creadores, escritores, gestores, entre otros, en un proyecto de ciudad, desde la innovación y el desarrollo, que activen la identidad desde la cultura y dignifique el arte urbano sin domesticarlo. La ciudad sigue siendo el muro. Lo que se hace con él, eso es lo que está en juego.

La Ciudad Graffiti

 Comuna 13 al límite: Graffitour, arte urbano, turismo y gentrificación

El lunes 21 de abril de 2026 se realizó en el Concejo Distrital de Medellín la Sesión Plenaria #417, centrada en un debate de control político sobre la Comuna 13. El tema: la reivindicación de la identidad social, cultural y artística del Graffitour.

Este reporte resalta algunas de las cifras y situaciones más preocupantes que surgieron en ese debate, las cuales son motivo de interés y discusión para los habitantes de la comuna y el sector de creadores y gestores de arte urbano grafico Comunigraff.

El Graffitour es hoy uno de los destinos turísticos más visitados del país. Pero detrás de las cifras de crecimiento hay una realidad que los concejales Alejandro Arias, Andrés Rodríguez y Andrés Tobón —citantes del debate— pusieron sobre la mesa con datos concretos: un territorio desbordado, un arte que desaparece bajo el comercio, los controles de los grupos armados y los toldos de venta informal, una narrativa distorsionada sobre la historia del barrio y una economía que crece sin que sus frutos lleguen equitativamente a quienes habitan el lugar.

Un destino que recibe el triple de lo que puede soportar

El corredor llegó a albergar 70.000 personas en un solo día durante el concierto de Bad Bunny, según reveló el concejal Tobón, triplicando el límite de la infraestructura. En días de alta afluencia normal, el sector recibe entre 30.000 y 33.000 visitantes. El problema es que la capacidad de carga real para brindar un servicio de calidad es de apenas 667 personas simultáneas, cifra validada por la Secretaría de Turismo.

El concejal Rodríguez añadió otro dato revelador: aunque la capacidad teórica del lugar es de 28.842 visitantes diarios, la capacidad real para brindar un servicio de calidad es de apenas 667 personas simultáneas. Eso significa que la infraestructura efectiva del destino cubre solo el 2,3% de lo que su diseño proyectaba. La brecha entre lo que el lugar promete y lo que puede sostener es, en sí misma, una política de abandono.

El arte que ya casi no se ve

El Graffitour debe su nombre y su atractivo al graffiti y el arte urbano como claves del urbanismo social. Sin embargo, de los 69 murales identificados en el corredor, 61 están totalmente ocultos bajo elementos de ventas informales y comercio. Es decir, el 88% del arte está cubierto.

El subsecretario de Espacio Público, David Andrés Ramírez, precisó que en toda la comuna hay inventariadas 872 ventas informales, de las cuales 423 se concentran específicamente en el Graffitour. El concejal Tobón alertó que para 2023 el 57% del espacio público ya estaba ocupado por ventas, y que hoy esa cifra estima superar el 70%. Además, denunció una "concentración oligopólica": hay individuos dueños de 10, 20, 30 y hasta 80 negocios dentro del mismo corredor.

Una narrativa secuestrada

Tan preocupante como la ocupación física del espacio es lo que ocurre con el relato. En el debate se señaló con fuerza que hay guías turísticos que promueven activamente la figura de Pablo Escobar en el recorrido, desdibujando la verdadera historia de transformación y resiliencia que le dio sentido al Graffitour. A esto se sumó la denuncia de una mercantilización de la violencia: el dolor del barrio convertido en producto, sin que la comunidad que lo vivió tenga control sobre cómo se cuenta.

Líderes culturales y emprendedores del sector —entre ellos representantes de Casa Kolacho— intervinieron para exigir un modelo de turismo regenerativo y una gobernanza que incluya la participación activa de los habitantes. No se trata solo de proteger murales: se trata de quién tiene derecho a narrar la propia historia.

Crecimiento económico: ¿para quién?

El sector muestra indicadores notables. Pasó de 2.119 empresas formales en 2021 a 3.183 en la actualidad, con un crecimiento anual del 12%. Se han entregado 2.930 créditos por valor de 13.169 millones de pesos para el fortalecimiento empresarial, y un turista deja en promedio 190 dólares diarios.

Pero el concejal Arias cuestionó cómo se distribuye la inversión pública: la Secretaría de Turismo gasta 17.000 millones de pesos en promoción y poco en control, mientras que la Secretaría de Cultura solo ha invertido 37 millones de pesos en el territorio —34 para el Urban Fest y 3 para el Festiafro—, frente a los 100 millones que gestionó la Agencia APP para intervenir murales.

La brecha también es visible en el turismo mismo: de los 339 guías formalizados en Medellín, solo 20 residen en la Comuna 13. Hay 43 guías locales en formación, lo que indica que la comunidad todavía no controla una de las actividades económicas más directamente vinculadas a su propio territorio.

Seguridad: mejoras reales, tensiones persistentes

El secretario de Seguridad, Manuel Villa, presentó reducciones importantes: -38% en homicidios, -77% en hurto a comercio, -71% en hurto a motos, -60% en hurto a vehículos y -65% en hurto a residencias. Se reportaron 28 capturas a miembros de estructuras criminales y más de 3.800 casos atendidos a través del programa Parceros.

Sin embargo, la concejala Claudia Carrasquilla advirtió que 8 estructuras criminales siguen operando en la comuna. El dato más alarmante fue sobre impunidad en extorsión: de 4.253 denuncias, solo 72 casos llegaron a la etapa de juicio. En temporadas como diciembre, los comerciantes reciben cobros de hasta 5 millones de pesos por negocio en "aguinaldos" ilegales.

Lo que el debate dejó pendiente

Los concejales citantes fueron enfáticos: hace falta un liderazgo decidido por parte de la administración para recuperar el control del territorio, formalizar el comercio y proteger la esencia cultural del lugar. El llamado es a regular y a reconocer que el Graffitour es, antes que un destino turístico, un proyecto comunitario y público, de memoria, resistencia y transformación.

La pregunta que queda abierta —y que nos compete directamente a quienes trabajamos con galerías, arte urbano y espacios culturales en la ciudad— es qué papel jugamos en ese debate. Si el arte que hizo famoso a los barrios Las Independencias esta tapado, si la historia que le dio sentido está siendo distorsionada y si la comunidad que lo construyó sigue siendo marginal en los beneficios, entonces la conversación sobre cómo se construyen y gestionan estos espacios no puede darse solo entre instituciones, nos involucra a todos.

Latidos - Superficies

El arte no se calle: Nos están matando. El graffiti-mural como inscripción y disputa


Del 23 al 25 de abril de 2026, Medellín se convierte en el epicentro de la reflexión sobre la piel de la ciudad. El Seminario de Graffiti y Arte Urbano SUPERFICIES, es un encuentro de investigación-creación que llega a su segunda versión, y que busca analizar críticamente cómo las materialidades urbanas dialogan con las dinámicas sociales y políticas de las urbes.


Bajo la premisa de que "las superficies no son neutras", este encuentro anual, organizado por la Agencia APP, Comunigraff y la Alcaldía de Medellín, es el escenario perfecto para conocer desde "La Palabra" avances y visiones de académicos, artistas, graffiteros, líderes, funcionarios y demás personas interesadas en estos campos artísticos, sociales, visuales y memoriales.


Mi intervención se titula: "El fermento de la imagen. El graffiti como narrativa y documento. El caso Nos están matando / El arte no se calla".

En este espacio, expondré un proceso de investigación-creación centrado en las prácticas gráficas y visuales de Medellín desde el 2020. Mi enfoque analiza el graffiti como un acto estético-político, una narrativa visual, una memoria conectiva y un documento sociocultural que trasciende lo individual al integrar la movilización creativa, la protesta social y las convergencias culturales ante el asesinato de líderes sociales, generando protestas y re-existencias en medio de las tensiones sociopolíticas locales y la negación de la muerte y los conflictos.

A través de la línea Memorias de ciudad del seminario analizo cómo el graffiti de letras (lettering) se resignifica al circular en internet, convirtiéndose en una poderosa herramienta de denuncia y construcción de memorias, que como inscripción estético política disputa lo público, el espacio y el derecho a la reparación simbólica de las víctimas.


Voces expertas y el saber del muro

Para construir un panorama expandido, comparto con destacadas investigadoras, artistas, graffiteros y demás personas que propiciarán espacios de debate colectivo que enriquecen la mirada sobre el muralismo y la calle:

  • Claudia Silva (Universidad de Antioquia): Aportará una perspectiva técnica fundamental con su conferencia sobre los materiales y conocimientos técnicos asociados al trabajo mural.
  • Carmen Teresa Álvarez (Tecnológico Universitario Débora Arango): Compartirá su experiencia en torno al muralismo y el trabajo educativo, explorando la dimensión pedagógica del arte público.

Además, el seminario contará con "Diálogos de saberes", espacios donde la teoría se encuentra con la experiencia directa de los protagonistas:

  • Graffiti y conquista del espacio: Un conversatorio sobre procesos creativos y experiencias gráficas espontáneas con artistas como Leodos, Chos y Fick.
  • Festivales de Graffiti y Arte Urbano: Un panel sobre gestión cultural, memoria y transformación social en los barrios, con líderes de eventos como el Festival Extramural, Surreal Street Art Festival y Graffiti Jam.
El viernes 24 de abril el seminario se traslada a la sede Ayacucho (Pasaje Cervantes) para dar paso a un espacio de experimentación directa a través de tres talleres especializados que se llevarán a cabo de 8:00 a. m. a 12:00 m.. En esta jornada de "El Compartir", contaremos con la maestría de Señor O.K., quien dirigirá el taller sobre Lo político en la historia del muralismo Latinoamericano; La Plaga Invade, con una propuesta sobre Graffiti en el Vestuario - Arte, Identidad y Expansión Comercial; y AMBS, explorando Lo invisible del arte urbano: el muro como campo de acción. Estos espacios formativos, realizados en asocio con la corporación Manguala, están diseñados para que artistas, estudiantes y gestores culturales conecten el pensamiento situado con la acción técnica y la identidad en el territorio.

Finalmente, la reflexión teórica se materializará en el espacio público durante la etapa de "La Práctica", que se llevará a cabo del 25 de abril al 9 de mayo de 2026 en los muros de la sede Guayabal de Bellas Artes. En esta fase de intervención técnica, 12 artistas y colectivos plasmarán una propuesta que integra un 60% de graffiti y un 40% de muralismo. El despliegue visual contará con el talento de la comunidad de Bellas Artes, representada por el Colectivo Süürala, Fluffy, Lis Ríos y Natalia Carvajal Carrascal , junto a artistas de mediana trayectoria del banco de la Agencia APP como Morfe, José Monrroy, Wesoner y Daniel Urrego. Además, el evento reconoce la importancia de quienes habitan el muro cotidianamente, sumando a los "bombarderos" invitados Sako, Cereso Monkey, Shifo y Fato. Esta acción colectiva servirá para cerrar el seminario, convirtiendo el pensamiento situado en una nueva capa de memoria de Medellín.

Cultura Punk en Medellín

La bibliopunk de Medellín

Durante mucho tiempo se dijo que el punk solo dejaba canciones, conciertos y ruido. Sin embargo, basta recorrer los estantes de las bibliotecas personales, los catálogos de editoriales independientes y las mesas de los festivales para descubrir otra historia: el punk de Medellín también ha escrito sus propios libros.

En  los último 26 años del siglo XXI ha surgido una producción editorial que documenta, interpreta y narra la historia de una de las escenas culturales más importantes de la ciudad. Narrativas biográficas, memorias, investigaciones, poesía, ensayos, manifiestos, novelas, fotolibros y fanzines conforman hoy un archivo colectivo construido, en buena medida, por quienes hacen parte de esta historia.

Quizás ese sea uno de los mayores logros de estos cuarenta años: que la memoria del punk ya no dependa únicamente del relato oral. Ahora también habita en libros escritos por músicos, poetas, investigadores, fotógrafos y artistas que decidieron convertir sus experiencias en documentos para las generaciones futuras.

Entre estas publicaciones sobresalen los libros de David Viola, vocalista de I.R.A., quien ha llevado la historia del punk medellinense a la escritura con títulos como La Antileyenda, Punk Medallo, Aguante I.R.A. 30 años PUNK D.I.Y. Hazlo Tú Mismo, convirtiéndose en uno de los principales cronistas del movimiento.

También resulta fundamental el trabajo de Carlos "Caliche" David Bravo, baterista de Desadaptadoz, cuyo libro Mala Hierba: el surgimiento del punk en el barrio Castilla, Medellín reconstruye desde la memoria de sus protagonistas los orígenes del movimiento en uno de sus territorios más emblemáticos. Además su trabajo A paso punk, el cual documenta la estrategia pedagógica y territorial del flaneur y el caminar por los barrios de la comuna 5 Castilla.

En esta misma tradición se inscriben investigaciones como Kaos en el sótano, Pogo y El cancionero Rebelde lideradas por Ricardo Gómez "Don Vito", las cuales buscan comprender el punk desde la historia social, la economía popular y la cultura Hazlo Tú Mismx, así como por medio de proyectos de investigación creación que traducen estos conocimientos a mapeos, plataformas digitales, pódcast, documentales, publicaciones y archivos abiertos.

La poesía y el ensayo ocupan igualmente un lugar esencial. La obra de Giovanni Oquendo demuestra que el punk también encontró en la literatura otra forma de gritar, cuestionar y habitar la ciudad, convirtiéndose en una de las voces más singulares de la cultura subterránea de Medellín. A este universo se suman publicaciones como Medellín City Punk, de Jacobo Cardona, que explora la ciudad desde una poética atravesada por las estéticas punkeras.

Un capítulo especial lo merecen todos los fanzines, pero vamos a nombrar a Eberhar Cano, quien ha demostrado con El Sótano fanzine, que este medio sigue siendo un formato vigente para investigar, documentar y narrar la historia del punk en Medellín. Recientemente ha publicado un libro dedicado al bar New Order, consolidando una línea editorial que combina investigación, diseño, archivo y autopublicación. 

Esta entrada con estos dieciocho materiales quiere ser una invitación. Más que una lista cerrada, propone comenzar a construir un inventario colectivo de los libros y publicaciones que han documentado el punk y las culturas subterráneas de Medellín. Seguramente faltan títulos, autores, editoriales, todas las tesis universitarias, y publicaciones independientes que merecen hacer parte de este mapa. 

El punk de Medellín transformó la manera de hacer música y creó una forma propia de investigar, narrar, editar, ser y conservar su legado. Este mapeo continuará creciendo y puede que algunos de los datos usados sean errados. Si conoces alguna publicación que deba hacer parte de esta biblioteca del punk medellinense, la invitación es a compartirla. Al fin y al cabo, las memorias se construyen entre muchas manos, muchas voces y muchas páginas.

2007 · I.R.A. La Antileyenda

Primer libro autobiográfico publicado por una banda de rock en Colombia. A través de relatos en primera persona, David Viola reconstruye los primeros veinte años de I.R.A., desmontando mitos y compartiendo las dificultades, aprendizajes y convicciones que han sostenido una de las bandas más representativas del punk latinoamericano.

2008 · Punk Medallo

Considerado el primer libro dedicado exclusivamente al punk en Colombia, reúne testimonios, anécdotas y reflexiones sobre el surgimiento y consolidación de la escena punk en Medellín. Es un relato sobre la resistencia cultural, la autogestión y la construcción de una identidad colectiva.


2011 · Medallo Punkero. Miradas sobre el movimiento punk en Medellín

Uno de los primeros libros hecho por colectivos de personas de Francia acompañados por personas de Medellín, interesados en documentar la escena punk de la ciudad desde las voces de sus propios protagonistas. El proyecto fue desarrollado por la Asociación CAP Nómade y el Kolektivo Voz Libre con el apoyo de Rocío Rojas, articulando entrevistas, testimonios, fotografías y reflexiones que permiten comprender el punk como un movimiento cultural, social y político construido desde los barrios de Medellín. La publicación tiene un CD.

2014 · Aguante I.R.A. 30 años de punk

Publicado con motivo de las tres décadas de I.R.A., este libro amplía la historia de la banda con nuevas crónicas, fotografías y reflexiones sobre la persistencia, la independencia y el significado de mantener un proyecto musical durante treinta años. Es también un testimonio sobre la consolidación del Hazlo Tú Mismx como una forma de vida.


2015 · El 9. Albeiro Lopera

Este libro reconstruye la vida y la obra de Albeiro Lopera, "El 9", uno de los fotógrafos más importantes y singulares de Medellín. Punkero de vieja guardia, actor, reportero gráfico y testigo de la violencia que marcó a la ciudad y al país, El 9 encontró en la fotografía una forma de transformar la rabia, la marginalidad y la experiencia de la guerra en memoria visual. La publicación combina un perfil biográfico escrito por Alfonso Buitrago con una cuidada selección de imágenes realizadas por el propio fotógrafo.


2016 · Manifiesto Punk Tercermundista y otras blasfemias

Publicado once años después de la muerte de Giovanni Oquendo, esta obra reúne por primera vez sus poemas, ensayos, manifiestos, ilustraciones y escritos dispersos, rescatados gracias al trabajo de su hermano Regner Oquendo, de Carlos "Caliche" Bravo y del equipo editorial de La Valija de Fuego. El libro recupera la voz de quien fuera bajista de Pichurrias y Desadaptadoz, además de uno de los pensadores más singulares de la escena punk de Medellín.


Este libro, que cuenta con segunda edición, constituye un documento esencial para comprender el punk como una práctica cultural, política y estética nacida desde los márgenes urbanos. Sus textos reflexionan sobre Castilla, Medellín, la violencia, la poesía y la autogestión, convirtiéndose en una de las publicaciones más importantes para entender el pensamiento y la filosofía punk colombiano contemporáneo.


2016 · Mala hierba: El surgimiento del punk en el barrio Castilla (1985-1995)

Primera edición de una investigación construida desde la experiencia de uno de sus protagonistas. El libro reconstruye el nacimiento del punk en Castilla a partir de entrevistas, archivos, fotografías y memorias de quienes hicieron posible la escena durante la década de 1980 y comienzos de los noventa.

2017 · Restos de Tragedia. Hardcore consciente en una ciudad violenta (Medellín / Colombia)

Publicado con motivo de los treinta años de la banda Restos de Tragedia - RDT, este proyecto reúne un libro de memoria y un disco tributo interpretado por diversas bandas de la escena punk de Medellín. La publicación recupera fotografías, documentos y relatos que reconstruyen la trayectoria de una de las agrupaciones más representativas del punk local, al tiempo que reivindica su legado musical y cultural. El álbum doble Restos de Tragedia: 30 años. No violencia, resolvamos nuestras diferencias tiene este libro y adentro hay un mapa de la movida del rock y el punk en la Zona Nororiental muy valiosa e ilustrativa.

2018 · Medellín City Punk

Publicado dentro de la colección Becas a la Creación de la Secretaría de Cultura Ciudadana y editado por Tragaluz, este libro de poesía de Jacobo Cardona convierte al punk en una forma de mirar y escribir la ciudad. Sus poemas retratan la periferia, la violencia, la amistad y la música como experiencias que han marcado varias generaciones de jóvenes en Medellín, haciendo del punk una sensibilidad estética y una manera de habitar el territorio.

2018 · Tribulaciones de un PUNK

Novela que traslada el universo del punkero Pólvora y la cancha "el Polvorin" entre Castilla y el Doce de Octubre al terreno de la ficción, explorando las tensiones entre la cultura barrial, el arte y la vida cotidiana en Medellín. A través de un narrador, familiar de un punkero, se cuentan las experiencias de la amistad, el amor y la tradición. La obra recorre escenarios donde el parlache convive con un lenguaje literario cuidado, cuestionando las formas de habitar la ciudad y el sentido mismo de la existencia.

2019 · Mala hierba: El surgimiento del punk en el barrio Castilla, Medellín (edición ampliada)

Esta nueva edición amplía el trabajo original, el periodo documentado y las referencias al territorio, lo que fortalece el aparato documental e incorpora una cuidada edición editorial con el equipo de La valija de fuego. Considerada una obra fundamental para comprender la historia social del punk en Medellín, constituye uno de los ejercicios de memoria más completos realizados desde la propia escena.

2020 · Manrique Subterráneo: 40 años de rock en la Nororiental

Aunque aun no está impreso, sino en versión digital, este trabajo Rafael González Toro, es el resultado de un ejercicio de memoria y comunicación, reconstruyendo cuatro décadas de rock, metal y punk en la zona nororiental de Medellín. A partir de entrevistas, archivos, fotografías y cartografías, la investigación recupera la historia de bandas, fanzines, conciertos, personajes y lugares que hicieron de Manrique uno de los territorios fundamentales de la cultura subterránea de la ciudad. Su aporte incluye, además, una cartografía del territorio que convierte al libro en un valioso documento para comprender la relación entre música, identidades y territorios.

2021 · POGO. Vidas, identidades y ruido punk en Medellín y el Valle de Aburrá

Publicación realizada por Víctor Hugo Jiménez Durango y Ricardo Gómez Echeverri "Don vito", resultado de un proceso de investigación sobre las marcas de la ciudad, apoyada por los estímulos de Arte y Cultura de la Alcaldía de Medellín. A partir de una mirada histórica, etnográfica y visual, el libro produce mapeos, construye relatos desde entrevistas para darle fuerza a la oralidad como testimonio en las cuatro décadas que lleva incidiendo esta escena en la ciudad.


2022 · PUNK D.I.Y. Hazlo Tú Mismo

La publicación más reciente de Viola profundiza en la filosofía Do It Yourself (DIY) como eje de la trayectoria de I.R.A. y de la cultura punk. A partir de casi cuatro décadas de experiencias, el libro reivindica la autogestión como una manera de hacer música, y una ética de creación, independencia y transformación cultural.

2023 · A paso PUNK. Recuperando la memoria subterránea del barrio Castilla. Recorridos guiados

Publicación que nace como una extensión del proyecto Caminatas Punk. A través de recorridos, mapas, fotografías y relatos, propone caminar la Castilla punk, donde las calles, esquinas, terrazas y antiguos lugares de concierto se convierten en escenarios para reconstruir la memorias de las juventudes y el rock desde el territorio y la experiencia colectiva. Este proceso también cuenta con un podcast realizado en el 2025, que puedes consultar dando clic aquí


2024 · Cancionero Rebelde. Cuaderno de bitácora de un mal cantante

A medio camino entre la autobiografía, la crónica de viaje, el cancionero y la memoria cultural, Cancionero Rebelde reúne más de tres décadas de experiencias de Ricardo Gómez —conocido como Don Vito— en la escena musical subterránea de Medellín. El libro recorre su paso por agrupaciones como Humano X, Bellavista Social Club, Don Vito y Los Corleone y Niquitown, integrando crónicas, poemas, letras de canciones y reflexiones construidas desde la experiencia de un músico que entiende la memoria como un ejercicio colectivo. En el libro reconstruye las dinámicas de la música independiente en Medellín: los conciertos, las giras, los afectos, las redes de autogestión y los aprendizajes compartidos. 

2025 · Medellín City Punk (segunda edición, Colección Palabras Rodantes No. 166)

Esta segunda edición del trabajo de Jacobo Cardona pone nuevamente en circulación uno de los poemarios más representativos de la literatura punk de la ciudad, acercándolo a miles de lectores a través de una edición de bolsillo de distribución gratuita. La nueva edición incorpora una coda editorial y fotografías del archivo personal de Carlos "Caliche" David Bravo, ampliando el diálogo entre poesía, memoria y archivo. La inclusión en la colección Palabras Rodantes representa, además, un importante reconocimiento a la literatura surgida de las culturas subterráneas y a su lugar dentro del patrimonio cultural contemporáneo de Medellín.


2025 · Viejo Desorden. Cuando el punk irrumpió en el bar New Order

Este libro recupera la memoria del bar New Order, uno de los espacios más emblemáticos de la cultura subterránea de Medellín en los años 90 del siglo XX. A partir de archivos fotográficos, testimonios y documentos de la época, reconstruye la historia de un lugar donde confluyeron el punk, el post-punk, el hardcore, el metal y otras escenas musicales en el centro occidente de Medellín. La publicación reafirma el trabajo de Eberhar Cano Naranjo y el Sótano Fanzine como uno de los proyectos editoriales más importantes dedicados a la investigación, auto publicación y preservación de la memorias subterráneas del punk en la ciudad.

2025 · Melancolía punk. El 9, el fotógrafo rebelde de Medellín

El 9, un exfotógrafo de guerra, enfrenta sus últimos días en septiembre de 2014. En el apartamento de su madre observa con picardía una cámara digital, mientras evoca su pasado rebelde. Su cuerpo deteriorado por la cirrosis, la pérdida de visión y memoria, y su mente agotada, encarnan los estragos del conflicto armado. La trenza rasta y su joroba distintiva son testigos de su vida punk y su batalla constante. Albeiro Lopera, el 9, se enfrenta a una enfermedad terminal, a sus recuerdos y a las consecuencias de su pasión por la fotografía, en una lucha que abarca cuerpo, mente y corazón.

Latidos

La escucha, la razón. Memoria acústica de un mural


Hay algo más sutil en juego: un momento en el que distintas formas de narrar la ciudad se encuentran resonando. La pintura mural, el cine, la palabra compartida. Todo dispuesto como una invitación a detener el ritmo cotidiano para observar con los oídos, para escuchar con la mirada.

Hoy nos convoca una experiencia que entrelaza la pintura mural y el cine, así como las oralidades, las memorias y las escuchas. Todo en plural. Potente y valioso encuentro que nos sitúa. Nos ubica en una disposición distinta frente a la obra mural de Eskibel, el cine de corte artístico de Juan David Bolívar y frente a los otros. Porque la escucha de la que aquí se habla trasciende la íntima o silenciosa en el sentido habitual; es una escucha que ocurre entre cuerpos, entre voces, entre memorias que se cruzan y se afectan, desde el ruido que somos solos y en conjunto.

La escucha, la razón aparece entonces como un tejido en movimiento. El mural no se agota en su presencia material, ni el cortometraje en su proyección. Ambos funcionan como superficies sensibles donde se depositan experiencias, resonancias, fragmentos de vida, llamados y encuentros improbables: metáforas visuales que resuenan e invitan a cerrar los ojos, vaya paradoja. Lo que vemos y lo que oímos no está dado de una vez; se activa en quien se permite entrar por medio de esa frecuencia en su caja sonora de su cosmoaudición como los Tojolabales.

En hora buena, el cortometraje se despliega como una extensión que escucha el mural, su entorno y los colores de los sonidos que plasmaron los artistas. En ese cruce, las piezas pictórica y cinematográfica se convierte en una memoria acústica de voces, ecos y resonancias que habitan tanto el territorio como quienes lo transitan. El audiovisual se detiene a escuchar palabras dichas, silencios compartidos, sonidos que persisten y las entreteje en una experiencia que invita a percibir el mural con el cuerpo. Así, la razón emerge nuevamente en las memorias que siguen narrando-sonando.

La razón, en este caso, no aspira a la certeza o entenderse como un argumento cerrado. Es una razón que viene después, o mejor, que emerge en la perseverancia y se activa desde la escucha. Una razón que implica suspender por un momento la voz propia para dejar que otras formas de pensamiento —otras maneras de nombrar el mundo y luchas por los seres queridos que no podemos oír— encuentren lugar en nuestros susurros, rememoraciones y miradas. 

En otras palabra, se trata del arte relacional y una ética del encuentro: “dejar que nos hablen los otros diferentes a mí”, suspender el ruido interno para permitir que otras voces —otras memorias, otros cuerpos— ingresen en nuestra experiencia del mundo.


En ese tránsito, las imágenes y los sonidos se entrelazan con recuerdos personales y colectivos. Las caracolas, presentes como símbolo y como eco, como seres con quienes cohabitamos, sugieren esa capacidad de guardar y devolver el sonido, de amplificar lo que a veces parece lejano, la ausencia y lo perdido, en la vorágine de la selva que se representa y el sector de Guayaquil. Cada espectador, en ese gesto, también se vuelve contenedor de memorias: propias, ajenas, compartidas.

El título de la obra no es ajeno a las voces que han atravesado la ciudad. La escucha, la razón dialoga con ese momento en que la palabra en los muros se volvió lucha gráfica y comunicación afectiva de verdades que el poder estatal impedida frente a la búsqueda de personas desaparecidas: “Las cuchas tienen razón”. Allí, la razón dejó de ser abstracta para anclarse en la experiencia, en el dolor, en la solidaridad con la la persistencia de quienes han sostenido la vida en medio de la adversidad buscando a sus seres queridos. No como consigna aislada, sino como parte de un entramado de encrucijadas que cohabitan.

Lo que se abre aquí, es una continuidad y por tanto gestos de actualización. Las víctimas y las obras siguen ocurriendo en las conversaciones que se desprenden, en los silencios que se resignifican, en las formas en que cada quien decide habitar la ciudad, en los ritmos de los territorios y los susurros de sueños.

Escuchar, en ese sentido, es también una práctica de cuidado, de humildad y amor por la humanidad. Y tal vez ahí radica su potencia: en que, al escucharnos, no solo comprendemos mejor lo que somos, sino que empezamos a imaginar —entre muchos— otras maneras posibles de estar juntos. 

La escucha, la razón no termina; continúa en las conversaciones que podamos seguir tejiendo; en las mujeres, los afrodescendientes, los indígenas, los jóvenes, artistas, personas comunes, edificios, cosas, animales e insectos...; en las memorias que decidimos forjar y cuidar; y en las formas comprometidas y prácticas de paz en que habitamos los barrios, plazas y muros. 


En homenaje, solidaridad y construcción con las víctimas y familiares del conflicto social y armado.

Para ver el cortometraje y la conversación entre Eskibel, Amparo, Daniel, Víctor y las personas asistentes https://www.youtube.com/live/J6aEozqjHXQ 

Para conocer más de Eskibel y su obra

Para saber más de Juan David Bolívar y su obra

Para conocer murales y graffitis de gran formato de la Bienal LATIDOS